Última revisión
30/01/2025
Sentencia Contencioso-Administrativo 24/2025 Tribunal Supremo. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Segunda, Rec. 2307/2023 de 15 de enero del 2025
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Orden: Administrativo
Fecha: 15 de Enero de 2025
Tribunal: Tribunal Supremo
Ponente: ISAAC MERINO JARA
Nº de sentencia: 24/2025
Núm. Cendoj: 28079130022025100002
Núm. Ecli: ES:TS:2025:105
Núm. Roj: STS 105:2025
Encabezamiento
Fecha de sentencia: 15/01/2025
Tipo de procedimiento: R. CASACION
Número del procedimiento: 2307/2023
Fallo/Acuerdo:
Fecha de Votación y Fallo: 17/12/2024
Ponente: Excmo. Sr. D. Isaac Merino Jara
Procedencia: T.S.J.CATALUÑA CON/AD SEC.1
Letrado de la Administración de Justicia: Ilmo. Sr. D. Jose Antonio Naranjo Lemos
Transcrito por:
Nota:
R. CASACION núm.: 2307/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Isaac Merino Jara
Letrado de la Administración de Justicia: Ilmo. Sr. D. Jose Antonio Naranjo Lemos
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Francisco José Navarro Sanchís, presidente
D. José María del Riego Valledor
D. Rafael Toledano Cantero
D. Isaac Merino Jara
D.ª Esperanza Córdoba Castroverde
En Madrid, a 15 de enero de 2025.
Esta Sala ha visto el recurso de casación núm. 2307/2023, interpuesto por el abogado del Estado, en representación de la Administración General del Estado, contra la sentencia dictada por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el 19 de diciembre de 2022, en el recurso núm. 2731/2021 en materia de impuesto sobre el valor añadido de los ejercicios 2013 a 2016.
Ha comparecido, como parte recurrida, la mercantil Cem Tres Veintisiete S.A., representada por el procurador don Ricard Fernández Rivas.
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Isaac Merino Jara.
Antecedentes
El objeto del presente recurso de casación lo constituye la sentencia dictada el 19 de diciembre de 2022 por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en el recurso núm. 2731/2021, interpuesto por la mercantil, frente a la resolución del Tribunal Económico Administrativo Regional de Cataluña, de 20 de mayo de 2021 que desestimó las reclamaciones administrativas 08/4879/2018 (liquidación 2013), 08/14978/2018 (liquidación 2014), 08/14979/2018 (liquidación 2015), 08/14980/2018 (liquidación 2016), 08/4940/2018 (sanción 2013), 08/14981/2018 (sanción 2014), 08/14982/2018 (sanción 2015) y 08/14983/2018 (sanción 2016) referentes a las liquidaciones del IVA de los ejercicios 2013 a 2016.
En fecha 6 de julio de 2016 el Servicio Jurídico Regional de Cataluña de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) presentó ante los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo (JCA) solicitud de autorización judicial de entrada en múltiples domicilios sociales, entre los que se encontraba el domicilio de la entidad Cem Tres Veintisiete S.A. A la solicitud consta aparejado el Informe suscrito por el delegado especial de la AEAT en Cataluña en el que se pretende fundamentar la petición efectuada.
En fecha 11 de julio de 2016 el JCA número 17 de Barcelona, dictó el auto 123/16 en el marco de una solicitud efectuada de entrada efectuada por la AEAT, con número de procedimiento 242/16-F1.
El auto motivó la oportuna entrada y registro, consintiendo la vulneración del domicilio constitucionalmente protegido.
En fecha 14 de julio de 2016 se efectuó la entrada y registro en base al auto 123/16 dictado por el JCA número 17 de Barcelona, en el domicilio social y fiscal (C/ Córsega 327, Bajo y Ppal. 1ª, Barcelona) de mi representada tal y como figura en el documento que integra el expediente administrativo. En idéntica fecha se entregó a la entidad la comunicación de inicio de actuaciones inspectoras, destacando en el presente caso, que el eventual consentimiento a la entrada fue prestado, en palabras de la propia inspección, por una estudiante en prácticas de la entidad:
Las actuaciones de comprobación e investigación finalizaron con la oportuna notificación del acuerdo de liquidación con número de referencia 72870674.
