Sentencia Penal Nº 118/2011, Audiencia Provincial de Las Palmas, Sección 1, Rec 124/2010 de 07 de Diciembre de 2011

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  • Orden: Penal
  • Fecha: 07 de Diciembre de 2011
  • Tribunal: AP - Las Palmas
  • Ponente: Santana Vega, Dulce Nombre Maria
  • Núm. Sentencia: 118/2011
  • Núm. Recurso: 124/2010
  • Núm. Cendoj: 35016370012011100672

Encabezamiento

SENTENCIA

ILTMOS. SRES.:

PRESIDENTE: D. MIQUEL ANGEL PARRAMÓN i BREGOLAT

MAGISTRADAS: Da INOCENCIA CABELLO DÍAZ

Da DULCE MARÍA SANTANA VEGA (suplente, ponente)

En la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, a siete de diciembre de dos mil once.

Vista en juicio oral y público ante esta Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas la causa procedente del Juzgado de Instrucción Número Dos de Puerto del Rosario (DP 855/2005 ), seguida por un presunto delito de lesiones contra Amador , mayor de edad, nacido el cuatro de junio de 19447, hijo de José y Josefina, con D.N.I. NUM000 , representado por la Procuradora Da Pilar García Coello y defendido por el Letrado D. Alfonso Ruiz de Adana Heredia. Fue Ponente la Iltma. Sra. Dona DULCE MARÍA SANTANA VEGA, la cual expresa el parecer del Tribunal.

Antecedentes

El acusado Amador , controlador de seguridad en la fecha de los hechos, mayor de edad y sin antecedentes penales, sobre las 07:00 horas del día 14 de agosto de 2005, mantuvo una discusión por motivos relativos a un queso que había en la nevera con el vigilante Efrain en la garita de seguridad del Hotel Barceló Jandía Playa de Morro Jable, donde ambos trabajaban. Como consecuencia de la misma, Efrain se abalanzó sobre el acusado, quitándoselo del encima el otro vigilante, Indalecio y sacándolo de la citada garita, si bien, una vez fuera, comenzó a golpear con su porra la puerta y las ventanas de la garita en donde se hallaba el acusado, y a lanzar piedras desde fuera contra las ventanas de la misma, rompiendo el cristal de una de las mismas, yendo el otro vigilante a pedir que llamaran a la Policía. Cuando el acusado se hallaba barriendo los anicos, Efrain intentó nuevamente abalanzarse a través de la citada ventana contra el acusado Amador , momento en el cual éste se defendió con un palo que tenía en la mano desde dentro, yendo el otro vigilante de seguridad, Indalecio , por detrás, logrando quitarle la porra.

Como consecuencia de los golpes recibidos, Efrain sufrió lesiones consistentes en traumatismo craneal, pérdida de conciencia Glasgow 6, arrancamiento de tres piezas dentales superiores, síndrome ansioso depresivo reactivo a TCE, traumatismo nasal y mandibular y trastorno adaptativo tras la agresión, precisando para su curación 6 días de ingreso hospitalario y 48 días impeditivos, prescribiéndole collarín cervical y medicación, quedándole como secuelas una agravación o desestabilización media de otros trastornos mentales.

Hechos

PRIMERO.- El Ministerio Fiscal, en sus conclusiones definitivas, calificó los hechos procesales como constitutivos de un delito de lesiones del artículo 150 del Código penal , sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, imputándolo al procesado en concepto de autor y solicitando la pena de cuatro anos de prisión, accesorias y que el acusado indemnizara a Efrain en la cantidad de 3.300 euros por las lesiones y 8.118, 75 euros por las secuelas, así como al pago de las costas.

SEGUNDO.- La defensa, en sus conclusiones definitivas, manifestó su disconformidad con la calificación de los hechos, solicitando la libre absolución para su defendido por concurrencia de la eximente de legítima defensa y hacerlo bajo los efectos de miedo insuperable, si bien, subsidiariamente, alegó la atenuante de dilaciones indebidas en la tramitación del procedimiento.

