Sentencia Social 12/2024 ...o del 2024

Última revisión
05/04/2024

Sentencia Social 12/2024 Tribunal Superior de Justicia de Navarra . Sala de lo Social, Rec. 346/2023 de 11 de enero del 2024

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Orden: Social

Fecha: 11 de Enero de 2024

Tribunal: TSJ Navarra

Ponente: MIGUEL AZAGRA SOLANO

Nº de sentencia: 12/2024

Núm. Cendoj: 31201340012024100010

Núm. Ecli: ES:TSJNA:2024:12

Núm. Roj: STSJ NA 12:2024


Encabezamiento

ILMA. SRA. Dª. CARMEN ARNEDO DIEZ

PRESIDENTA

ILMO. SR. D. MIGUEL AZAGRA SOLANO

ILMO. SR. D. JOSE MANUEL SANCHEZ SISCART

En la Ciudad de Pamplona/Iruña, a ONCE DE ENERO del dos mil veinticuatro.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, compuesta por los/las Ilmos/as. Sres/as. citados/as al margen y

EN NOMBRE DEL REY

ha dictado la siguiente

S E N T E N C I A Nº 12/ 2024

En el Recurso de Suplicación interpuesto por el LETRADO DE LA COMUNIDAD FORAL NAVARRA, en nombre y representación del SERVICIO NAVARRO DE SALUD-OSASUNBIDEA, frente a la Sentencia del Juzgado de lo Social Nº 4 de Pamplona/Iruña sobre DESPIDO, ha sido Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. MIGUEL AZAGRA SOLANO, quien redacta la sentencia conforme al criterio de la Sala.

Antecedentes

PRIMERO: Ante el Juzgado de lo Social Nº 4 de Pamplona/Iruña de los de Navarra, se presentó demanda por D. Florian, en la que tras exponer los hechos y fundamentos de derecho que estimó de aplicación, terminaba suplicando se dictara sentencia que declare que la relación del trabajdor con la empresa demandada es una relación laboral de carácter fijo, o en todo caso, de carácter indefinido no fijo. Que la comunicación extintiva realizada por la demandada constituye un Despido Nulo, por falta de causa, o en todo caso improcedente. Que en consecuencia con lo anterior, condene a la Administración demandada a estar y pasar por las anteriores declaraciones y a readmitir al trabajador en su condición de personal fijo, o en su caso indefinido no fijo, y por lo demás con las mimas condiciones laborales anteriores al despido o en otro caso a indeminizarle en la cantidad que legalmente corresponda. Que para el supuesto de que la demandada optase por la readmisión del trabajador en las mismas condiciones que egían con anterioridad al despido, se condene así mismo a la demandad al abono de los salrios de tramitacción dejados de percibir por el trabajador desde la fecha del cese hasta que tengo lugar su readmisión con los descuentos procedentes a determinar, en ese caso en ejecución de sentencia

SEGUNDO: Admitida a trámite la demanda, se celebró el acto del juicio oral en el que la parte actora se ratificó en la misma, oponiéndose la demandada según consta en el acta extendida a tal efecto por el Letrado de la Administración de Justicia. Recibido el juicio a prueba se practicaron las propuestas y declaradas pertinentes.

TERCERO: Por el Juzgado de instancia se dictó sentencia, cuya parte dispositiva dice: "Que, estimando la demanda interpuesta por D. Florian contra el SERVICIO NAVARRO DE SALUD-OSASUNBIDEA, habiendo intervenido el MINISTERIO FISCAL, debo declarar y declaro improcedente el despido efectuado por la parte demandada al demandante con efectos de 30/04/2022; en su virtud, debo condenar y condeno al demandado a que, a su elección, readmita al demandante o le indemnice en la cantidad de 13.575,54€. Dicha opción deberá ser ejercitada en el PLAZO DE CINCO DÍAS desde la notificación de esta sentencia; para el caso en que la demandada no ejercite ningún tipo de opción de forma expresa, se entenderá que procede la readmisión. En caso de que la demandada opte por la readmisión, debo condenar y condeno a la demandada a readmitir a la demandante como trabajador fijo y a abonarle el importe de los salarios de tramitación a razón de 73,68 euros diarios brutos desde el día siguiente al despido y hasta la fecha en que proceda a la readmisión."