Por acuerdo del inspector coordinador, de fecha 16 de noviembre de 2017, se autorizó la incoación del correspondiente expediente sancionador (periodos 1T/13 a 1T/2016) notificándose conjuntamente el inicio y la propuesta de sanción. El inspector regional adjunto dictó la correspondiente resolución sancionadora A51-78212243, confirmando la propuesta al considerar que el obligado tributario incurrió en la conducta tipificada como infracción tributaria en el artículo 191 de la LGT en los períodos trimestrales comprendidos entre el 1T/2014 y el 1T/2016, al dejar de ingresar, en plazo, la deuda tributaria correspondiente a la correcta autoliquidación, siendo calificada como muy grave en todos ellos, imponiendo unas sanciones del 110% al 120% de la base de sanción en función del trimestre. De la liquidación resulta la imposición de sanción por un importe total de 165.075,82 euros. Consta notificado el acuerdo de imposición de sanción el 17 de abril de 2018.
Contra el acuerdo de liquidación y contra la sanción derivada, en fecha 17 de mayo de 2018, se dedujeron ocho reclamaciones económico-administrativas ante el TEARC, que fueron tramitadas y resueltas de manera acumulada, dictándose resolución, el 20 de mayo de 2021, desestimatoria de las mismas.
La sociedad reclamante interpuso recurso contencioso-administrativo en fecha 2 de septiembre de 2021 contra la mencionada resolución, que se tramitó ante la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
En lo que aquí interesa, la sentencia recurrida en casación, tras un detallado recorrido por nuestra doctrina en cuanto a los requisitos que han de concurrir en las diligencias de entrada y registro a practicar por la Inspección Tributaria, fijados en la sentencia de 1 de octubre de 2020 (RCA/2966/2019, ECLI:ES:TS:2020:3023) sostiene lo siguiente:
«De esta forma ha dejado claro el TS que el inicio del procedimiento inspector en el que situar y ubicar la práctica de la diligencia -con autorización judicial o consentimiento del obligado- de entrada en domicilio de las del art. 113 LGT, ha de ser previo en el tiempo y no concomitante a la práctica de la misma, puesto que no podrá realizarse la exigida valoración de la necesidad, idoneidad y proporcionalidad en sentido concreto de la medida invasiva por parte del Juez de garantías para poder autorizar la misma. Por tanto, tanto la solicitud como la concesión por autorización judicial son intraprocedimentales y el Juez de lo contencioso habrá de valorar si la misma se estima como necesaria, adecuada y justificada en el caso en concreto que se le presenta. La singularidad que presenta la protección del derecho a la inviolabilidad del domicilio en concurrencia con la efectividad del deber constitucional de todos a contribuir a las cargas públicas no permite un sacrificio incondicionado de aquel, puesto que en otros ámbitos sectoriales también de incuestionable interés público (medio ambiente, patrimonio cultural...) conviven y se permite que la Administración ejercite sus potestades de conservación, tutela y disfrute sin que se presuma de antemano la existencia de manifiesta oposición, cuando menos. Nadie discute la peculiaridad, si se quiere llamar así, que presenta el ámbito tributario, pero hay que recordar que el derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio es y sigue siendo la columna vertebral del sistema constitucional de derechos fundamentales por entroncar con la dignidad y desarrollo de la persona en su más clara e indiscutida concepción. Y todo ello, además, en un contexto temporal que no puede desconocerse en cuanto a posibilidades e instrumentos de los que goza la Administración de obtener sin acudir a tal injerencia o invasión. Es una reflexión ponderada y sosegada la que habrá de reconsiderar la relación Administración-contribuyente sobre nuevos postulados que equilibren las potestades de unos y las obligaciones de otros. [...]
Por último, y no menos importante, no pueden reputarse válidos y eficaces, datos y documentos que se hayan obtenido con vulneración de derecho fundamentales y fuera del marco de garantía que supone un procedimiento de comprobación, de forma que si nuestro Tribunal Supremo reputa que esos datos con esa calificación -si bien no para procedimientos futuros, sobre lo que no se pronuncia-, también nosotros lo debemos hacer puesto que es una prueba nula y no debe tener efecto alguno al haberse obtenido sin las garantías constitucionales y legales para producir efecto -ex art. 11 LOPJ -.
