Última revisión
11/05/2026
Sentencia Civil 555/2026 Tribunal Supremo. Sala de lo Civil, Rec. 6485/2021 de 13 de abril del 2026
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Orden: Civil
Fecha: 13 de Abril de 2026
Tribunal: Tribunal Supremo. Sala de lo Civil
Ponente: NURIA AUXILIADORA ORELLANA CANO
Nº de sentencia: 555/2026
Núm. Cendoj: 28079110012026100599
Núm. Ecli: ES:TS:2026:1707
Núm. Roj: STS 1707:2026
Encabezamiento
Fecha de sentencia: 13/04/2026
Tipo de procedimiento: CASACIÓN
Número del procedimiento: 6485/2021
Fallo/Acuerdo:
Fecha de Votación y Fallo: 11/02/2026
Ponente: Excma. Sra. D.ª Nuria Auxiliadora Orellana Cano
Procedencia: AUDIENCIA PROVINCIAL DE CÁCERES SECCIÓN 1.ª
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. Mª Teresa Rodríguez Valls
Transcrito por: MBG
Nota:
CASACIÓN núm.: 6485/2021
Ponente: Excma. Sra. D.ª Nuria Auxiliadora Orellana Cano
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. Mª Teresa Rodríguez Valls
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Ignacio Sancho Gargallo, presidente
D. Rafael Sarazá Jimena
D. Pedro José Vela Torres
D.ª Nuria Auxiliadora Orellana Cano
D. Fernando Cerdá Albero
En Madrid, a 13 de abril de 2026.
Esta Sala ha visto el recurso de casación interpuesto por D. Ricardo, representado por el procurador D. Andrés Giménez Campillo, bajo la dirección letrada de Unive Abogados, S.L.P., contra la sentencia 270/2021, de 15 de abril, dictada por la Sección 1.ª de la Audiencia Provincial de Cáceres, en el recurso de apelación núm. 289/2020, dimanante de las actuaciones de juicio ordinario núm. 461/2018 del Juzgado de Primera e Instrucción núm. 3 de Cáceres. Ha sido parte recurrida la mercantil ING Bank, N.V, representada por el procurador D. Jorge Campillo Álvarez y bajo la dirección letrada de D. Eduardo Núñez Aguado.
Ha sido ponente la Excma. Sra. D.ª Nuria Auxiliadora Orellana Cano.
Antecedentes
«De manera principal:
»1.º Se declare anulado por vicio del consentimiento de dolo y/o error el contrato por el que D. Ricardo compró 8650 títulos de cuotas participativas CAM por valor de doce mil ciento veintiocho euros con ochenta y nueve céntimos (12.128,89€), el 6 y 7 de diciembre de 2011.
»2.º Como consecuencia de la anulación de dicho contrato y en virtud de lo dispuesto en el artículo 1.303 CC, se condene a ING BANK, N.V., a restituir a mi mandante la cantidad de doce mil ciento veintiocho euros con ochenta y nueve céntimos (12.128,89€), incrementada en los intereses legales que se devenguen desde la fecha de suscripción y compra hasta la efectiva restitución de la inversión, minorada en los dividendos que haya recibido mi mandante por las cuotas participativas con sus correspondientes intereses legales.
»Todo ello con expresa condena en costas a la parte demandada.
»De manera subsidiaria:
»Se condene a ING BANK, N.V., a indemnizar a D. Ricardo, en la cantidad de doce mil ciento veintiocho euros con ochenta y nueve céntimos (12.128,89€) incrementada en los intereses legales que se devenguen desde la fecha del requerimiento extrajudicial efectuado a la demandada - documento n.º11 de la demanda- en concepto de responsabilidad civil
»Todo ello con expresa condena en costas a la parte demandada».
«(...) inadmita el pleito
«FALLO: Que estimando la demanda presentada por la Procuradora de los Tribunales Dña. Soledad Galán Rebollo, en nombre y representación de D. Ricardo, contra ING BANK N. V. SUCURSAL EN ESPAÑA:
»1. Declaro la nulidad del contrato por el que D. Ricardo compró, el día 6 y 7 de diciembre de 2011, 8650 títulos de cuotas participativas CAM por valor de 12.128,89 €, así como los contratos vinculados al mismo, tales como el contrato de custodia y administración de valores.
