Sentencia CIVIL Nº 631/20...io de 2018

Última revisión
17/09/2017

Sentencia CIVIL Nº 631/2018, Audiencia Provincial de Malaga, Sección 6, Rec 792/2016 de 10 de Julio de 2018

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Orden: Civil

Fecha: 10 de Julio de 2018

Tribunal: AP - Malaga

Ponente: SUAREZ BARCENA, MARIA INMACULADA FLORENCIO

Nº de sentencia: 631/2018

Núm. Cendoj: 29067370062018100514

Núm. Ecli: ES:APMA:2018:2037

Núm. Roj: SAP MA 2037/2018


Encabezamiento


AUDIENCIA PROVINCIAL DE MÁLAGA.SECCIÓN SEXTA
JUZGADO DE LO MERCANTIL NÚMERO DOS DE MÁLAGA
JUICIO ORDINARIO N.º 774/14
ROLLO DE APELACIÓN CIVIL N.º 792/16
SENTENCIA N.º 631/2018
Ilmas. Sras.
Presidente:
DOÑA INMACULADA SUÁREZ BÁRCENA FLORENCIO
Magistradas:
DOÑA NURIA AUXILIADORA ORELLANA CANO
DOÑA CARMEN MARÍA PUENTE CORRAL
En la ciudad de Málaga a 10 de julio de 2018
Vistos en grado de apelación, ante la Sección Sexta de esta Audiencia Provincial, los autos de Juicio
Ordinario N.º 774/14, procedentes del Juzgado de lo Mercantil N.º 2 de Málaga, sobre nulidad de condición
general de la contratación y reclamación de cantidad, seguidos a instancias de Don Abelardo , Don Alberto ,
Don Alexander , Don Amador , Don Ángel , Don Aquilino , Don Augusto , Don Baltasar , Don Benjamín
, Don Bernardo , Don Camilo , Don Cayetano , Don Cipriano , Doña Pilar , Doña Rebeca , Doña
Rosa , Don Domingo y Doña Sacramento , representados en el recurso por la Procuradora Doña María
del Carmen González Pérez y defendidos por el Letrado Don Antonio Castillo Gómez, contra Cajas Rurales
Unidas, Sociedad Cooperativa de Crédito (Cajamar Caja Rural), representada en el recurso por la Procuradora
Doña María del Mar Conejo Doblado y defendida por el Letrado Don Andrés Vila Clavero; pendientes ante
esta Audiencia en virtud de recurso de apelación interpuesto por los demandantes contra la Sentencia dictada
en el citado juicio.

Antecedentes


PRIMERO .- El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Málaga dictó Sentencia de fecha 6 de abril de 2016 , en el Juicio Ordinario N.º 774/14, del que este Rollo dimana, cuya Parte Dispositiva dice así: " FALLO Declaro la existencia de cosa juzgada respecto de la declaración de nulidad de las cláusulas suelo objeto del presente procedimiento,y habiéndose dejado sin efecto las citadas estipulaciones con efectos desde el mes de junio de 2013, desestimo la pretensión de restitución de cantidades abonadas de más en aplicación de la cláusula suelo declara nula.

Cada parte abonará las costas causadas a su instancia y las comunes por mitad ".



SEGUNDO.- Contra la expresada Sentencia interpusieron, en tiempo y forma, recurso de apelación los demandantes, el cual fue admitido y su fundamentación impugnada de contrario, remitiéndose los autos a esta Audiencia, donde al no haber propuesto prueba ni estimarse necesaria la celebración de vista, se señaló para votación y fallo del recurso el día 10 de julio de 2018, quedando las actuaciones conclusas para Sentencia.



TERCERO.- En la tramitación del recurso se han observado las prescripciones legales, siendo Ponente la Ilma. Sra. Doña INMACULADA SUÁREZ BÁRCENA FLORENCIO.

Fundamentos


PRIMERO.- Aunque son varias las Resoluciones dictadas por esta Sala en las que hemos mostrado un criterio contrario a la acumulación subjetiva de acciones deducidas en suplica de declaración de nulidad de condición general de la contratación y accesoria de reclamación de cantidad, como el artículo 456 de la L.E.C circunscribe claramente el ámbito del recurso de apelación a la resolución de la pretensión revocatoria que articule el recurrente, esta Sala debe atenerse y limitarse en la presente Resolución a ofrecer respuesta a la concreta suplica revocatoria deducida por los apelantes en el escrito de interposición del recuso de apelación. La Sentencia dictada en la anterior instancia, es combatida en apelación por los demandantes que suplican que se proceda por la Sala a su revocación y en virtud de ello se condene a Cajamar a la devolución de la totalidad de las cantidades indebidamente percibidas con ocasión de la imposición de las cláusulas suelo declaradas nulas de pleno derecho, en los importes detallados en la demanda rectora de la litis y que no han sido controvertidos, con expresa condena en costas de la instancia a la demandada (por error se expresa a la actora). Con carácter previo se aduce que en la Audiencia Previa interesaron la suspensión del curso del procedimiento al amparo del artículo 43 de la L.E.C , hasta que por el T.J.U.E se resolviesen las cuestiones prejudiciales planteadas, que están en íntima conexión con las cuestiones litigiosas, petición que rechazó la Juzgadora a quo en una decisión que se opone abiertamente a lo decidido por el Tribunal Supremo en Auto de 12 de abril de 2016 , en el que el Alto Tribunal acuerda la suspensión del recurso de casación hasta la resolución de la cuestión prejudicial planteada ante el T.J.U.E ( C-154/15 ), siendo por ello por lo que consideran que procedería la suspensión de la tramitación del recurso de apelación hasta ese entonces. A renglón seguido alegan, que la Juzgadora a quo ha estimado de forma errónea la excepción de cosa juzgada (debemos entender que respecto de la pretensión de nulidad de la cláusula suelo, condición general de la contratación), en relación con la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 , y más propiamente, en relación con la Sentencias de 25 de marzo y 23 de diciembre de 2015 (ambas posteriores a la fecha de presentación de la demanda), por cuanto que no concurre la triple identidad requerida dado que la acción resuelta por el Alto Tribunal era una acción colectiva de cesación planteada por una asociación de consumidores y usuarios, en cuyo procedimiento además no se ejercitaba acción de restitución alguna, y en el caso las acciones ejercitadas son las individuales de nulidad de condición general de la contratación y accesorias de reclamación de cantidad, con la consiguiente inexistencia de identidad de petitum y de causa petendi, no habiendo sido los recurrentes parte en aquel procedimiento, por lo que no cabe concluir que concurran los presupuestos de la cosa juzgada, que debería rechazarse, más cuando la doctrina mantenida por el Tribunal Supremo en la Sentencia de 17 de junio de 2010 , ha sido respaldada por el Informe del Abogado General del T.J.U.E de 14 de enero de 2016, que de forma categórica concluye que las acciones colectivas no pueden sustituir a las acciones individuales ni obstaculizarlas. Aducen también que la Juzgadora de Instancia, en definitiva, al limitar los efectos restitutivos derivados de la nulidad de las cláusulas suelo insertas en los préstamos concertados por los actores en la entidad demandada, al 9 de mayo de 2013, de conformidad a lo resuelto por el Tribunal Supremo en la Sentencia de 25 de marzo de 2015 , y con ello, estando ambas partes de acuerdo en que la entidad crediticia tras la Sentencia de 9 de mayo de 2013 había dejado de aplicar la cláusula, desestimar la reclamación de la suma abonada de más con anterioridad como consecuencia de la aplicación de la cláusula suelo, infringe el artículo 1.303 del Código Civil y la jurisprudencia Española, concretamente la jurisprudencia emanada de la Sección Sexta de la A.P de Málaga, y la jurisprudencia Europea. La parte demandada, a la sazón apelada, se opone a la pretensión revocatoria articulada de adverso, alegando que resulta improcedente la petición de suspensión deducida de adverso al no encontrar la misma amparo legal alguno en nuestro ordenamiento jurídico, y de absoluta procedencia la estimación de la excepción de cosa juzgada tal y como razona la A.P de Madrid en Sentencia de 23 de julio de 2013 , y que desde que se publicase la Sentencia de 9 de mayo de 2013 se procedió por la entidad a eliminar del préstamo de las partes actoras la cláusula suelo, por lo que desde esa fecha no se ha cobrado cantidad alguna a los mismos en virtud de la cláusula suelo, por lo que de conformidad con lo resuelto por el Tribunal Supremo en la Sentencia de 25 de marzo de 2015 y en la posterior de de 9 de mayo de 2015, no resulta procedente la restitución de cantidad alguna, porque no se infringe con dicho pronunciamiento el artículo 1.303 del Código Civil , suplicando en base a ello, la desestimación del recurso y, consecuentemente, la confirmación de la Sentencia apelada por cuanto que no se puede aplicar la retroactividad pretendida por los recurrentes.