Lo anterior habrá de tener incidencia tanto respecto del acuerdo de liquidación como de imposición de sanción al derivar ambos del acervo probatorio obtenido en la diligencia de entrada y registro, a pesar de que la reclamación en su día formulada solo se refiriera en sus alegaciones a la puesta de manifiesto al acuerdo sancionador.
4.- En su virtud, procede estimar el recurso y, en consecuencia, anular la resolución impugnada, así como la resolución del TEARC con incidencia tanto en el acuerdo de liquidación por IVA de los periodos regularizados como en el acuerdo sancionador derivado del anterior, sin necesidad de examinar las demás alegaciones formuladas. Todo ello, de conformidad con el art. 68.1 b) y 70.2 de la Ley 2911998, reguladora de esta jurisdicción».
La sentencia constituye el objeto del presente recurso de casación.
La Sala de instancia tuvo por preparado el recurso de casación en auto de 1 de febrero de 2023.
Ello sin perjuicio de que la sentencia haya de extenderse a otras si así lo exigiere el debate finalmente trabado en el recurso,
Señala, además, el auto de admisión que el planteamiento de la parte recurrente ha sido acogido recientemente en dos sentencias de la Sección Segunda de esta Sala Tercera del Tribunal Supremo de 9 de junio de 2023 (recursos de casación núm. 2086/2022; ECLI:ES:TS:2023:2766 y 2525/2022; ECLI:ES:TS:2023:2742).
Concluye el escrito de interposición concretando que «su pretensión casacional coincide, en efecto, con la acogida en las referidas sentencias de 9 de junio de 2023 (RRCA/2086/2022;ECLI:ES:TS:2023:2766 y 2525/2022; ECLI:ES:TS:2023:2742)».
De lo contrario, si se pretende salvaguardar a ultranza y validando a cualquier precio la actuación administrativa, pese a la flagrante vulneración de un DF ( art. 18.2 y 24 CE) , omitiendo deliberadamente los pacíficos e incontrovertidos pronunciamientos del Tribunal Constitucional citados respecto al alcance e interpretación de la exclusión de la prueba mediante vulneración de DF, podríamos concluir entonces ¿para qué sirve el Auto de entrada y registro si para ese Excmo. TS cualquier prueba obtenida será válida?¿De qué sirve lo previsto en el artículo 11.1 de la LOPJ o el reconocimiento de la inviolabilidad del domicilio como DF?
En definitiva, para esta representación, en el presente caso está mucho más en juego que una simple recaudación tributaria o la protección del artículo 31 CE (que ni siquiera podría ampararse en un supuesto interés general), puesto que es evidente que no puede existir mayor interés público y general que la protección de un DF si se cree firmemente en un Estado de Derecho».
Por providencia de fecha 9 de octubre de 2024 se designó como magistrado ponente al Excmo. Sr. D. Isaac Merino Jara y se señaló para votación y fallo de este recurso el día 17 de diciembre de 2024, fecha en que comenzó la deliberación del recurso.
Fundamentos
El objeto de este recurso de casación consiste en determinar hasta dónde llegan las facultades de control del tribunal encargado de dilucidar la legalidad de la liquidación o sanción en relación con la valoración de la prueba ilícitamente obtenida por vulneración del derecho fundamental a la inviolabilidad de domicilio, y si estas facultades se ven de algún modo condicionadas, limitadas o mermadas en relación con la invocación de la violación del derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio cuando se ha autorizado por resolución firme la entrada en el domicilio del contribuyente.
La Abogacía del Estado manifiesta que, ya en el escrito de preparación se anticipaba que la sentencia de instancia incurre en la infracción de los artículos 9.3 de la CE, 267.1 de la LOPJ, 207 y 222 de la LEC, 8.6 de la LJCA, y 113 y 142 de la LGT, en relación con los artículos 18.2 y 24 de la CE y 11 de la LOPJ.
Considera ahora que no es necesario llevar a cabo, en su escrito, reiteración o desarrollo de aquella alegación, pues es obligado tener en cuenta que la cuestión jurídica identificada y decidida por la sentencia ha sido ya resuelta por esta Sala. Y efectivamente el auto de admisión dice que «el planteamiento de la parte recurrente ha sido acogido recientemente en dos sentencias de la Sección Segunda de esta Sala Tercera del Tribunal Supremo de 9 de junio de 2023 (RRCA/2086/2022; ECLI:ES:TS:2023:2766 y 2525/2022; ECLI:ES:TS:2023:2742)». Y transcribe la respuesta allí dada a la cuestión planteada.