»2. Condeno a las partes a estar y pasar por la anterior declaración.
»3. Condeno a la demandada a restituir al actor la cantidad de doce mil ciento veintiocho euros con ochenta y nueve céntimos (12.128,89 €), incrementada en los intereses legales que se devenguen desde la fecha de suscripción y compra hasta la efectiva restitución de la inversión, minorada en los dividendos que haya recibido el actor por las cuotas participativas, con sus correspondientes intereses legales, que se determinarán en fase de ejecución de sentencia.
»Se imponen las costas causadas a la demandada».
«FALLAMOS: Que, estimando el Recurso de Apelación interpuesto por la representación procesal de ING BANK, N.V., SUCURSAL EN ESPAÑA contra la Sentencia 3/2020, de catorce de Enero, dictada por el Juzgado de Primera Instancia Número Tres de los de Cáceres en los autos de Juicio Ordinario seguidos con el número 461/2018, del que dimana este Rollo, debemos revocar y revocamos la indicada Resolución; y en su lugar, con desestimación de la demanda deducida por la representación procesal de D. Ricardo frente a ING BANK, N.V., SUCURSAL EN ESPAÑA, debemos absolver y absolvemos a la indicada demandada de los pedimentos contenidos en el Suplico de la referida demanda; todo ello, sin hacer pronunciamiento especial en orden a la imposición de las costas causadas, tanto en la primera instancia, como en esta alzada, de modo que, en ambos casos, cada parte abonará las costas causadas a su instancia y las comunes por mitad».
Los motivos del recurso de casación fueron:
«PRIMER MOTIVO.- Infracción del artículo 1301 al fijar el
«SEGUNDO MOTIVO.- Infracción del art. 1257 del código civil respecto de la falta de legitimación pasiva de ING para soportar las consecuencias de la acción de indemnización por incumplimiento de los deberes de información previstos en la LMV, presentando interés casacional la sentencia recurrida por infringir doctrina jurisprudencial del tribunal supremo, además de constatarse la existencia de jurisprudencia contradictoria de las audiencias provinciales».
«LA SALA ACUERDA:
»1.º Admitir el recurso de casación interpuesto por la representación procesal de D. Ricardo contra la sentencia dictada con fecha 15 de abril de 2021, por la Audiencia Provincial de Cáceres (Sección Primera), en el rollo de apelación n.º 289/2020, dimanante de los autos de juicio ordinario n.º 461/2018 del Juzgado de Primera Instancia n.º 3 de Cáceres.
»2.º Abrir el plazo de veinte días, a contar desde la notificación de este auto, para que la parte recurrida formalice por escrito su oposición al recurso. Durante este plazo las actuaciones estarán de manifiesto en la Secretaría».
Fundamentos
Los días 6 y 7 de diciembre de 2011, D. Ricardo adquirió 8.650 títulos de cuotas participativas que habían sido emitidos por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (en adelante, CAM), por valor de 12.128,89 euros, comercializadas a través del servicio de Internet «Broker naranja» de ING Bank N.V -en adelante ING Bank-. Consta que se le facilitó el mandato de la orden de compra de las cuotas participativas, pero no costa que se le entregara el folleto informativo, ni que se le hicieran los test de idoneidad y de conveniencia.
D. Ricardo carecía de conocimientos financieros y de experiencia en la contratación de productos de inversión. Esta suscripción fue la primera inversión que realizó en productos financieros complejos.
El 22 de enero de 2018, el Sr. Ricardo formuló por burofax una reclamación extrajudicial a ING Bank.
«El banco demandado actuó como comercializador del producto financiero en virtud de un contrato de comisión mercantil concertado con la extinta CAM (...). En la orden de suscripción (...) figura la mención del banco, sin que se exprese que lo haga como comitente o intermediario de la sociedad emisora, quedando directamente obligada con los actores como si el negocio fuera suyo, derivando su afectación precisamente, de su intervención como comisionista».
Y añadió que «en dicho marco de comercialización de productos financieros, la entidad bancaria actúa como sociedad de inversión de conformidad con el art.63-1 e) de la L.M.V., derivando para la misma los deberes y obligaciones» establecidos en esa normativa. La demandada es la titular de la relación jurídica material y la obligada al reintegro de las prestaciones en caso de estimarse la acción.