SEGUNDO.- Resueltas ya como es hecho notorio y por tanto no necesitado de prueba, las cuestiones prejudiciales que en su día planteas por el Juzgado de lo Mercantil de Granada y la A.P de Alicante ante el T.J.U.E, con incidencia en la materia litigiosa, sin perjuicio de que esta Sala estime que hubiera procedido acordar la suspensión interesada en su día por los demandantes, suspensión que esta Sala acordó en numerosos recursos de apelación que se encontraban en trámite, como también fue acordada por el propio Tribunal Supremo, ciertamente la petición carece a estas alturas de objeto dado que el T.J.U.E, como ya hemos expresado con anterioridad, ha resuelto las cuestiones prejudiciales planteadas en su día en virtud de Sentencia dictada el 21 de diciembre de 2016. Ello aclarado, en otro orden de cosas, esta Sala no alcanza a comprender el alcance que tienen las alegaciones que exponen los recurrentes sobre la estimación, en la Audiencia Previa, luego reiterada en la Sentencia, de la excepción de cosa juzgada en relación con la acción relativa a la declaración de nulidad de la cláusula suelo objeto de litis, en atención a la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 , y posteriores de 25 de marzo y 23 de diciembre de 2015 , por cuanto que si analizamos el Suplico del recurso de apelación colegimos, sin dificultad alguna, que en realidad la disconformidad de los recurrentes se centra en la determinación de los efectos inherentes a nulidad de las cláusulas suelo, nulidad que no cuestionan en momento alguno, como no puede ser de otra forma por cuanto que ello no les resulta desfavorable, dado que lo que pretenden con el recurso es que no se limiten los efectos derivados de la declaración de nulidad a 9 de mayo de 2013, como se viene a razonar y, en definitiva a resolver, en la Sentencia apelada, sino que se condene a la demandada a restituir a los demandantes recurrentes las sumas abonadas de más desde que la cláusula suelo comenzó a aplicarse hasta que dejó de ser aplicada, 9 de mayo de 2013, y si analizamos la Sentencia, en dicha Resolución la Juzgadora a quo, ratificando lo ya resuelto en la Audiencia Previa, aprecia la excepción de cosa juzgada en base a lo resuelto por el Tribunal Supremo en las Sentencias de 25 de marzo y 23 de diciembre de 2015 , pero refiriéndose a la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 , y ello en relación con las acciones de nulidad de las cláusulas suelo, no en relación con las acciones de reclamación de cantidad derivadas de las cláusulas declaradas nulas, que fueron las que como controvertidas quedaron determinadas en la Audiencia Previa, para cuya desestimación, en puridad se atiene a la doctrina jurisprudencial expuesta por el Tribunal Supremo en la Sentencia de 25 de marzo de 2015, expresando incluso que no se comparte la decisión del Tribunal Supremo , por lo que, carecen de todo sentido las alegaciones expuestas por los recurrentes sobre la apreciación de la excepción de cosa juzgada, cuestión que, a mayor abundamiento, quedó resuelta en la Audiencia Previa, en sentido estimatorio, quedando en dicho acto limitados los hechos controvertidos, como ya hemos expresado, y como expresamente se consigna en el Antecedente de Hecho Cuarto de la Sentencia, a la procedencia o no de la devolución de las cantidades reclamadas como consecuencia de la aplicación de las cláusulas suelo, teniendo en cuenta que fue admitido por ambas partes que desde la fecha del dictado de la Sentencia de 9 de mayo de 2013 del Tribunal Supremo , la entidad Cajamar SCC había dejado de aplicar las cláusulas suelo, y por ende, que desde dicha fecha no había aplicado cantidad alguna; quedando también circunscrito el debate litigioso a los intereses que devengasen, en su caso, las cantidades a devolver, y a las costas del procedimiento, lo que nos permite rechazar de plano y sin necesidad de mayor motivación, las alegaciones del recurso relativas a la estimación en la Instancia de la excepción de cosa juzgada en relación con las acciones de declaración de nulidad de las cláusulas suelo.