Fundamentos

PRIMERO.- Los hechos declarados probados son constitutivos de un delito de lesiones del artículo 147.1 en relación con el art. 150, ambos del Código penal , en su modalidad de deformidad. A este respecto, y por los que respecta a la parte positiva del tipo objetivo de lesiones mencionado, tiene declarado el Tribunal Supremo, en supuestos de lesiones con pérdida de piezas dentarias, tras el Pleno no jurisdiccional celebrado el día 19 de abril de 2002, que la pérdida de incisivos u otras piezas dentarias, ocasionada por dolo directo o eventual, es ordinariamente subsumible en el artículo 150 del Código Penal . Y si bien es cierto que asimismo se acordó que ese criterio admite modulaciones en supuestos de menor entidad, en atención a la relevancia de la afectación o a las circunstancias de la víctima, así como a la posibilidad de reparación accesible con carácter general, sin riesgo ni especiales dificultades para el lesionado, sin embargo esa menor entidad no puede apreciarse en este caso, por las consideraciones que expondremos a continuación, atendida la relevancia de la afectación sufrida por el perjudicado ( SSTS 19/2008, 17-1 ; 390/2006 ).

En el caso que enjuiciamos se trata de la pérdida de tres incisivos centrales de la arcada superior, lo que inevitablemente acarrea una modificación relevante, en atención a la evidente diferencia estética entre la situación anterior y la posterior a la lesión. Los agentes de la Guardia Civil que declararon en el juicio oral refirieron que cuando se presentaron en el hotel se encontraron a Efrain sangrando por la boca y con varios dientes en la mano. Además, tal como se hace constar en el informe médico forense sufrió un traumatismo nasal y mandibular, agravando la agresión la depresión crónica y el trastorno esquizoide cíclico que ya padecía.

Estos datos no se desvirtúan por el informe del otorrinolaringólogo al que acude Efrain , pues ni es especialista odontólogo, ni su auscultación fue próxima a la fecha de los hechos.

En cuanto al tipo subjetivo, la conducta realizada por el acusado fue realizada dolosamente, esto es, con conciencia y voluntad de efectuarla, no dejándose motivar por las normas, pese a tener capacidad para ello.

SEGUNDO.-. Dicha conducta fue realizada, en concepto de autor por el acusado Amador , al haber ejecutado el delito directa y materialmente, perteneciéndole el hecho realizado.

TERCERO.- Por lo que respecta a la legítima defensa, estima esta Sala que concurre, si bien se apreciará como eximente incompleta ( art. 21.1a. en relación con el art. 20.4o del Código penal ) por las consideraciones que se realizarán a continuación.

La legítima defensa requiere, según estable el art. 20.4o del Código penal , de la concurrencia de los siguientes tres elementos:

a) Agresión ilegítima. Éste es el requisito fundamental para apreciar la legítima defensa tanto como eximente completa como incompleta, al ser su presupuesto fáctico. Por agresión ilegítima se entiende todo acto de acometimiento físico contra el que se defiende, siempre que sea ilícito. En el presente caso la agresión ilegítima estuvo constituida tanto por el acto de abalanzarse, en un primer momento, sobre el acusado, como acto seguido, por los golpes que contra la puerta de la garita efectuó Efrain con la porra, además de por la tirada de piedras contra las ventanas de aquélla, logrando fracturar una de ellas, no siendo necesario que tal agresión proceda necesariamente de un imputable, pues también cabe legítima defensa frente a las acciones de inimputables o seminimputables. Es necesario igualmente que la defensa sea actual, esto es, inminente y próxima en el tiempo a la agresión, ya que si no se trataría de venganza. En el presente caso, el acusado Amador repele con el palo que tenía en ese momento en la mano, al hallarse barriendo los anicos, golpeando a Efrain desde el interior de la garita, al abalanzarse éste contra él desde el exterior a través de la ventana de los cristales rotos.

b) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. En este caso no puede considerarse por tal la previa discusión mantenida entre ambos por un queso que se hallaba en la nevera de la garita, ni las previas comunicaciones del acusado a la dirección del hotel relativas a que Efrain se estaba llevando comida del mismo, o la falsa acusación que vierte éste al controlador Indalecio de que el queso lo había traído a la nevera el acusado. Todos estos datos son manifestaciones de la mala relación existente entre el acusado y la víctima, pero no son previas e inminentes a la agresión ilegítima, ni tuvieron entidad suficiente para desencadenar la agresión ilegítima que lleva a cabo Efrain . Por todo lo expuesto, concurre también este requisito de la citada eximente.

c) Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. A este respecto, la jurisprudencia viene exigiendo no sólo que concurra una necesidad abstracta de defensa, sino también la necesidad del medio defensivo concretamente empleado -necesidad concreta de defensa- (por todas, STS 1372/03, 30-10 ). En el presente caso, concurrió, como se dijo, la necesidad abstracta de defensa, pero, sin embargo, la defensa concretamente desplegada fue excesiva o desproporcinada (exceso intensivo), atendidos los siguientes datos:

c.1. La ubicación del acusado y desde la cual se realiza la defensa: desde el interior de la garita, tal como declaró el propio acusado, protegido por sus muros e incluso por los restos de cristales de la ventana rota a través de los cuales, tal como reconoció también el acusado, pretendió agredirle Efrain , repeliéndole el acusado con la oposición de un palo.

