Última revisión
17/09/2017
Sentencia Penal Nº 100/2018, Audiencia Provincial de Pontevedra, Sección 2, Rec 309/2018 de 10 de Julio de 2018
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Orden: Penal
Fecha: 10 de Julio de 2018
Tribunal: AP - Pontevedra
Ponente: BARREIRO PRADO, JOSE JUAN RAMON
Nº de sentencia: 100/2018
Núm. Cendoj: 36038370022018100094
Núm. Ecli: ES:APPO:2018:1159
Núm. Roj: SAP PO 1159:2018
Encabezamiento
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 2
PONTEVEDRA
SENTENCIA: 00100/2018
ROSALIA DE CASTRO NÚM. 5
Teléfono: 986.80.51.1
Equipo/usuario: PA
Modelo: 213100
N.I.G.: 36008 41 2 2014 0004153
RP APELACION PROCTO. ABREVIADO 0000309 /2018-P-
Delito/falta: ESTAFA (TODOS LOS SUPUESTOS)
Recurrente: Adrian
Procurador/a: D/Dª JOSE PORTELA LEIROS
Abogado/a: D/Dª MARIA LOS MILAGROS VERGARA MEDINA
Recurrido: MINISTERIO FISCAL, Penélope
Procurador/a: D/Dª FAUSTINO JAVIER MAQUIEIRA GESTEIRA
Abogado/a: D/Dª MARIA FERNANDEZ REFOJOS
SENTENZA NÚM.100/2018
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MAXISTRADOS/AS:
Ilmo. Sr. don José Juan Barreiro Prado, presidente
Ilma. Sra. dona Rosario Cimadevila Cea
Ilma. Sra. dona María Belén Rubido de la Torre
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Pontevedra a, dez de Xullo de dous mil dezaoito.
Visto, pola Sección 2ª desta Audiencia Provincial, o recurso de apelación, rexistrado co número 309/2018, interposto polo procurador don José Portela Leiros, en representación de don Adrian , contra a sentenza ditada no procedemento PA: 455/2016 do Xulgado do Penal núm. 1 de Pontevedra. Constituíronse como partes o mencionado recorrente, e como apelados dona Penélope , representada polo procurador don Faustino Javier Maquieira Gesteira e o Ministerio Fiscal, na representación que lle é propia, e actuou como relator o maxistradodon José Juan Barreiro Prado.
Antecedentes
Primeiro.-No acto do xuízo oral de referencia ditouse unha sentenza con data do 9-xaneiro-2018 , cuxa parte dispositiva é do teor literal seguinte:
'Que debo condenar y CONDENO a D. Adrian , como autor criminalmente responsable de unDELITO DE ESTAFA, a la pena deSIETE MESES DE PRISIÓN, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, condenándolo asimismo al abono de las costas del juicio, incluidas las de la acusación particular.
En concepto de responsabilidad civil, el acusadoo indemnizará a Penélope en la suma de 1.200 euros más los intereses legales del artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , así como en la cantidad que se acredite en ejecución de sentencia, según tasación pericial, por el valor del anillo y la cadena de oro.'
E, como feitos probados, recóllense expresamente os da sentenza contra a que se apela:
'ÚNICO.-Probado y así se declara que el día 25 de agosto de 2014 sobre las 12:50 horas, en la calle O Forte de la Localidad de Cangas, Penélope , de 69 años, fue abordada por una mujer de identidad desconocida, quien la dijo que estaba en un centro de acogida y que había escapado de él, mostrándole un bolso en el que, supuestamente, tenía una importante cantidad de dinero.
En ese momento apareció el acusado Adrian , mayor de edad y con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia, quien con ánimo de obtener un beneficio económico, ilícito y en connivencia con la mujer de indentidad desconocida, ofreció a Penélope la entrega de 6.000 euros a aquien fuera más pobre de las dos, convenciendo a Penélope para que fuera al banco a sacar dinero, cosa que así hizo, retirando 200 euros por el cajero y a continuación 1.000 euros en efectivo.
Una vez que Penélope tuvo los 1.200 euros en su poder junto con otra cantidad indeterminada, se subió en un coche con el acusado y la mujer, pidiéndole ésta que le hiciera un bocadillo, pues tenía mucha hambre. Previamente, el acusado también convenció a Penélope para que le entregara un anillo y una cadena.
Penélope se fue entonces a su domicilio a hacer el bocadillo, cuando regresó al lugar no estaba ni el acusado ni la mujer que lo acompañaba, que hicieron suyos tanto el dinero como las joyas de Penélope . '
Segundo.-Contra a devandita sentenza, a representación procesual do recorrente interpuxo un recurso de apelación, que formalizou expondo as alegacións que constan no seu escrito, o cal está unido ás actuacións.