TERCERO.- Así las cosas, la cuestión realmente planteada por los demandantes, ahora apelantes, en el recurso, cual es la relativa a cuáles hayan de ser los efectos derivados de la declaración de nulidad de las cláusulas suelo insertas en las Escrituras Públicas de Préstamo Hipotecario concertados con la entidad demandada ha obtenido ya cumplida respuesta por parte de esta Sala en Sentencia N.º 893/2016, de 22 de diciembre de 2016 , dictada en resolución de un supuesto sustancialmente análogo al que nos ocupa, aunque en aquél era parte apelante la entidad crediticia apelada en este, y, en dicha Resolución (a la que han seguido otras posteriores como por ejemplo la Sentencia N.º 15/17, de 17 de enero , entre otras), a la que necesariamente hemos de remitirnos, en relación con la cuestión litigiosa que nos ocupa, razonábamos, en el Fundamento de Derecho Segundo: "

SEGUNDO.- Suplica la Entidad recurrente la revocación de la Sentencia de instancia para que por el Tribunal de apelación se acuerde que la restitución a los actores de las cantidades correspondientes a la aplicación de la cláusula suelo tenga efectos desde la fecha de la Sentencia del Tribunal Supremo N.º 241/13 , esto es , desde el día 9 de mayo de 2013, sin que proceda tal devolución desde la fecha de inicio del préstamo, alegando en apoyo de tal pretensión revocatoria la propia doctrina del Alto Tribunal expuesta en dicha resolución, que considera infringida por la Juzgadora de instancia. La parte actora, a la sazón apelada, se opone a la pretensión revocatoria articulada de adverso, defendiendo la aplicación del artículo 1.303 del Código Civil y, en consecuencia, los efectos ex tunc de la declaración de nulidad de la cláusula suelo, conforme a la doctrina emanada de la Audiencia Provincial de Málaga, de la que hace cita expresa, por lo que suplica la confirmación integra la Sentencia, y todo ello en un escueto y concreto escrito de oposición al recurso de apelación formulado de adverso. Pues bien, la cuestión planteada para ante esta alzada tuvo una inicial respuesta en diversas Sentencias dictadas por esta misma Sala, como, por ejemplo, la Sentencia N.º 334/15, de 10 de junio de 2015 , entre otras muchas, en la que exponíamos, concretamente en el Fundamento de Derecho Quinto de la citada : " ... Al respecto hemos de traer a colación lo que sobre idéntica cuestión expusiéramos en la Sentencia dictada por esta misma Sala en 12 de marzo de 2014 , Sentencia N.º 185/14 ( expresamente referida por la parte apelada ) , y otras posteriores, en cuyo Fundamento de Derecho Octavo decíamos: ' hemos de señalar que el artículo 9 Ley de Condiciones Generales de la Contratación remite al régimen general de la nulidad contractual, señalando el artículo 1.303 del CC : 'Declarada la nulidad de una obligación, los contratantes deben restituirse recíprocamente las cosas que hubiesen sido materia del contrato, con sus frutos y el precio con sus intereses, salvo lo que se dispone en los artículos siguientes.'; la finalidad de esta norma no es otra que la de que las personas afectadas vuelvan a tener la misma situación personal y patrimonial anterior al acto invalidador, evitando el enriquecimiento injusto o sin causa de una de ellas a costa de la otra ( STS de 23 de junio de 2008 , entre otras muchas), tratándose de una obligación ex lege, constituyendo una consecuencia ineludible e implícita de la invalidez contractual, siendo de alcance, no solo a los contratos declarados nulos, sino también a las cláusulas contractuales declaradas nulas cuando los contratos puedan subsistir sin aquéllas. Pues bien, ello así, aun cuando es cierto que la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 , a cuya fundamentación jurídica hemos hecho continuas referencias y en la que nos hemos apoyado en orden a resolver la cuestión litigiosa objeto de esta litis, niega el efecto retroactivo de la Sentencia, también es verdad que la Sentencia se dicta en el marco procesal de una acción colectiva de cesación y respecto de quienes son parte en aquel proceso, donde, además, no se ejercitó una acción accesoria de condena a la restitución (como prevé el artículo 12 de la L.C .G.C), sino solo de nulidad y correlativa eliminación de la cláusula, así como de prohibición de uso futuro, por lo cual esta Sala considera que tal declaración de no retroactividad, no es de aplicación preceptiva al supuesto que nos ocupa, en el cual la acción ejercitada es una acción personal e individual de nulidad por abusividad de una cláusula contenida en un contrato celebrado con consumidores, en el que además la actora ha solicitado, al pedir la devolución de las cantidades indebidamente cobradas, en aplicación de la cláusula en cuestión, la retroacción de la declaración de nulidad, deviniendo, en consecuencia, a tales efectos, aplicable el artículo 1.303 del CC , sin que concurra circunstancia alguna que permita la excepción del efecto que dicha norma prevé, razón por la cual, en el caso concreto enjuiciado, declarada la nulidad de la cláusula objeto de controversia, deben restituirse las prestaciones derivadas de dicha cláusula y, en este sentido, confirmar el pronunciamiento de la Sentencia y, en definitiva, el Fallo de la misma en su integridad' " . Razonamientos estos que , aplicados al supuesto que nos ocupa, hubieran conducido sin más a la confirmación de la Sentencia. Ahora bien, esta doctrina no pudo ser mantenida por este Tribunal de alzada en la medida que el Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ofreció respuesta a la cuestión, en la Sentencia dictada en 25 de marzo de 2015 , en cuya resolución, clarificando, como expresamente se afirmaba en el Fundamento Jurídico DÉCIMO
PRIMERO de la misma, la doctrina sentada en la Sentencia del Pleno de 9 de mayo de 2013 , fija como doctrina expresamente en el número 4 del Fallo : ' que cuando en aplicación de la doctrina fijada en la sentencia del pleno de 9 de mayo de 2013 , ratificada por la de 16 de julio de 2014, RC 1217/2013 y la de 29 de marzo de 2015, RC1765/13 , se declare abusiva, y por ende, nula la denominada cláusula suelo inserta en su contrato de préstamo con tipo de interés variable, procederá la restitución al prestatario de los intereses que hubiese pagado en aplicación de dicha cláusula a partir de la fecha de publicación de la sentencia de 9 de mayo de 2013 ' ; doctrina esta que por los fundamentos que se exponían por el Tribunal Supremo en la referida resolución, como no podía ser de otra forma, obligó a la Sala a cambiar el criterio y ello hubiera impedido estimar la demanda en cuanto a la pretensión deducida en el Suplico en virtud de la cual se pedía la condena de la entidad demandada devolver a la parte prestataria la suma de 3.048,31euros, incrementada en el interés legal desde que efectivamente se cobraron indebidamente, pagada en aplicación de la cláusula, en la medida que , con arreglo a la doctrina del Tribunal Supremo, la condena de la Entidad demandada procedente hubiera sido la de abonar a los actores las sumas que en aplicación de la referida cláusula se hubieran abonado indebidamente desde la fecha de publicación de la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo, Pleno de 9 de mayo de 2013 , y, en este sentido, habría procedido estimar el recurso formulado por la Entidad crediticia, y en consecuencia revocar la Sentencia apelada en el sentido pretendido por la recurrente , ya que, insistimos , con arreglo a la doctrina del Tribunal Supremo, los efectos de la restitución derivados de la declaración de nulidad de la cláusula, no se extenderían a los pagos de intereses efectuados en aplicación de la misma anteriores a la fecha de publicación de la Sentencia de 9 de mayo de 2013 , doctrina esta que ya expusiera esta Sala en Sentencia dictada en 6 de mayo de 2015 . Los razonamientos que exponíamos en estas últimas Resoluciones, siguiendo la jurisprudencia emanada del Tribunal Supremo, no pueden ser mantenidos por la Sala tras ser dictada por la Gran Sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea la Sentencia de 21 de diciembre de 2016, en cuya Resolución, el referido Tribunal, resolviendo las cuestiones prejudiciales primera y segunda planteadas en el asunto C154/15 y la primera planteada en los asuntos C307/15 y C308/15 , textualmente vieno a exponer y decidir : " ....