El auto de admisión, a la vista de lo anterior, dice: «En atención a la concordancia apuntada entre la cuestión planteada en este recurso y la resuelta en las sentencias precitadas, la Sala estima pertinente informar a la parte recurrente que, con vistas a la tramitación ulterior del recurso, considerará suficiente que en el escrito de interposición manifieste si su pretensión casacional coincide, en efecto, con la acogida en las sentencias referidas, o si por el contrario presenta alguna peculiaridad».
Pues bien, la Abogacía del Estado manifiesta que su pretensión casacional coincide, en efecto, con la acogida en las referidas sentencias de 9 de junio de 2023 (RRCA/2086/2022; ECLI:ES:TS:2023:2766 y 2525/2022; ECLI:ES:TS:2023:2742) y por ello solicita de esta Sala que reitere o confirme la doctrina que ya tiene sólidamente establecida, lo cual ha de traducirse en que se dicte sentencia que estime el presente recurso de casación, case y anule la sentencia recurrida y acuerde desestimar íntegramente el recurso contencioso-administrativo.
La mercantil Cem Tres Veintisiete S.A, resalta que es evidente que las infracciones denunciadas por la Abogacía del Estado han tenido acogida por parte de esta Sala del TS, pero no por ello, desiste de contraargumentar frente a dicha doctrina, dado que, a su juicio, nos encontramos antes una materia extremadamente casuística, por lo que procede a exponer los motivos por los que entiende que dicho criterio debería modificarse, siendo el cauce del recurso de casación perfectamente válido para la matización o corrección de una doctrina ya fijada. La mercantil se opone a la infracción alegada por la recurrente por las mismas razones que fueron ampliamente desarrolladas en el procedimiento de instancia, así como del escrito de oposición a la admisión a trámite del escrito de preparación recurso de casación planteado por la Abogacía del Estado. Todo ello conduce a Cem Tres Veintisiete S.A, a solicitar que se dicte sentencia por la que se desestime el recurso de casación, confirmando la sentencia recurrida por ser ajustada a Derecho en aplicación de la doctrina jurisprudencial expuesta respecto a la idoneidad, necesidad y proporcionalidad (triple juicio) así como de la prohibición del uso con fines prospectivos, estadísticos o indefinidos.
Este recurso de casación plantea la misma cuestión ya resuelta, entre otras, en dos sentencias de esta Sala y Sección, de 9 de junio de 2023 (recs. 2086/2022 y 2525/2022) sobre la validez de las pruebas obtenidas en el curso de una actuación de entrada y registro en un domicilio con autorización judicial, que se produjo sin haber notificado previamente al obligado tributario la iniciación del procedimiento de regularización tributaria. También es necesario atender a la doctrina establecida en las STS 17 de septiembre de 2024, rec. cas.1764/203, y de 20 de diciembre de 2024, rec. 1762/2023, estimatorias de sendos recursos de casación promovidos también por la Administración del Estado frente a una sentencia estimatoria en favor de la propia empresa ahora recurrida.