Terceiro.-Logo de trasladarlle o escrito de formalización do recurso ao Ministerio Fiscal e ás outras partes, presentouse un escrito de impugnación baseándose en que a sentenza obxecto de recurso se axusta plenamente a dereito e solicitouse a súa confirmación.
Cuarto.-O xulgado do penal referido anteriormente remitiu a este Tribunal os autos orixinais con todos os escritos presentados e, tras seren recibidos, sinalouse unha data para a súa deliberación, que tivo lugar o día da data.
Aceptamos e damos por reproducidos os feitos que se declaran probados na sentenza obxecto de recurso.
Fundamentos
Primeiro.- O acusado, Adrian , foi condenado na instancia como autor responsable dun delito de estafa previsto e penado nos artigos 248.1 e 249 do Código penal . Recorre agora en apelación perante esta alzada na procura da súa absolución. A fiscala e a acusación particular exercida por Penélope opóñense a que acollamos a impugnación.
Segundo.- Ao abeiro do artigo 790.2 da Lei de axuizamento criminal o apelante, Adrian , invoca a vulneración da presunción de inocencia do artigo 24.2 da Constitución española na devandita procura da súa absolución nesta segunda instancia do delito de estafa polo que foi condenado na primeira. Reflicte no seu recurso de apelación unha profusa cita xurisprudencial verbo das garantías e consecuencias que a observancia da referida presunción constitucional supón, coa cal non podemos estar máis de acordo. E, no que se refire ao seu caso concreto, alega o seguinte: que non quedou debidamente acreditado que el fose o autor do delito de estafa; que os feitos polos que foi condenado non son constitutivos dun delito de estafa, xa que a propia denunciante, Penélope , declarou que abandonou o bolso no interior do automóbil; e que non quedou acreditada suficientemente a cantidade presuntamente estafada, o que, por mor do principioin dubio pro reo, debería determinar que, ao non poder supoñerse que superaba os 400 €, a condena procedente sería por unha falta de estafa ou de furto, que, en todo caso, estaría prescrita.
En relación coa identificación do autor dos feitos, a STS, Penal, Sección 1ª, do 20 de xaneiro de 2017 ROJ: STS 184/2017 - ECLI:ES:TS:2017:184 resulta ben significativa:
El reconocimiento fotográfico ha sido reiteradamente admitido por la jurisprudencia de esta Sala y la del Tribunal Constitucional como herramienta policial idónea para orientar la investigación con el objetivo de lograr la identificación del autor de los hechos.
La doctrina de esta Sala, recogida entre otras en las STS 330/2014 de 23 de abril o 675/2015 de 3 de noviembre , señala que los reconocimientos fotográficos en sede policial, por sí solos, no constituyen prueba apta para destruir la presunción de inocencia, al constituir meras actuaciones policiales que sirven para la apertura de una línea de investigación, a veces imprescindibles porque no hay otra forma de obtener una pista que pueda conducir a la identificación del autor o de descartar a otros sospechosos.
Las SSTS 901/2014 de 30 de diciembre ; 353/2014 de 8 de mayo ; 16/2014 de 30 de enero ; 525/2011 de 8 de junio ; 169/2011 de 22 de marzo y 331/2009 de 18 de mayo , incluyen entre las herramientas de investigación al alcance de la Policía, el reconocimiento fotográfico, que permite concretar en una determinada persona, de entre la multitud de hipotéticos sospechosos, las pesquisas conducentes a la obtención de todo un completo material probatorio susceptible de ser utilizado en su momento en sustento de las pretensiones acusatorias.
La STS 16/2014 de 30 de enero , con cita de las SSTS 617/2010 de 24 de junio , 1386/2009 de 30 de diciembre y 503/2008 de 17 de julio , sintetiza la doctrina general sobre la operatividad procesal y eficacia probatoria de los reconocimientos fotográficos policiales y argumenta que 'los reconocimientos efectuados en sede policial, o en sede judicial en fase sumarial, bien a través del examen de fotografías o bien mediante ruedas de reconocimiento, son en realidad medios de investigación que permiten, cuando es necesario, determinar la identidad de la persona a la que los testigos imputan la realización del hecho denunciado, y avanzar en el esclarecimiento de los hechos. Solamente alcanzan el nivel de prueba, como regla general, cuando el reconocimiento se ha realizado en sede judicial, con todas las garantías, entre ellas la presencia del Juez, y quien ha realizado el reconocimiento comparece en el juicio oral y ratifica lo antes manifestado o reconoce en el plenario al autor de los hechos, pudiendo ser sometido a interrogatorio cruzado de las partes sobre los hechos que dice haber presenciado y sobre el reconocimiento realizado. Por tanto, el derecho a la presunción de inocencia no se desvirtúa por el resultado del reconocimiento fotográfico, sino por el resultado del medio de prueba practicado en el acto del juicio, consistente en la ratificación del testigo sometido al interrogatorio cruzado de las partes'.