46 Mediante las dos cuestiones prejudiciales del asunto C154/15 y mediante la primera cuestión prejudicial de los asuntos C307/15 y C308/15 , que procede examinar conjuntamente, los tribunales remitentes piden sustancialmente que se dilucide si el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que se opone a una jurisprudencia nacional que limita en el tiempo los efectos restitutorios vinculados a la declaración judicial del carácter abusivo, con arreglo al artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva, de una cláusula incluida en un contrato celebrado con un consumidor por un profesional, circunscribiendo tales efectos restitutorios exclusivamente a las cantidades pagadas indebidamente en aplicación de tal cláusula con posterioridad al pronunciamiento de la resolución judicial mediante la que se declaró el mencionado carácter abusivo.

47 Con carácter preliminar, procede examinar la alegación del Gobierno español, de Cajasur Banco y del Banco Popular, según la cual la cuestión de los efectos de la declaración del carácter abusivo de una cláusula como las cláusulas controvertidas en los litigios principales no está incluida en el ámbito de aplicación de la Directiva 93/13, habida cuenta de que, al efectuar su pronunciamiento, el Tribunal Supremo garantizó a los consumidores un nivel de protección más elevado que el que garantiza la propia Directiva.

48 A este respecto, es cierto que de los autos de remisión se desprende que, en la sentencia de 9 de mayo de 2013, el Tribunal Supremo , para justificar un control del carácter abusivo de las cláusulas suelo controvertidas, relativas al objeto principal de los contratos de que se trataba, interpretó la exigencia de transparencia a que se refiere el artículo 4, apartado 2, de dicha Directiva en el sentido de que tal exigencia no se circunscribía a la transparencia formal de las cláusulas contractuales, que implica el carácter claro y comprensible de la redacción de éstas, sino que se hacía extensiva a la observancia de la transparencia material, que implica que sea suficiente la información facilitada al consumidor en lo que atañe al alcance tanto jurídico como económico de su compromiso contractual.

49 No obstante, tal como observa el Abogado General en los puntos 46 a 50 de sus conclusiones, el control de la transparencia material de las cláusulas relativas al objeto principal del contrato procede del que impone el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 93/13 . En efecto, esta disposición prevé, en los mismos términos que los que figuran en el artículo 5 de la misma Directiva, que las cláusulas contractuales deberán estar 'redactadas [...] de forma clara y comprensible'.

50 Ahora bien, a este respecto, el Tribunal de Justicia ha declarado que reviste una importancia fundamental para el consumidor disponer, antes de la celebración de un contrato, de información sobre las condiciones contractuales y las consecuencias de dicha celebración. El consumidor decide si desea quedar vinculado por las condiciones redactadas de antemano por el profesional basándose principalmente en esa información (sentencia de 21 de marzo de 2013, RWE Vertrieb, C92/11 , EU:C:2013:180 , apartado 44).

51 Por lo tanto, el examen del carácter abusivo, en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 93/13 , de una cláusula contractual relativa a la definición del objeto principal del contrato, en caso de que el consumidor no haya dispuesto, antes de la celebración del contrato, de la información necesaria sobre las condiciones contractuales y las consecuencias de dicha celebración, está comprendido dentro del ámbito de aplicación de la Directiva en general y del artículo 6, apartado 1, de ésta en particular.

52 Así pues, y en la medida en que los órganos jurisdiccionales remitentes hacen referencia a la sentencia de 9 de mayo de 2013 , que limitó el efecto restitutorio de la declaración del carácter abusivo de las cláusulas suelo, procede examinar si el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que autoriza a que un tribunal nacional establezca una limitación de este tipo .

53 A tenor del artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13, los Estados miembros establecerán que no vincularán al consumidor, en las condiciones estipuladas por sus Derechos nacionales, las cláusulas abusivas que figuren en un contrato celebrado entre éste y un profesional.

54 Esta disposición debe considerarse una norma equivalente a las disposiciones nacionales que, en el ordenamiento jurídico interno, tienen la naturaleza de normas de orden público (véase, en este sentido, la sentencia de 30 de mayo de 2013, Asbeek Brusse y de Man Garabito, C488/11 , EU:C:2013:341 , apartado 44).

55 Por otro lado, se trata de una norma imperativa que pretende reemplazar el equilibrio formal que el contrato establece entre los derechos y obligaciones de las partes por un equilibrio real que pueda restablecer la igualdad entre éstas (sentencia de 14 de junio de 2012, Banco Español de Crédito, C618/10 , EU:C:2012:349 , apartado 6 3).