A continuación, desestimó la excepción de caducidad de la acción de anulabilidad al fijar como día inicial de su cómputo el 31 de marzo de 2014, fecha en que la CNMV publicó en su página web el hecho relevante en virtud del cual se hacía constar la declaración formal de haber quedado amortizadas las cuotas por ministerio de la ley y al valor de "0" euros fijado por el FROB, lo que razonó del siguiente modo:
«(...) las consecuencias finales que implica la pérdida definitiva de su valor no pueden ser los acontecimientos anteriores a su fecha o un conocimiento más o menos difuso por parte del actor de los problemas de la CAM, sino el momento en que dichas cuotas dejan de cumplir las citadas características, lo que solo se dará en el caso de su amortización por la entidad emisora y su consiguiente retirada del mercado de valores. Hasta dicho momento los adquirentes de las cuotas participativas no habían conocido todas las consecuencias negativas derivadas de su inversión, pues si bien habían perdido inicialmente su valor, la propia lógica del mercado de valores no implicaba que no pudiera recuperarse el mismo, total o parcialmente, y por ello la posibilidad de su venta en dicho mercado. Solo cuando se amortizan, y por ello se priva de toda posibilidad de venta en los mercados oficiales, es cuando se produce el total conocimiento de las consecuencias negativas derivadas de la adquisición de las cuotas participativas y debe comenzar a computarse el plazo de caducidad para el ejercicio de la acción de nulidad».
El juzgado también analizó la naturaleza y caracteres de las cuotas participativas y advirtió de la especial importancia que adquieren en el sector financiero los deberes de información precontractual de las empresas que prestan servicios de inversión en relación con el consentimiento que ha de prestar el cliente, quien debe tener el conocimiento de todos los elementos del contrato, que delimitará los futuros compromisos de las partes. Y en el examen del vicio del consentimiento en que el demandante fundaba la acción, por error derivado de una defectuosa información, razonó que en atención a las pruebas practicadas no se había cumplido con el deber de información sobre las características y riesgos de las cuotas participativas, por lo que estimó la acción.
«Por tanto, el Alto Tribunal admite que el
A continuación, analizó la acción subsidiaria de responsabilidad contractual del art. 1101 CC por incumplimiento, que también desestimó, por apreciar la falta de legitimación pasiva de la entidad demandada por entender que era ajena a la comercialización del producto y a cualquier asesoramiento sobre productos de inversión, lo que razonó del siguiente modo:
«Ha de reiterarse que, en el ámbito contractual (que es el de la acción subsidiaria ejercitada en la Demanda), no existe compromiso alguno que incumbiera a la entidad financiera demandada de asesoramiento ni de comercialización de productos de inversión; sino que, antes al contrario, los documentos aportados por la parte demandada -antes referidos- declinan cualquier tipo de responsabilidad sobre estos extremos; luego, si la entidad demandada es ajena a la comercialización del producto y a cualquier asesoramiento sobre productos de inversión, puede razonablemente estimarse que, incluso, en la determinación de los presupuestos de la acción de responsabilidad civil contractual, falta la propia legitimación pasiva "ad causam" de la entidad financiera demandada, de tal modo que no cabe imputársele ningún tipo de déficit informador sobre el producto controvertido, estribando sus obligaciones contractuales, exclusivamente, en la ejecución de las órdenes de compra y venta a través de una cuenta de valores, creada mecánicamente por el cliente, a través de un servicio de intermediación, propio de los mecanismos de actuación de un Banco que opera a través de internet».