Ahora bien, ello no implica que las identificaciones fotográficas realizadas en sede policial no hayan de estar sometidas a determinados presupuestos de método. Existen factores intraprocesales que pueden afectar a la fiabilidad del reconocimiento, y que obligan a constatar que el procedimiento de reconocimiento se ha llevado a efecto en todas las fases de la investigación policial y judicial en las mejores condiciones posibles, sin dar lugar a sesgos condicionados por los propios investigadores ( STS 901/2014 de 30 de diciembre y 337/2015 de 24 de mayo ).
En palabras de la STS 353/2014 de 8 de mayo , la diligencia quedaría gravemente viciada si los funcionarios policiales dirigen a los participantes en la identificación cualquier sugerencia, o indicación, por leve o sutil que fuera, acerca de la posibilidad de cualquiera de las identidades de los fotografiados.
En este caso, ni se cuestiona la composición de clichés fotográficos que se exhibieron en sede policial, ni se plantea una eventual intervención policial dirigida a influir en el reconocimiento, por lo que no existen razones para cuestionar la regularidad de esta diligencia.
Pois ben, a recta aplicación que pretendemos da anterior conteste e ben reiterada doutrina xurisprudencial ao presente caso lévanos á conclusión de que o agora apelante quedou plenamente identificado pola vítima como o autor do calote que padeceu. Así, a vítima deste, Penélope , identificou o apelante, Adrian , como o seu autor por medio dun recoñecemento fotográfico perante a Garda Civil de Cangas. Este recoñecemento foi ratificado no acto da vista oral realizado na instancia non só polo axente que daquela estaba presente -co número de carné profesional NUM000 -, senón tamén pola amentada vítima da estafa, quen, ademais, no mesmo acto da vista volveu a identificar o acusado. E ninguén cuestionou a regularidade da amentada dilixencia de recoñecemento fotográfica e, moito menos, evidentemente, a identificación no propio acto do xuízo oral.
Máis aínda, o Tribunal Constitucional considera proba suficiente para alzar a presunción de inocencia o recoñecemento realizado no xuízo oral, sen ningún xénero de dúbidas, por parte da testemuña, malia as irregularidades dos recoñecementos fotográficos ou mesmo de recoñecementos en roldas anteriores ( SSTC 323/1993 e 172/1997). E o Tribunal Supremo sinala que o recoñecemento fotográfico ou en rolda acada o nivel de proba cando é ratificado pola testemuña no plenario, ou neste recoñece ao autor dos feitos, podendo ser sometida a interrogatorio cruzado das partes sobre os feitos que dixo presenciar ou padecer e sobre o recoñecemento realizado (entre outras, STS 337/2015, do 24 de maio , e as que nela se citan).
En nada empece a todo o anterior o feito de que non se practicase, entre a dilixencia de recoñecemento por fotografía do acusado e a súa identificación pola vítima no xuízo oral, outro recoñecemento en rolda. Neste sentido, a STS, Penal, Sección 1ª, do 29 de maio de 2013 ROJ: STS 2610/2013 - ECLI:ES:TS:2013:2610 sinala:
El reconocimiento en rueda es una diligencia esencial pero no inexcusable, supone un medio de identificación, no exclusivo ni excluyente y así el art. 369 LECrim , parte de que sea precisa por las circunstancias concurrentes ofrezca duda de identificación y la omisión del reconocimiento en rueda no significa por sí misma, la vulneración de ningún precepto constitucional ( SSTS. 30.11.1994 , 17.1.1990 ).
La argumentación de la parte recurrente -se dice en la STS. 2/2002 de 14.1 - se basa de la equivocada creencia de que la diligencia de reconocimiento en rueda, regulada en el art. 369 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , ha de practicarse necesariamente en todos los casos para poder tener por identificada a la persona contra la que se dirija una acusación, lo cual constituye una premisa falsa, por lo que debemos concluir que el presente motivo carece de fundamento y, por ende, debe ser desestimado.
La diligencia de reconocimiento es una de las esenciales que normalmente deben practicarse en la fase de instrucción y, en su caso, deberá llevarse a efecto con las garantías previstas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (arts. 368 y siguientes ), en la medida en que razonablemente puedan ser observadas, pues no siempre es posible hallar a otras personas de circunstancias exteriores semejantes; pero, en cualquier caso, tiene carácter de subsidiaria, pues únicamente deberá practicarse cuando el Juez de Instrucción tenga dudas sobre la identificación del reo o por el mismo motivo lo pida alguna de las partes (v. ss. de 18 de noviembre de 1983 y de 21 de septiembre de 1988, entre otras); con independencia de que, según ha declarado la jurisprudencia, cabe atribuir el mismo valor probatorio a otras formas de identificación del acusado, a efectos de enervar la presunción de inocencia (v. ss. de 28 de mayo de 1987 y 21 de septiembre de 1988). Así, no es infrecuente la identificación de los responsables de determinados hechos por medio de la prueba lofoscópica, cuando se han logrado revelar sus huellas dactilares en el lugar de los hechos; también cuando la víctima de algún hecho, acompañando a los agentes judiciales, reconoce al autor de la agresión que haya sufrido entre las personas que deambulan por la calle. No es infrecuente tampoco el caso en que la víctima conoce la identidad del autor de los hechos denunciados.