Se dijo, en el fundamento sexto de las indicadas sentencias de 9 de junio de 2023, dedicado al juicio de la Sala sobre los efectos de la firmeza de la autorización judicial de entrada en el proceso en que se enjuicia el asunto de fondo:
«Como premisa de nuestro enjuiciamiento, hemos de partir de que el escrito de interposición del recurso de casación no cuestiona la existencia de la vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio que aprecia la sentencia recurrida, como fundamento para invalidar las pruebas obtenidas en la actuación de entrada y registro en aplicación del art. 11.1 LOPJ
Lo que plantea en realidad el recurso de casación de la Administración son los límites a la invalidación de unas pruebas obtenidas con vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio, vulneración que se atribuye al auto que autorizó la entrada y registro en domicilio del obligado tributario, cuando tal apreciación se sustenta en la aplicación de un criterio jurisprudencial establecido con posterioridad a la firmeza de la resolución judicial de autorización. Y la respuesta a esa cuestión no puede hacerse en abstracto, sino a la vista de los intereses jurídicos en conflicto, y con una ponderación motivada de la índole y circunstancias en que se produce la vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio, por una parte, y si esa lesión al derecho fundamental sustantivo del art. 18.2 CE
Sentado este punto, pasamos a analizar la argumentación del recurso de casación de la Abogacía del Estado sobre una pretendida vulneración del efecto de cosa juzgada de la anterior sentencia firme de la propia Sala, en la que desestimó el recurso de apelación interpuesto por la parte hoy recurrida contra el auto de autorización de entrada y registro de 27 de noviembre de 2013 dictado por el Jugado de lo Contencioso-Administrativo núm. 12 de los de Barcelona. Se invoca la vulneración del art. 267.1 LOPJ
La argumentación del recurso de casación de la abogacía del Estado mezcla dos efectos diferentes de la firmeza de las resoluciones judiciales. Por una parte, considera vulnerado el art. 267.1 LOPJ
En segundo lugar, aunque mezclado en la misma argumentación del escrito de casación de la abogacía del Estado, se invoca la vulneración de los arts. 207
Lo que subyace en realidad en las alegaciones de la Abogacía del Estado es la invocación de vulneración del efecto de cosa juzgada material. Es cierto que la sentencia recurrida pudiera resultar algo imprecisa en la identificación de la base jurídica de su decisión, y hacer pensar que revisa la autorización judicial de entrada, en cuanto afirma que la función del órgano judicial que conoce del asunto de fondo, esto es, de la liquidación y sanción derivadas de aquella actuación inspectora en que se produjo la autorización judicial de entrada y registro, "conecta" con la función de "juez de garantías", porque, dado el ámbito de conocimiento de aquel procedimiento de autorización de entrada y su apelación "[...] ni se controló la ejecución de la misma en cuanto a irregularidades que acompañaron a la ejecución tal y como dispuso por el Juez [...]". Sin embargo, el motivo de la anulación no es ningún exceso que hubiera podido producirse en la ejecución, sino la ausencia de lo que considera, a la luz de la doctrina jurisprudencial que invoca, un presupuesto del otorgamiento de la autorización judicial de entrada, que identifica con la existencia de un procedimiento inspector previamente incoado y cuya iniciación debería haber sido previamente notificada al obligado tributario.
Aun así, la sentencia recurrida, ya se ha dicho, no declara la nulidad del auto de autorización de entrada, ni de ninguna actuación procesal seguida en el procedimiento en que se obtuvo, sino que estima el recurso contencioso- administrativo sobre la base de negar la validez de las pruebas obtenidas en la entrada efectuada en virtud de aquella autorización judicial. Aunque la sentencia admite que el referido presupuesto ha sido establecido por una jurisprudencia posterior al momento en que se dictó el auto de autorización de entrada y registro, no hace ninguna otra consideración sobre la aplicabilidad de dicho criterio a actuaciones ya realizadas y que han alcanzado firmeza, y declara que se trata de una prueba nula, por aplicación del art. 11.1 LOPJ
Tampoco es de apreciar que se haya vulnerado el principio de cosa juzgada en ninguno de sus efectos. En la tesis de la abogacía del Estado, el auto firme de autorización de entrada y registro de 27 de noviembre de 2013, dictado por el Jugado de lo Contencioso-Administrativo núm. 12 de los de Barcelona, en el procedimiento especial 466/2013, impediría, por efecto de la cosa juzgada material, el pronunciamiento de la sentencia recurrida. No es así. Hay que distinguir entre el efecto impeditivo o excluyente de la cosa juzgada material, que impide cualquier nuevo pronunciamiento, entre las mismas partes y sobre el mismo objeto, esto es, sobre idéntica pretensión, y el efecto positivo o prejudicial, del efecto positivo o prejudicial. El art. 222.1 LEC
Respecto al efecto positivo o prejudicial de la cosa juzgada material, el art. 222.4 LEC
La cosa juzgada material aparece exclusivamente ligada a las sentencias firmes que juzgan y resuelven sobre el fondo del asunto, como resulta del artículo 222 LEC
La fuerza vinculante positiva de la cosa juzgada requiere de un proceso con plenitud de conocimiento, que además deba desplegar sus efectos en otro proceso ulterior "como antecedente lógico". En este caso el auto de autorización no es un antecedente lógico donde se haya alcanzado una decisión que pueda ser vinculante del proceso del asunto de fondo, y no hay disposición legal que instituya expresamente ese efecto vinculante. Sin duda aspectos tales como los eventuales excesos en la ejecución de la entrada no quedarían condicionados por el resultado del procedimiento de autorización, pero tampoco existe base para afirmar, incondicionadamente, que no puedan examinarse los presupuestos objetivos para solicitar aquella autorización de entrada, que es lo que ocurre aquí, aunque tal examen se proyecte desde las conclusiones de una línea jurisprudencia nueva.