El recurrente, al desarrollar el motivo, aduce que la sentencia recurrida se opone a la interpretación de esta sala sobre el cómputo del plazo de caducidad en los contratos de inversión actuales, en los que no cabe interpretar la consumación como si de un negocio simple se tratara, con cita de la sentencia de esta sala 769/2014, de 12 de enero de 2015. También alega que conforme a la sentencia de la sala 734/2016, de 20 de diciembre, el
El motivo del recurso plantea la controversia de si debe considerarse como
Sobre la caducidad de esta acción y la interpretación a estos efectos del art. 1301 del Código Civil, nos hemos pronunciado recientemente en la sentencia 1258/2025, de 16 de septiembre, en la que recordamos la siguiente jurisprudencia de la sala (con cita de las sentencias 769/2014, de 12 de enero de 2015; 376/2015, de 7 de julio; 489/2015, de 16 de septiembre, y 102/2016, de 25 de febrero):
«En relaciones contractuales complejas como son con frecuencia las derivadas de contratos bancarios, financieros o de inversión, la consumación del contrato, a efectos de determinar el momento inicial del plazo de ejercicio de la acción de anulación del contrato por error o dolo, no puede quedar fijada antes de que el cliente haya podido tener conocimiento de la existencia de dicho error o dolo. El día inicial del plazo de ejercicio de la acción será, por tanto, el de suspensión de las liquidaciones de beneficios o de devengo de intereses, el de aplicación de medidas de gestión de instrumentos híbridos acordadas por el FROB, o, en general, otro evento similar que permita la comprensión real de las características y riesgos del producto complejo adquirido por medio de un consentimiento viciado por el error».
Añadimos que, conforme a la jurisprudencia representada por las sentencias 734/2016, de 20 de diciembre, 401/2017, de 27 de junio, 204/2019, de 4 de abril, 573/2022, de 18 de julio, y 600/2022, de 14 de septiembre, «el comienzo del plazo de ejercicio de la acción de anulación por vicio en el consentimiento debe computarse, no necesariamente desde que se materializaron de forma efectiva los riesgos, sino desde que los clientes estuvieron en disposición de conocer los riesgos patrimoniales de la operación».
Y en el caso que resolvimos, entendimos que la solución adoptada por la sentencia recurrida era conforme con esta jurisprudencia:
«partiendo del tenor literal de la reclamación realizada por la parte demandante en marzo de 2012, concluye que en esta fecha la demandante tenía una total y real comprensión de las características y riesgos de las cuotas participativas, siendo consciente del error en que había incurrido al contratar. La reclamación realizada por la actora, del tenor literal que se recoge en los propios hechos acreditados de la sentencia, evidencia que, al menos a partir de tal momento, pudo comprender las características y riesgos del producto complejo adquirido».
También advertimos lo siguiente:
«Lo que se puede impugnar en el recurso de casación es la valoración jurídica de cuándo la demandante conoció los riesgos que entrañaban las cuotas participativas que había adquirido. En un caso como este, en que se solicita la declaración de error vicio al tiempo de adquisición propiciado por el incumplimiento de los deberes de información sobre las características del producto financiero y sus riesgos, cabría entender que, cuando menos desde el 31 de marzo de 2014, en que la CAM comunicó la amortización de las cuotas participativas, los adquirentes pudieron conocer esos riesgos, en la medida en que su valor queda reducido a cero y aflora con claridad la pérdida sufrida con la inversión. Pero esto no impide que, si, como es el caso, se acredita que ese conocimiento era anterior, el plazo de ejercicio de la acción de nulidad comience a computarse antes».
El 22 de julio de 2011, la CNMV publicó el hecho relevante de que el consejo de administración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) había comunicado que en la sesión del día anterior había acordado solicitar el inicio inmediato de un proceso de reestructuración con intervención del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancario (FROB).
Consta en el hecho relevante publicado por la CNMV el 25 de julio de 2011, que la Resolución de 22 de julio de 2011 del Banco de España acordó la sustitución provisional de los miembros del órgano de administración de la CAM, y la designación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) como administrador provisional.
El 21 de junio de 2012, la CNMV publicó como hecho relevante, la comunicación de la CAM de la propuesta a la asamblea general de amortización de la totalidad de las cuotas participativas emitidas.
El 9 de julio de 2012, la CNMV publicó el hecho relevante de la comunicación por la CAM de los acuerdos adoptados en la asamblea general celebrada ese día, en la que se acordó a propuesta del FROB, que el valor de la totalidad de las cuotas participativas emitidas resultaba ser cero (0), aunque no se aprobó su amortización en dicho momento.
La CNMV publicó el 4 de diciembre de 2012, el hecho relevante sobre la transformación de Caja Mediterráneo en fundación de carácter especial.
Y el 31 de marzo de 2014, la CNMV publicó el hecho relevante sobre el acuerdo adoptado por la Comisión Gestora de la fundación especial en que se había transformado la CAM, relativo a la amortización de las cuotas participativas emitidas por la Caja.