Noutra orde de cousas, a circunstancia de que a prexudicada, Penélope , aludise aocarácterpara referirse ao aspecto físico do acusado e así identificalo como o autor dos feitos tampouco obsta á convicción da identificación realizada por aquela. A fiscala, que se opón a que acollamos o recurso de apelación, xa apuntaba que aquela señora, de 72 anos de idade, era galegofalante, se ben na vista oral se expresara en castelán. E engadía a fiscala que, se se acudía ao dicionario de sinónimos,caráctertamén significaba aparencia, singularidade, particularidade, etc. Pois ben, engadimos agora que, entre as acepcións en galego da palabracarácter, figura, precisamente, a de modo peculiar de ser ou de reaccionar unha persoa e trazo diferenciador dun individuo ou grupo de individuos. Xa que logo, a circunstancia de que a vítima da estafa manifestase recoñecer o agora apelante como o autor daquela polocarácternon tería nada de estraño ou peculiar para os efectos de poder dubidar da súa realidade e contundencia. Máis aínda cando, en todo caso, os trazos que describiu do autor da estafa xusto cadraron cos do acusado. En consecuencia, reiteramos que o agora apelante foi plenamente identificado pola vítima como o autor do calote.
No relativo a que foi a propia vítima quen deixou abandonado o bolso no interior do coche e que, entón, se podería tratar dun furto e non dunha estafa, abonda con remitírmonos ao xa razoado ao respecto na instancia. Ben sumariamente cómpre dicir que, se a propia Penélope efectivamente deixou naquel sitio o seu bolso, foi debido ás previas mañas, argucias e estrataxemas do recorrente -e unha muller descoñecida- para que dentro daquel antes depositase os cartos por mor do engano de que foi obxecto. De non mediar o engano que se reflicte nos feitos probados da sentenza contra a que se apela, a prexudicada non retiraría os cartos da súa conta bancaria, non subiría ao coche e non deixaría no seu interior o bolso co diñeiro mentres o acusado e aquela outra muller fuxían do lugar. O feito de que o bolso aparecese despois, sen os cartos, tirado no chan, non pode dar por boa a pretendida fantasiosa posibilidade de que fose outro quen o encontrase e subtraese o diñeiro do seu interior.
E, verbo do importe da estafa, quedou acreditado que foron 1200 € a través da correspondente certificación bancaria achegada o mesmo día da vista oral, superando xa aquela cantidade a que como máximo se prevía na lei para toda hipotética consideración da comisión dunha mera falta e non dun delito, canto máis cando a prexudicada, tamén por engano, entregou a maiores un anel e unha cadea.
En conclusión, e por todo o dito, rexeitamos o recurso e confirmamos a sentenza contra a que se apelaba.
Tras seren vistos os artigos de xeral e pertinente aplicación,
Fallo
Quedebemos REXEITARo recurso de apelación interposto pola representación procesual de Adrian , contra a sentenza ditada con data do 09-Xaneiro-2018 , no procedemento abreviado nº 455/2016, polo Maxistrado Xuíz do Xdo. do Penal nº 1 de Pontevedra, eCONFIRMAResta sentenza. Impóndolle as custas aos apelantes.
Notifíqueselle a presente sentenza ás partes facéndolles saber que esta resolución non é firme e que contra ela, de conformidade co art. 851.1 da _Lei de axuizamento criminal , cabe interpor unrecurso de casación, que debe prepararse mediante un escrito autorizado por avogado/a e procurador/a, presentado perante este Tribuna dentro doscinco díasseguintes á última notificación, e que deberá conter os requisitos esixidos no art. 856 da Lei de axuizamento criminal .
Ao notificar esta sentenza, déaselle cumprimento ao previsto no artigo 248.4º da Lei orgánica do poder xudicial .
Así o pronunciamos, mandamos e asinamos, mediante esta sentenza, da que se levará certificación ao rolo de sala e que se anotará nos rexistros correspondentes.
PUBLICACIÓN.-A anterior sentenza foi lida e publicada polo/a maxistradodon José Juan Barreiro Pradodurante a audiencia pública. Dou fe.