56 Dada la naturaleza y la importancia del interés público que constituye la protección de los consumidores, los cuales se encuentran en una situación de inferioridad en relación con los profesionales, y tal como se desprende del artículo 7, apartado 1, de la Directiva 93/13 , en relación con su vigesimocuarto considerando, esta Directiva impone a los Estados miembros la obligación de prever medios adecuados y eficaces 'para que cese el uso de cláusulas abusivas en los contratos celebrados entre profesionales y consumidores' ( sentencia de 30 de abril de 2014, Kásler y Káslerné Rábai, C26/13 , EU:C:2014:282 , apartado 78).

57 Para lograr tal fin, incumbe al juez nacional, pura y simplemente, dejar sin aplicación la cláusula contractual abusiva, a fin de que ésta no produzca efectos vinculantes para el consumidor, sin estar facultado para modificar el contenido de la misma (véase, en este sentido, la sentencia de 14 de junio de 2012, Banco Español de Crédito, C618/10 , EU:C:2012:349 , apartado 65).

58 En este contexto, por una parte, el juez nacional debe apreciar de oficio el carácter abusivo de una cláusula contractual incluida en el ámbito de aplicación de la Directiva 93/13 y, de este modo, subsanar el desequilibrio que exista entre el consumidor y el profesional, desde el momento en que disponga de los elementos de hecho y de Derecho necesarios al efecto.

59 En efecto, la plena eficacia de la protección conferida por la Directiva 93/13 exige que el juez nacional que haya apreciado de oficio el carácter abusivo de una cláusula pueda deducir todas las consecuencias de esa apreciación, sin esperar a que el consumidor, informado de sus derechos, presente una declaración por la que solicite que se anule dicha cláusula ( sentencia de 30 de mayo de 2013, Jorös, C397/11 , EU:C:2013:340 , apartado 42).

60 Por otra parte, al juez nacional no debe atribuírsele la facultad de modificar el contenido de las cláusulas abusivas, pues de otro modo se podría contribuir a eliminar el efecto disuasorio que ejerce sobre los profesionales el hecho de que, pura y simplemente, tales cláusulas abusivas no se apliquen frente a los consumidores (véase, en este sentido, la sentencia de 21 de enero de 2015, Unicaja Banco y Caixabank, C482/13 , C484/13 , C485/13 y C487/13 , EU:C:2015:21 , apartado 31 y jurisprudencia citada).

61 De las consideraciones anteriores resulta que el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que procede considerar, en principio, que una cláusula contractual declarada abusiva nunca ha existido, de manera que no podrá tener efectos frente al consumidor. Por consiguiente, la declaración judicial del carácter abusivo de tal cláusula debe tener como consecuencia, en principio, el restablecimiento de la situación de hecho y de Derecho en la que se encontraría el consumidor de no haber existido dicha cláusula.

62 De lo anterior se deduce que la obligación del juez nacional de dejar sin aplicación una cláusula contractual abusiva que imponga el pago de importes que resulten ser cantidades indebidamente pagadas genera, en principio, el correspondiente efecto restitutorio en relación con tales importes.

63 Efectivamente, la exclusión de tal efecto restitutorio podría poner en cuestión el efecto disuasorio que el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 , en relación con el artículo 7, apartado 1, de esa misma Directiva, pretende atribuir a la declaración del carácter abusivo de las cláusulas contenidas en los contratos celebrados por un profesional con los consumidores.

64 Es cierto que el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 exige que los Estados miembros establezcan que las cláusulas abusivas no vincularán a los consumidores 'en las condiciones estipuladas por sus Derechos nacionales' ( sentencia de 6 de octubre 2009, Asturcom Telecomunicaciones, C40/08 , EU:C:2009:615 , apartado 57).

65 No obstante, la regulación por el Derecho nacional de la protección que la Directiva 93/13 garantiza a los consumidores no puede modificar la amplitud de tal protección ni, por tanto, su contenido sustancial , poniendo de este modo en cuestión la protección más eficaz del consumidor, mediante la adopción de normas uniformes sobre cláusulas abusivas, que fue voluntad del legislador de la Unión Europea, tal como se afirma en el décimo considerando de la propia Directiva 93/13.

66 Por consiguiente, si bien es verdad que corresponde a los Estados miembros, mediante sus respectivos Derechos nacionales, precisar las condiciones con arreglo a las cuales se declare el carácter abusivo de una cláusula contenida en un contrato y se materialicen los efectos jurídicos concretos de tal declaración, no es menos cierto que la declaración del carácter abusivo de la cláusula debe permitir que se restablezca la situación de hecho y de Derecho en la que se encontraría el consumidor de no haber existido tal cláusula abusiva, concretamente mediante la constitución de un derecho a la restitución de las ventajas obtenidas indebidamente por el profesional en detrimento del consumidor en virtud de la cláusula abusiva.

67 En el caso de autos, en la sentencia de 9 de mayo de 2013, a la que hacen referencia los órganos jurisdiccionales remitentes, el Tribunal Supremo determinó que la declaración del carácter abusivo de las cláusulas suelo controvertidas no afectaba a las situaciones definitivamente decididas por resoluciones judiciales con fuerza de cosa juzgada ni a los pagos ya efectuados antes de la fecha en que se dictó la propia sentencia y que, por consiguiente, en virtud del principio de seguridad jurídica, los efectos derivados de tal declaración especialmente el derecho del consumidor a la restitución quedaban limitados a las cantidades indebidamente pagadas a partir de aquella fecha.

68 A este respecto, es verdad que el Tribunal de Justicia ya ha reconocido que la protección del consumidor no es absoluta. En este sentido ha declarado, en particular, que el Derecho de la Unión no obliga a un tribunal nacional a dejar de aplicar las normas procesales internas que confieren fuerza de cosa juzgada a una resolución, aunque ello permitiera subsanar una infracción de una disposición, cualquiera que sea su naturaleza, contenida en la Directiva 93/13 (véase, en este sentido, la sentencia de 6 de octubre de 2009, Asturcom Telecomunicaciones, C40/08 , EU:C:2009:615 , apartado 37). De ello se deduce que el Tribunal Supremo podía declarar legítimamente, en la sentencia de 9 de mayo de 2013 , que esta última no afectaba a las situaciones definitivamente decididas por resoluciones judiciales anteriores con fuerza de cosa juzgada.