c.2. El desarme de la porra a Efrain que efectúa Indalecio , el otro controlador, yendo por detrás, habiéndoselo 'quitado de encima' en un primer momento a Efrain cuando éste se abalanzó por detrás al acusado, sacándolo de la garita, tal como reconocieron el testigo Indalecio y el acusado.

c.3. La posibilidad de repeler la agresión o afrontarla de manera menos contundente y con medios menos lesivos, taponando el hueco de la ventana o haciéndose hacia atrás en el interior de la garita en el momento del ataque, ya que como reconoció el acusado, las ventanas están colocadas en lo alto de las paredes de la misma. En este sentido y como viene considerando la Jurisprudencia (por todas, STS 962/2005, 22-7 ), para juzgar la necesidad racional del medio empleado en la defensa no sólo debe tenerse en cuenta la naturaleza del medio, en sí mismo considerado, sino también el uso que de él se hace y la existencia o no de otras alternativas de defensa menos gravosas en función de las circunstancias concretas del hecho. Se trata por tanto de un juicio derivado de una perspectiva «ex ante».

c.4. La entidad de las lesiones de la víctima (relatadas en los hechos probados, según dictamen del médico forense), sin que el acusado agredido sufriera ningún rasguno, lo que evidencia la situación de protección que tenía dentro de la garita.

No estima esta Sala que tal desproporcionalidad defensiva pueda estar amparada, como solicita la defensa, por el miedo insuperable. En efecto, la jurisprudencia ha relacionado en ocasiones la eximente de miedo insuperable con la legítima defensa, cuya compatibilidad dogmática ha reconocido, llegando a apreciar el miedo insuperable inserto en la defensa para cubrir la existencia de un exceso intensivo por parte de quien se defiende ( SSTS 332/2000, de 24-2 ; 5073/1985, de 30-10 ).

Sin embargo, en el presente caso, no estimamos que tal exceso defensivo pueda estar amparado por miedo insuperable, ya que el acusado ni se hallaba solo en el momento de la agresión, pues contaba con la presencia del otro vigilante Indalecio , que en el momento de la segunda agresión estaba yendo a pedir que avisaran a la Policía, ni por su propia profesión, controlador de seguridad, tales situaciones le pueden ser totalmente ajenas y excepcionales, confiriéndole unos conocimientos y habilidades especiales a la hora de enfrentarse a una situación de agresión que supera al de un ciudadano que no ejerza tal profesión, sucediendo los hechos en su puesto de trabajo y agrediéndole una persona que conocía, y de la que, tal como se desprende de las propias declaraciones del acusado, pudo prever que algo iba a hacer, ya que a diferencia de otros días no se fue de inmediato, antes incluso de que el acusado llegara, como solía hacer y estando en el interior de una garita en el momento de la agresión.

CUARTO.- Concurre así mismo la atenuante de dilaciones indebidas, la cual, sin previsión legal específica y como atenuantes analógica venía ya siendo aplicada por el Tribunal Supremo, pero que al ser introducida por la LO 5/2010, de 22-6, de reforma del Código penal, debido al principio de retroactividad de las disposiciones más favorables ( art. 2.2 del Código penal ), habrá de ser aplicada en el presente caso.

La citada atenuante tiene su fundamentación constitucional en el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas ( art. 24.2 de la CE ), entendiendo por tal a aquél que se desarrolla en condiciones de normalidad dentro del tiempo requerido y con pronta sustanciación de las pretensiones que se plantean en cada proceso ( SSTC 43/1985 ; 324/1994, 31-1 ). Como atenuante, tendría una triple fundamentación: a) reparación judicial de la vulneración de un derecho fundamental ( SSTS 115/05, 31-1 ; 1506/04, 21-12 ); b) compensación de la culpabilidad del reo, por la pérdida legítima de derecho que para el mismo suponen las dilaciones indebidas ( STS 988/06, 10-10 ); c) la menor necesidad de pena por el transcurso del tiempo ( STS 742/03, 22-5 ).