El 9 de julio de 2012, fecha que considera la audiencia, se publicó por la CNMV el hecho relevante de la aprobación de las cuentas anuales del ejercicio 2011 de la CAM, en las que constan, a propuesta del FROB, la valoración de las cuotas participativas a cero euros, por lo que el demandante tuvo o pudo tener el cabal y completo conocimiento de los elementos determinantes de la existencia del error en el consentimiento que justifican el ejercicio de la acción. Este es el momento en que se materializa el riesgo.
La audiencia, al considerar que con «la publicación del Hecho Relevante por la Comisión Nacional del Mercado de Valores el día 9 de Julio de 2.012, con la puesta en conocimiento del valor cero de la cuota participativa CAM (que implica tanto como el conocimiento fidedigno de la pérdida de la inversión)», la parte demandante tuvo conocimiento del error cometido, no se aparta de la jurisprudencia de la sala, en atención a lo declarado en nuestra sentencia 769/2014, de 12 de enero de 2015, reiterada en la sentencia de pleno de esta sala núm. 89/2018, de 19 de febrero.
En consecuencia, cuando la demandante ejercitó la acción de anulabilidad, el 27 de marzo de 2018, o cuando hizo el requerimiento previo, el 22 de enero de 2018, habían transcurrido más de 4 años, por lo que su acción estaba caducada.
En el desarrollo del motivo, el recurrente alega que la sentencia recurrida yerra al entender que solo pueden estar legitimadas pasivamente la entidad emisora y aquella que se subrogó, pues desconoce que no fueron parte en el contrato. Invoca la aplicación al caso de las sentencias de esta sala 625/2016, de 24 de octubre, y 718/2016, de 1 de diciembre, que atribuyen la responsabilidad de la restitución de lo percibido a la comercializadora de un producto complejo, con independencia de quien fuera la emisora. Aduce que ING Bank comercializaba a través de su página web las cuotas participativas de la CAM y el contrato de compraventa se celebró con ING Bank, no con Fundación CAM ni con Banco Sabadell, y es a ING Bank a quien correspondía proporcionar la información precontractual y debe soportar las consecuencias del déficit informativo.
Como declaramos en la sentencia 365/201, de 26 de junio, para que exista asesoramiento para la adquisición de un producto financiero complejo no hace falta que se haya celebrado un contrato
La entidad financiera que ha comercializado el producto, en este caso ING Bank, a través de su servicio de Internet «Broker Naranja», aunque no fuera la emisora ni la comercializadora inicial de las cuotas participativas de la CAM, prestó el servicio de inversión previsto en el art. 63.1. a) de la hoy derogada Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores -aplicable
Como declara la sentencia de primera instancia, el banco demandado actuó como comercializador del producto financiero en virtud de un contrato de comisión mercantil concertado con la extinta CAM. En la orden de suscripción figura la mención del banco y no se expresa que lo haga como comitente o intermediario de la sociedad emisora, y al actuar como entidad comercializadora queda directamente obligada con el cliente.
ING Bank no intervino como un mero intermediario, desde el momento en que ha comercializado el producto, por lo que ostenta la legitimación pasiva para soportar el ejercicio de la acción de indemnización de daños y perjuicios por el incumplimiento de los deberes en tanto que comercializadora, como empresa de servicios de inversión.
El título de imputación de la responsabilidad que alega el demandante es la negligencia en su conducta profesional (no haber informado adecuadamente al cliente), en tanto que empresa de servicios de inversión a la que la normativa impone unos deberes de información a la clientela actual o potencial. Por eso, al demandarse por su mal asesoramiento en la comercialización del producto, la entidad financiera está legitimada pasivamente para soportar la acción de indemnización.
No es correcto que, como entiende la Audiencia Provincial, la legitimación pasiva en una acción de indemnización por defectuoso asesoramente en la adquisición de productos financieros la tenga solamente la entidad emisora de los productos y no la entidad de servicios de inversión que las ha comercializado incumpliendo sus obligaciones de información. Y, en consecuencia, estimamos el motivo, casamos la sentencia de la Audiencia Provincial y asumimos la instancia.
Apreciada la caducidad de la acción de anulabilidad y la legitimación pasiva de ING Bank para la acción de indemnización de daños y perjuicios, que no fue analizada en la sentencia de primera instancia, procede resolver sobre esta acción.