69 Del mismo modo, el Tribunal de Justicia ya ha declarado que la fijación de plazos razonables de carácter preclusivo para recurrir, en interés de la seguridad jurídica, es compatible con el Derecho de la Unión ( sentencia de 6 octubre de 2009, Asturcom Telecomunicaciones, C40/08 , EU:C:2009:615 , apartado 41).

70 No obstante, es preciso distinguir la aplicación de una regla procesal como es un plazo razonable de prescripción de la limitación en el tiempo de los efectos de la interpretación de una norma del Derecho de la Unión (véase, en este sentido, la sentencia de 15 de abril de 2010, Barth, C542/08 , EU:C:2010:193 , apartado 30 y jurisprudencia citada). A este respecto, procede recordar que, habida cuenta de la exigencia fundamental de una aplicación uniforme y general del Derecho de la Unión, el Tribunal de Justicia es el único que puede decidir acerca de las limitaciones en el tiempo que hayan de aplicarse a la interpretación que él mismo haya hecho de una norma del Derecho de la Unión (véase, en este sentido, la sentencia de 2 de febrero de 1988, Barra y otros, 309/85, EU:C:1988:42 , apartado 13).

71 Así pues, las condiciones estipuladas por los Derechos nacionales, a las que se refiere el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 , no podrán afectar al contenido sustancial del derecho a no estar vinculado por una cláusula considerada abusiva, derecho que la citada disposición, tal como ha sido interpretada por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia recordada en los apartados 54 a 61 de la presente sentencia, atribuye a los consumidores.

72 Pues bien, la limitación en el tiempo de los efectos jurídicos derivados de la declaración de nulidad de las cláusulas suelo, que el Tribunal Supremo acordó en la sentencia de 9 de mayo de 2013 , equivale a privar con carácter general a todo consumidor que haya celebrado antes de aquella fecha un contrato de préstamo hipotecario que contenga una cláusula de ese tipo del derecho a obtener la restitución íntegra de las cantidades que haya abonado indebidamente a la entidad bancaria sobre la base de la cláusula suelo durante el período anterior al 9 de mayo de 2013.

73 De lo anterior se deduce que una jurisprudencia nacional como la plasmada en la sentencia de 9 de mayo de 2013 relativa a la limitación en el tiempo de los efectos jurídicos derivados de la declaración del carácter abusivo de una cláusula contractual, en virtud del artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 , sólo permite garantizar una protección limitada a los consumidores que hayan celebrado un contrato de préstamo hipotecario que contenga una cláusula suelo con anterioridad a la fecha del pronunciamiento de la resolución judicial mediante la que se declaró dicho carácter abusivo. Así pues, tal protección resulta incompleta e insuficiente y no constituye un medio adecuado y eficaz para que cese el uso de dicha cláusula, en contra de lo que establece el artículo 7, apartado 1, de la citada Directiva (véase, en este sentido, la sentencia de 14 de marzo de 2013, Aziz, C415/11 , EU:C:2013:164 , apartado 60).

74 En tales circunstancias, dado que para resolver los litigios principales los órganos jurisdiccionales remitentes están vinculados por la interpretación del Derecho de la Unión que lleva a cabo el Tribunal de Justicia, dichos órganos jurisdiccionales deberán abstenerse de aplicar, en el ejercicio de su propia autoridad, la limitación de los efectos en el tiempo que el Tribunal Supremo acordó en la sentencia de 9 de mayo de 2013 , puesto que tal limitación no resulta compatible con el Derecho de la Unión (véanse, en este sentido, las sentencias de 5 de octubre de 2010, Elchinov, C173/09, EU:C:2010:581 , apartados 29 a 32; de 19 de abril de 2016, DI, C441/14 , EU:C:2016:278 , apartados 33 y 34; de 5 de julio de 2016, Ognyanov, C614/14 , EU:C:2016:514 , apartado 36, y de 8 de noviembre de 2016, Ognyanov, C554/14 , EU:C:2016:835 , apartados 67 a 70) .

75 De todas las consideraciones anteriores resulta que el artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que se opone a una jurisprudencia nacional que limita en el tiempo los efectos restitutorios vinculados a la declaración del carácter abusivo, en el sentido del artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva, de una cláusula contenida en un contrato celebrado con un consumidor por un profesional, circunscribiendo tales efectos restitutorios exclusivamente a las cantidades pagadas indebidamente en aplicación de tal cláusula con posterioridad al pronunciamiento de la resolución judicial mediante la que se declaró el carácter abusivo de la cláusula en cuestión.

Sobre las restantes cuestiones prejudiciales 76 Habida cuenta de la respuesta dada a las cuestiones prejudiciales primera y segunda en el asunto C154/15 y a la primera cuestión prejudicial en los asuntos C307/15 y C308/15 , no procede responder a las restantes cuestiones prejudiciales.

Costas 77 Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante el órgano jurisdiccional nacional, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por quienes, no siendo partes del litigio principal, han presentado observaciones ante el Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de reembolso.

En virtud de todo lo expuesto, el Tribunal de Justicia (Gran Sala) declar a: El artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril de 1993 , sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores, debe interpretarse en el sentido de que se opone a una jurisprudencia nacional que limita en el tiempo los efectos restitutorios vinculados a la declaración del carácter abusivo, en el sentido del artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva, de una cláusula contenida en un contrato celebrado con un consumidor por un profesional, circunscribiendo tales efectos restitutorios exclusivamente a las cantidades pagadas indebidamente en aplicación de tal cláusula con posterioridad al pronunciamiento de la resolución judicial mediante la que se declaró el carácter abusivo de la cláusula en cuestión. " .