Son requisitos de esta atenuante, según el art. 21.6a:

a) Que la dilación sea extraordinaria. A este respecto, la racionalidad del tiempo de duración de un proceso debe ser valorado en cada caso concreto, atendiendo al grado de complejidad de la causa, márgenes de duración de los procedimientos de similares características. A este respecto, la Sala Segunda viene sosteniendo la necesidad de que quien la alegue, además de hacerlo oportunamente en tiempo y forma fije con precisión los períodos que la justifican (por todas, STS 578/2009, de 2-6 ), lo que no se ha llevado a cabo por la defensa, si bien esto no obsta que esta Sala haya llevado a cabo el análisis de las actuaciones para determinar su posible concurrencia a favor del reo.

b) Que la dilación sea indebida al no guardar proporción con la complejidad de la causa, esto es, que no se encuentre justificada por el número de folios de la misma, la práctica de complejas pruebas, la localización de un testigo, etc. En el presente proceso se enjuicia un delito de lesiones en su modalidad de deformidad por pérdida de tres piezas dentarias, además de traumatismo craneal, pérdida de conciencia Glasgow 6, síndrome ansioso depresivo reactivo a TCE, traumatismo nasal y mandibular y trastorno adaptativo tras la agresión, que requerían de un dictamen forense, con un único sujeto activo y pasivo, supuesto de hecho delictivo para cuyo esclarecimiento y prueba, debido a la presencia de testigo e inmediata intervención de los agentes de la Guardia Civil, no se justifican los seis anos que ha tardado su enjuiciamiento (del 2005 al 2011).

c) Que la dilación no sea atribuible al propio inculpado, al haber desarrollado un comportamiento procesal obstruccionista o simplemente dilatorio, requisito que concurre, puesto que del análisis de los autos no se aprecia por parte del inculpado o de su representación legal actuación alguna de tal naturaleza.

QUINTO.- Por lo que se refiere a la individualización de la pena, al haber concurrido la eximente incompleta de legítima defensa, estima esta Sala que al faltar tan sólo un requisito de la misma, procede, en aplicación del art. 68 del Código penal , bajar la pena en dos grados, al haber faltado un solo requisito de la eximente, resultando así una pena de nueve meses a un ano y seis meses.

Una vez así degradada la pena, se procederá a imponerla en su mitad inferior al haber concurrido la atenuante de dilaciones indebidas (art. 66.1.1a), pero no en su entidad mínima, ya que si bien es cierto que el acusado carece de antecedentes penales y es su primera infracción delictiva, no habría que olvidar la entidad que alcanzaron las lesiones. Por lo que procederemos a imponer la pena de prisión de diez meses de prisión.

SEXTO.- Por lo que respecta a la responsabilidad civil, de acuerdo con el principio general, recogido en el primer inciso del artículo 116.1 del Código Penal , toda persona responsable criminalmente de un delito o falta lo es también civilmente si del hecho se derivaren danos o perjuicios, procediendo condenar a la indemnización de 3.300 euros, por la lesiones causadas, por el tiempo de estancia hospitalaria y duración del período de curación, y 1.700 euros por las secuelas, circunscritas a la agravación o desestabilización de grado medio de otros trastornos mentales ya existentes en la víctima al momento de producirse la agresión.

SÉPTIMO.- Por lo que se refiere a las costas procesales, de conformidad con lo previsto en los artículos 123 del Código penal y correlativos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, deberán ser impuestas al acusado.

Vistos los artículos citados y demás de general aplicación, en nombre de su Majestad el Rey y en virtud del Poder que, emanado del Pueblo, nos otorga la Constitución,

Fallo

Que condenamos al acusado Amador como autor criminalmente responsable de un delito de lesiones, ya definido, con la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a la pena de DIEZ MESES DE PRISIÓN con la pena accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, así como al pago de las costas procesales.

Así mismo le condenamos a indemnizar a Efrain en la cantidad de 3.300 euros por las lesiones causadas y 1.700 por las secuelas generadas por las mismas, cantidades a las que será de aplicación del interés legal previsto en el artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil .

Le abonamos al condenado el tiempo que ha estado privado provisionalmente de libertad por esta causa.

Conclúyase la pieza de responsabilidad civil.

Notifíquese la presente resolución a las partes haciéndoseles saber que contra la misma cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo, que habrá de presentarse ante esta Sala en el plazo de cinco días.

Así por nuestra sentencia de la que se unirá certificación al rollo de la Sala, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Legítima defensa
Agresión ilegítima
Miedo insuperable
Delitos de lesiones
Deformidad
Necesidad racional del medio empleado
Dolo directo
Eximentes incompletas
Voluntad
Eximentes completas
Atenuante
Falta de provocación suficiente
Acusación falsa
Atenuante por dilaciones indebidas
Derecho a proceso sin dilaciones indebidas
Hecho delictivo
Individualización de la pena
Responsabilidad
Antecedentes penales
Trastorno mental