En la comercialización de productos financieros complejos por parte de las entidades prestadoras de servicios financieros a inversores no profesionales existe una asimetría informativa, que impone a dichas entidades financieras el deber de suministrar al cliente una información comprensible y adecuada de las características del producto y los concretos riesgos que puede comportar su contratación.
Hemos declarado de forma reiterada que en el marco de una relación de asesoramiento prestado por una entidad de servicios financieros y a la vista del perfil e intereses del cliente, puede surgir una responsabilidad civil al amparo del art. 1101 CC, por el incumplimiento o cumplimiento negligente de las obligaciones surgidas de esos vínculos jurídicos de asesoramiento, siempre que se cause un perjuicio consistente en la pérdida total o parcial de la inversión y exista una relación de causalidad entre el incumplimiento o cumplimiento negligente y el daño sufrido ( sentencias 677/2016, de 16 de noviembre; 62/2019, de 31 de enero; 303/2019, de 28 de mayo; 165/2020, de 11 de marzo; 615/2020, de 17 de noviembre; y 628/2020, de 24 de noviembre; entre otras, citadas todas ellas en la sentencia 61/2021, de 8 de febrero).
Es la empresa de servicios de inversión quien tiene la obligación -activa y no de mera disponibilidad- de facilitar la información que le impone la normativa legal ( art. 79 bis de la Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores, aplicable al caso) y no son sus clientes -que no son profesionales del mercado financiero y de inversión- quienes deben averiguar las cuestiones relevantes en materia de inversión, buscar por su cuenta asesoramiento experto y formular las correspondientes preguntas. Sin conocimientos expertos en el mercado de valores, el cliente no puede saber qué información concreta ha de requerir al profesional. Por el contrario, el cliente debe poder confiar en que la entidad de servicios de inversión que le asesora no está omitiendo información sobre ninguna cuestión relevante. Por ello, la parte obligada legalmente a informar correctamente no puede objetar que la parte que tenía derecho a recibir dicha información correcta debió tomar la iniciativa y proporcionarse la información por sus propios medios ( sentencia 689/2016, 23 de noviembre, con cita de las anteriores sentencias 769/2014, de 12 de enero de 2015, y 676/2015, de 30 de noviembre).
No ha resultado, por tanto, controvertido que ING Bank no prestó ningún servicio de asesoramiento al cliente, como reconoce. En la medida en que hemos considerado que tenía legalmente unos deberes de información, asesoramiento, recomendación y evaluación del perfil del cliente, que fueron incumplidos, sin que con antelación a la suscripción del contrato, el cliente fuera informado de los riesgos reales de la inversión, ni de que incluso podría perder todo el capital invertido.
ING Bank debe indemnizar los perjuicios causados por dicho incumplimiento en la cantidad invertida (12.128,89 euros), más los intereses legales devengados desde el requerimiento extrajudicial -como se solicita en la demanda- hasta la efectiva restitución de la inversión, con deducción de los dividendos recibidos por las cuotas participativas con sus correspondientes intereses legales, a determinar en ejecución de sentencia.
Por tanto, procede mantener el pronunciamiento de la sentencia apelada que estima el recurso de apelación y declara caducada la acción de nulidad por vicio del consentimiento. La audiencia apreció incorrectamente la falta de legitimación pasiva para el ejercicio de la acción de indemnización de daños y perjuicios que debió estimar y condenar a la demandada, por virtud de la estimación de esta acción, en los términos expuestos.
Fallo
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido
Estimar la demanda interpuesta por D. Ricardo, frente a ING Bank, N.V., y estimar la acción subsidiaria de indemnización de daños y perjuicios por el defectuoso asesoramiento por la demandada, y condenar a ING Bank, N.V. a pagar al actor la cantidad de 12.128,89 euros, más los intereses legales devengados desde el requerimiento extrajudicial hasta la efectiva restitución de la inversión, con deducción de los dividendos recibidos por las cuotas participativas con sus correspondientes intereses legales, a determinar en ejecución de sentencia, con imposición de las costas de primera instancia a la parte demandada.
Líbrese al mencionado tribunal la certificación correspondiente, con devolución de los autos y del rollo de Sala.
Notifíquese esta resolución a las partes e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
Notifíquese esta resolución a las partes e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