Razonamientos estos y decisión adoptada por el T.J.U.E que , aplicados al caso que nos ocupa, como no puede ser de otra forma, en unión de los razonamientos que apoyaban el criterio inicialmente mantenido por esta Sala con anterioridad al dictado de la Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de marzo de 2015 , que resultan conformes al derecho interno Español y no colisionan con la normativa Europea ni con la interpretación que de la misma hace el T.J.U.E , no pueden sino conducir a la desestimación del recurso de apelación y consecuentemente, a la confirmación de la Sentencia apelada'. Fundamentación jurídica la expuesta que, aplicada al supuesto que nos ocupa, en el que incluso se suspendió la fecha que venía señalada para la deliberación y fallo del recurso hasta la resolución por el T.J.U.E de la cuestión prejudicial planteada por el Juzgado de lo Mercantil de Granada (también por la audiencia Provincial de Alicante), cuestiones prejudiciales resueltas por el T.J.U.E en la Sentencia de 21 de diciembre de 2016, a la que anteriormente nos hemos referido, no pueden, por resultar de oportuna aplicación, sino abocar a la desestimación del recurso de apelación, en cuanto al particular examinado y ello sin necesidad de mayores consideraciones ". Las consideraciones que exponíamos en la Sentencia transcrita resultan de plena aplicación al supuesto de autos y, sin necesidad de mayor motivación, porque ofrecen cumplida respuesta a la pretensión revocatoria deducida por los apelantes, conducen a la estimación del recurso de apelación en el sentido suplicado por los mismos, por cuanto que, conforme a lo razonado, resulta de absoluta procedencia imponer a la entidad demandada la condena a restituir a los actores, tal y como se suplicaba en la demanda rectora de esta litis, las sumas consignadas en el Hecho Cuarto de la misma, que por aplicación de las cláusulas suelo declaradas nula, han sido abonadas de más por cada uno de ellos hasta el día 9 de mayo de 2013, cantidades las suplicadas que por demás, no han sido cuestionadas de adverso, más los intereses legales devengados desde la fecha de cada cobro; esto es, sin limitar los efectos derivados de la declaración de nulidad a la fecha de publicación de la Sentencia de 9 de mayo de 2013 , como, en definitiva, se viene a resolver en la Sentencia apelada al desestimar las pretensiones de restitución al considerar la Juzgadora de instancia que como desde esa fecha, 9 de mayo de 2013, la demandada dejó de aplicar la cláusula y no giró cantidad alguna, no procede la devolución de cantidad alguna, como tampoco de intereses, Resolución que, conforme a lo expuesto, ha de ser revocada en el sentido de resultar estimada las pretensiones de restitución deducidas en la demanda.



CUARTO.- La decisión judicial de instancia viene a ser también recurrida en cuanto al pronunciamiento sobre las costas, por entender los recurrentes que, estimada la demanda, en virtud de lo establecido en el artículo 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , no cabe otro pronunciamiento que el de su imposición al litigante vencido, que en el caso es la entidad demandada. Pues bien, a través de la condena en costas a que se refiere el artículo 394 de la L.E.C , se cumple la finalidad tanto de resarcir a la parte a cuyo favor se ha resuelto judicialmente, no teniendo que sufrir perjuicio patrimonial quien ha tenido necesidad de acudir a los Tribunales en defensa de derechos que le han sido reconocidos, como en sentido contrario, y por el principio de indemnidad, el de reconocer a la parte que ha sido absuelta de los pedimentos del actor, el derecho a repercutir contra ella los gastos provocados por su llamada al proceso, teniendo declarado el Tribunal Constitucional que la imposición de costas constituye un efecto derivado del ejercicio temerario o de mala fe de las acciones judiciales o de la desestimación 'total' de éstas, según sea el régimen legal que rija el proceso o el recurso, por lo que en consecuencia, la posibilidad de imposición de las costas de una determinada litis, al constituir un riesgo potencial, exige en los litigantes la necesaria ponderación, mesura y asesoramientos convenientes respecto al éxito de sus acciones y pretensiones, viniendo a actuar, en cierto sentido, como corrección a litigiosidades caprichosas, totalmente infundadas, empecinadas e incluso fraudulentas ( S.S.T.C 84/1.991, de 22 de abril , y S.T.S de 15 de octubre de 1.992 ), encontrando su razonabilidad o justificación en prevenir los resultados distorsionadores del entero sistema judicial que se derivarían de una excesiva litigiosidad, y en restituir a la parte contraria de los gastos que, en menoscabo de la satisfacción de sus pretensiones, le ocasione la defensa de sus derechos e intereses legítimos frente a quienes promuevan acciones o recursos legalmente merecedores de la imposición de costas ( S.T.C 146/1.991, de 1 de julio ), existiendo dos criterios para la imposición a las partes litigantes en un proceso de las costas que se han producido por la tramitación o sustanciación de éste, el objetivo del vencimiento y el subjetivo de la temeridad o mala fe, reconociéndose por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional la admisibilidad compatible de ambos criterios de imposición, sin que afecte ninguno de ellos a la Tutela Judicial Efectiva ( S.ST.C 13/1.986, de 29 de octubre , y 147/1.989, de 21 de septiembre ), siendo en este sentido que el artículo 394.1 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil , en un deseo el legislador de poner en su más directa relación la regulación de la condena en costas con el resultado del litigio, determina que en los procesos declarativos, las costas de la primera instancia se impondrán a la parte que haya visto rechazadas sus pretensiones, salvo que el tribunal aprecie, y así lo razone, que el caso presenta serias dudas de hecho o de derecho, instituyendo así como regla general el principio de la condena fundada en la victoria procesal de una de las partes respecto de la otra, esto es, del principio 'victus victoris' , sistema cuyo fundamento se encuentra a la vez que persigue una doble finalidad, que el proceso no sirva para conllevar o que no implique, un perjuicio patrimonial para la parte cuyos derechos hayan sido reconocidos, y, de otro, el interés del propio legislador, del juzgador e, incluso, del propio Estado, de que el hecho de acudir a la vía procesal quienes se estimen perjudicados y no obstante haber obtenido el reconocimiento de sus derechos, no puedan verse perjudicados con la carga de las costas, aun cuando sólo fuera en parte ( S.S.T.S de 22 junio 1.993 y 21 marzo 2000 ); criterio el del vencimiento objetivo que, como veremos, queda matizado por una excepción, inspirada en criterio subjetivo, por el que puede llevarse a cabo la exoneración al vencido de su condena en razón a que el caso objeto de enjuiciamiento presentara dudas serias de 'hecho' o de 'derecho' , concediéndose así un margen de discrecionalidad al órgano judicial.