Tampoco es acertada la invocación de vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva
Después de esto, en el fundamento séptimo de las citadas sentencias de 9 de junio de 2023, referido al juicio de la Sala sobre los criterios de exclusión de la prueba obtenida y la aplicación al caso del art. 11.1 LOPJ, dijimos:
«Descartadas las anteriores infracciones abordamos el núcleo de la cuestión debatida que radica en determinar si, en las circunstancias de caso litigioso, las pruebas y evidencias obtenidas en la entrada y registro autorizada judicialmente, aun con vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio
Por tanto, la sentencia recurrida aplica de manera absoluta e incondicionada la denominada "regla de la exclusión" de la prueba ilícita. Sin embargo, ello afecta a un proceso actual y distinto de aquel en que se produjo la lesión del derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio, es decir, se proyecta una lesión del aquel derecho sobre un proceso posterior, que no tiene por objeto remediar aquella vulneración. Sin duda la regla de la exclusión es una forma de protección muy intensa del derecho a la inviolabilidad del domicilio, porque invalidando la prueba obtenida mediante intromisiones ilegítimas en ese derecho fundamental, se desincentiva la eventual utilización de actuaciones que vulneren un derecho fundamental por funcionarios y autoridades. Ahora bien, esta regla de exclusión requiere la necesaria ponderación de sus consecuencias, lo que resulta tanto más necesario cuando, como ocurre en este caso, las pruebas y evidencias se obtuvieron en el curso de una actuación autorizada judicialmente, en un proceso en el que, sin perjuicio de las precisiones que luego se harán, se observaron las garantías y presupuestos para otorgar la autorización, a tenor del estado de interpretación jurídica establecido por la jurisprudencia en ese momento.
Pues bien, la doctrina del Tribunal Constitucional ha declarado en la STC 97/2019, de 16 de julio
Profundizando en la estructura y elementos de ese juicio ponderativo que requiere la exclusión de prueba ilícita relacionada con la lesión de un derecho fundamental sustantivo o libertad fundamental, la doctrina del Tribunal Constitucional ha establecido desde la STC 114/1984, de 29 de noviembre
"3. [...] La interdicción constitucional de la valoración judicial de la prueba ilícitamente obtenida constituye una garantía objetiva de nuestro sistema de derechos fundamentales, vinculada a la idea de un proceso justo
a) La inadmisión procesal de una prueba obtenida con vulneración de un derecho fundamental sustantivo no constituye una exigencia que derive del contenido del derecho fundamental afectado [...].
b) La pretensión de exclusión de la prueba ilícita deriva de la posición preferente de los derechos fundamentales en el ordenamiento, tiene naturaleza estrictamente procesal y ha de ser abordada desde el punto de vista de las garantías del proceso justo
c) La violación de las garantías procesales del art. 24.2 CE
Conforme a la doctrina del Tribunal Constitucional "[...] son necesarios dos pasos para determinar la posible violación del art. 24.2 CE
Sobre el primer aspecto, el recurso de casación de la abogacía del Estado en realidad no cuestiona que se ha producido una vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio, aunque enfatice que ello tan solo se aprecia en una aplicación retrospectiva de un requisito, el de la existencia de un procedimiento de inspección tributaria notificado al obligado tributario que, dada la interpretación jurisprudencial predominante a la fecha del auto de entrada, no era presupuesto necesario con el alcance que posteriormente se le otorgó. Pero eso no excluye que, si se mantiene que tal presupuesto es exigible, extremo que no se cuestiona en el recurso de casación, la lesión del derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio se ha producido. Quien sea responsable de ello no resulta relevante para el titular del derecho, y en última instancia, siempre la responsabilidad final será del órgano judicial que actúa como contrapeso y garantía de los derechos fundamentales del individuo, ante el ejercicio de la potestad exorbitante de la Administración, ya que es su cometido y función verificar los presupuestos para la validez de la solicitud de autorización.
No obstante, ya se ha dicho que no toda lesión del derecho fundamental sustantivo, en este caso la inviolabilidad del domicilio, se traduce automáticamente en una vulneración del derecho a un proceso con todas las garantías. La aplicación del art. 11.1 LOPJ
Si bien estamos ante un caso en que la obtención de las pruebas y evidencias se produce directamente como consecuencia del acto que ha lesionado el derecho a la inviolabilidad del domicilio, y, en principio, la tutela del derecho a un proceso con todas las garantías opera con mayor intensidad, no cabe olvidar las circunstancias absolutamente excepcionales a que se debe la ilicitud del auto de autorización de entrada que declara la sentencia recurrida.
En efecto, la causa de la vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio radica en este caso, exclusivamente, en la falta de la notificación previa al obligado tributario de la incoación del procedimiento inspector para el que se solicitó la autorización de entrada. Se trata por tanto del incumplimiento de un elemento que pertenece al ámbito de los requisitos de legalidad ordinaria del acto que se pretendía ejecutar, aunque ello, sin duda, conlleve la lesión del derecho a la inviolabilidad del domicilio. Es patente que la autorización judicial a la que se refiere el art. 18.2 CE
Finalmente, en el fundamento octavo de las indicas sentencias de 9 de junio de 2023 se fijó la doctrina jurisprudencial, que es la siguiente:
«Por todo ello, cabe apreciar que en el caso que enjuiciamos la admisión y valoración de la prueba que se obtuvo por la Administración tributaria no vulnera la integridad de las garantías del proceso contencioso-administrativo, ya que la única conexión jurídica entre el vicio determinante de la lesión del derecho a la inviolabilidad del domicilio y la obtención de la prueba es la valoración que se hace sobre la autorización judicial firme, a la luz de una evolución de la interpretación jurisprudencial acerca de uno de los requisitos para acceder a la solicitud de autorización de entrada. Esta evolución de la interpretación jurisprudencial no afecta a ningún elemento nuclear del juicio de idoneidad, necesidad y proporcionalidad de la autorización de entrada, sino a un requisito de notificación previa al obligado tributario de la iniciación del procedimiento inspector. La existencia de una conexión natural y jurídica entre el acto de lesión del derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio y la obtención de pruebas y evidencias, no deviene por si misma, en un caso como el que examinamos, en una lesión efectiva del derecho a un proceso con todas las garantías del art. 24.2 CE
La anterior jurisprudencia debe ser reiterada en este caso, como solicita la parte recurrente, el abogado del Estado, en nombre de la Administración a la que defiende, sin que el análisis que realiza la mercantil recurrida, alcance a convencernos de la conveniencia de cambiar dicho criterio.
Aplicando nuestra doctrina jurisprudencial reiterada, procede la estimación del recurso de casación deducido por el abogado del Estado y, con anulación de la sentencia, ordenamos la retroacción del litigio para que la Sala de instancia, con nuevo señalamiento, resuelva en la sentencia que debe dictar sobre las pretensiones suscitadas, valorando con arreglo a Derecho el conjunto de pruebas y evidencias aportadas, sin que pueda excluir, por el motivo que en esta sentencia hemos examinado, las obtenidas directa o indirectamente en el acto de entrada y registro autorizado por el auto 123/16 de 11 de julio de 2016,dictado por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo núm. 17 de los de Barcelona en el marco de una solicitud efectuada de entrada efectuada por la AEAT, con número de procedimiento 242/16-F1.
Hay que reseñar que la jurisprudencia constante de esta Sala ha venido reiterándose a lo largo del tiempo, sin alteración, incluidas las últimas sentencias de esta Sección 2ª dictadas, de 12, 18 y 22 de julio último (recs. de casación nº 1557/2023, 2348/2023 y 2266/2023 y la más reciente de 17 de septiembre último -rec. casación nº 1764/2023-, en que intervino la sociedad ahora recurrida.
En virtud de lo dispuesto en el artículo 93.4 LJCA, al no apreciarse mala fe o temeridad en ninguna de las partes, no procede declaración de condena al pago de las costas causadas en este recurso de casación.
Fallo
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta Sala ha decidido
Notifíquese esta resolución a las partes e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.