El artículo 394.1 no contempla la buena o mala fe en la conducta de la parte para justificar la condena o la no imposición de las costas procesales, sino que viene a recoger, como regla general, el tradicional criterio del vencimiento objetivo, representado en la fórmula latina 'victus victoris' ( S.S.T.S de 29 octubre 1.992 , 15 marzo 1.997 y 28 febrero 2002 ). En el caso de la estimación íntegra de la demanda, no se atiende a más criterio que al del vencimiento objetivo, con la única pauta limitativa consistente en la posibilidad de excluir la condena cuando concurran dudas de hecho o de derecho que justifiquen su no imposición ( S.T.S de 30 de enero de 2008 ), lo que supone que las costas deben imponerse a la parte que haya visto rechazadas todas sus pretensiones, salvo que se aprecie la concurrencia de serias dudas de hecho o de derecho, válvula de escape a la rigidez con la que se hubiera presentado el sistema objetivo del vencimiento en su manifestación más pura, pero es el caso, a nuestro entender, que en el supuesto litigioso controvertido, estimadas en esta alzada todas las pretensiones de la parte actora, y no presentando el caso dudas de hecho, sin que, por otro lado, tampoco quepa hablar de dudas de derecho, al ser, a nuestro entender, meridianamente claros los efectos que proceden tras declararse la nulidad de la cláusula suelo analizada, no puede sino seguirse, en cuanto a las costas devengadas en la Primera Instancia, el criterio del vencimiento objetivo, y con ello estimamos resultar procedente su imposición a la entidad demandada, que, finalmente ha visto rechazadas sus pretensiones.

Asimismo no podemos olvidar, a los efectos de la condena en costas, la incidencia de la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 9 de mayo del 2013 , que estimaba una acción colectiva cuya pretensión era la declaración de nulidad por abusividad de las clausulas insertas en los prestamos concertados, entre otras, por la entidad apelada, en las pretensiones deducidas en este proceso, pues la nulidad y la eliminación de las clausulas suelo de los préstamos, que alegó la entidad crediticia en su defensa y que ha determinado la apreciación de la excepción de cosa juzgada en relación con las acciones de nulidad de condición general de la contratación, no deriva de una concesión graciosa de la parte apelada, sino que es consecuencia necesaria de la estimación de la acción colectiva, acción colectiva que resultó estimada y condenada la entidad demandada en esta litis a eliminarla, y es en cumplimiento de esta Sentencia por lo que la demandada, vendría obligada a eliminar la cláusula litigiosa, y no por un acto meramente voluntario o concesión graciosa de la referida entidad. Conforme a lo expuesto, resulta incuestionable que las costas, estimada la demanda, han de ser impuestas a la parte demandada, por imperativo del artículo 394.1 de la L.E.C , y al haberse visto abocados los demandantes a impetrar el auxilio de los Tribunales para interesar la declaración de nulidad de la clausula abusiva, y la devolución de determinadas cantidades, lo que finalmente ha resultado íntegramente acogido, siendo además dicho pronunciamiento el más acorde a los principios de justicia, proporcionalidad y equidad, puesto que lo contrario supondría un gravamen para los demandantes, que no deben soportar en justicia al haberse visto obligados a interponer una demanda para ejercitar un derecho que, finalmente, les ha sido estimado en su integridad.



QUINTO.- Estimado el recurso de apelación, de conformidad con el artículo 398.2 de la L.E.C , no procede hacer especial imposición, a ninguno de los litigantes, de las costas procesales devengadas en la alzada Vistos los artículos citados y los demás de legal y oportuna aplicación,

Fallo

Estimar el recurso de apelación formulado por la representación procesal de Don Abelardo , Don Alberto , Don Alexander , Don Amador , Don Ángel , Don Aquilino , Don Augusto , Don Baltasar , Don Benjamín , Don Bernardo , Don Camilo , Don Cayetano , Don Cipriano , Doña Pilar , Doña Rebeca , Doña Rosa , Don Domingo y Doña Sacramento frente a la Sentencia dictada el día 6 de abril de 2016, por la Ilma. Sra. Magistrada-Juez del Juzgado de lo Mercantil Número Dos de Málaga , en los autos de Juicio Ordinario N.º 774/14, a que este Rollo de Apelación se refiere, y, en su virtud, debemos revocar y revocamos en parte dicha Resolución, en el sentido de estimar la demanda deducida por la Procuradora de los Tribunales Doña María del Carmen González Pérez en nombre y representación Don Abelardo , Don Alberto , Don Alexander , Don Amador , Don Ángel , Don Aquilino , Don Augusto , Don Baltasar , Don Benjamín , Don Bernardo , Don Camilo , Don Cayetano , Don Cipriano , Doña Pilar , Doña Rebeca , Doña Rosa , Don Domingo y Doña Sacramento , frente a Cajas Rurales Unidas, Sociedad Cooperativa de Crédito (Cajamar Caja Rural) y, consecuentemente a ello, condenamos a la entidad demandada a devolver al demandante Don Abelardo la suma de 4.798,79 euros que han sido abonados de más como consecuencia de la aplicación de la cláusula suelo, con sus intereses legales devengados desde la fecha de cada cobro; a Don Alberto la suma de 4.173, 85 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Alexander la suma de 4.924,99 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Amador la suma de 6.343,38 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Ángel la suma de 3.330,65 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Aquilino la suma de 2.135,15 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Augusto la suma de 4.508,24 euros, con sus interese legales desde la fecha de cada cobro; a Don Baltasar la suma de 2.360,51 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Benjamín la suma de 2.381,89 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Bernardo la suma 2.564,60 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Camilo la suma de 5.539,62 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Cayetano la suma de 4.782,13 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Cipriano la suma de 5.848,48 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro, a Doña Pilar la suma de 5.082,83 euros, con sus interese legales desde la fecha de cada cobro; a Doña Rebeca la suma de 991,54 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Doña Rosa la suma de 1.776,91 uros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; a Don Domingo la suma de 3.761,50 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro y a Doña Sacramento la suma de 4.291,78 euros, con sus intereses legales desde la fecha de cada cobro; y condenamos a la entidad demandada al pago de las costas procesales devengadas en la primera instancia, confirmándose la Sentencia en lo demás, no haciéndose especial imposición, a ninguno de los litigantes, de las costas procesales devengadas en esta alzada .

Contra la presente Sentencia no cabe recurso ordinario alguno y cabrían los recursos de casación y extraordinario por infracción procesal conforme al Acuerdo sobre criterios de admisión relativo a dichos recursos, adoptado por los Magistrados de la Sala Primera del Tribunal Supremo, en Pleno no Jurisdiccional de 27 de enero de 2017.

Devuélvanse los autos originales con certificación de esta Sentencia, al Juzgado del que dimanan para su ejecución y cumplimiento.

Así por esta nuestra Sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

E/ DILIGENCIA .- Seguidamente se documenta la anterior Sentencia la cual es pública. Doy fe.

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