CUARTO: En la anterior sentencia se declararon probados: "PRIMERO.- La demandante, D. Florian, DNI NUM000, ha venido prestando servicios por cuenta del SERVICIO NAVARRO DE SALUD-OSASUNBIDEA en diferentes períodos desde el 15 de abril de 2011, con la categoría de Técnico en Cuidados Auxiliares (TCAE), nivel D, habiendo percibido un salario bruto diario de 73,68€ incluyendo la prorrata de las pagas extras. - SEGUNDO.- El 03/10/2016, ambas partes suscribieron un contrato administrativo para la cobertura temporal de la vacante de TCAE, nivel D nº NUM001 con destino en CHN: UD ENFERMERIA E-I (COMPLEJO HOSPITALARIO DE NAVARRA), tras haber participado el demandante en la OPE de plazas TCAE del Gobierno de Navarra para 2008 y pasar a formar parte de las listas de contratación temporal como aprobado sin plaza. Con anterioridad suscribió con la Administración demandada varios contratos administrativos que obran en autos y se dan por reproducidos, y que no se cuestionan por la parte demandante. - TERCERO.- El 15/04/2022, al demandante se le comunicó la extinción de su contrato con efectos de 30/04/2022, por concurrir la causa de finalización pactada. (Cobertura de la vacante NUM001). - CUARTO.- Obran en autos y se da por reproducidas: Resolución 377E/2017 de 23 de marzo de la Directora de Profesionales del CHN, por la que se convoca el procedimiento de Acoplamiento Interno Previo de determinados puestos de Enfermero y TCAE para su provisión mediante concurso de méritos en el ámbito del CHN, entre los que se incluye la vacante NUM001. - Decreto Foral 52/2018, de 18 de julio por el que se aprueba la OPE parcial del SNS-O e ISPLN del año 2018, correspondiente a la tasa de estabilización prevista en la Ley 3/2017, de 27 de junio, incluyéndose dicha vacante. - Resolución 1375E/2018, de 31 de octubre, del Director Gerente del SNS-O por la que se aprueba la convocatoria para la provision, mediante concurso de traslado por concurso de méritos de 323 vacantes de T.C.A.E para el SNS-O, entre las que se incluye la vacanta NUM001. -Resolución 905E/2019 de 29 de julio, del Director Gerente del SNS-O por la que se aprobó la convocatoria para la provisión mediante concurso-oposición, de 210 puestos de trabajo de TCAE (BON 172, de 2 de septiembre de 2019). - Resolución 676/2022 de 14 de marzo, de la Directora General de Función Pública, por la que se nombra personal funcionario al servicio de la administración de la Comunidad Foral de Navarra y sus organismos autónomos para desempeñar el puesto de trabajo de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y se les adjudica plaza, entre las que se encuentra la plaza que ocupaba el demandante. - QUINTO.- El demandante aprobó sin plaza en el concurso-oposición publicado en el BON 124 DE 10/10/2008, y suspendió las pruebas de las convocatorias de concurso-oposición publicadas en los BON nº 95 de 19/05/2015 y nº 172 de 02/09/2019 (interrogatorio vía informe de la Jefa del Servicio de Procesos y Evaluación de Personal del SNS-O de fecha 7 de septiembre de 2022 (folios 105 a 108). - SEXTO.- El demandante no ostenta ni ha ostentado durante el año anterior la representación legal a sindical de los trabajadores.

QUINTO: Anunciado recurso de Suplicación por la representación letrada de la demandada, se formalizó mediante escrito en el que se consignan dos motivos, el primero al amparo del artículo 193.b) de Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, para revisar los hechos declarados probados, y el segundo, amparado en el artículo 193.c) del mismo Texto legal, para examinar las infracciones de normas sustantivas o de la jurisprudencia, denunciando infringe lo establecido en los artículos 1 y 2 de la Ley reguladora de la Jurisdicción Social, 9 de la Ley Orgánica 6/1985 del Poder Judicial y 1 de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, así como la jurisprudencia aplicable a dichos preceptos, por concurrir la incompetencia de esta jurisdicción social para conocer del presente asunto.

SEXTO: Evacuado traslado del recurso fue impugnado por la representación letrada del demandante.

Fundamentos

PRIMERO: La decisión judicial adoptada en la instancia desestima implícitamente la excepción de falta de competencia de la jurisdicción social interpuesta por la parte demandada y, estimando la reclamación planteada por D. Florian contra el SERVICIO NAVARRO DE SALUD-OSASUNBIDEA, declara improcedente el despido del demandante llevado a cabo por el Servicio demandado con efectos del 30/04/2022, y condena al mencionado Servicio a que, a su elección, readmita al Sr. Florian en su puesto de trabajo o le indemnice con la cantidad de 13.575,54 €.

De igual modo, la sentencia del juzgado establece que, para el caso de que el SNS-O opte por la readmisión del actor como trabajador fijo, deberá abonarle los salarios dejados de percibir desde el día siguiente a la fecha del despido y hasta que proceda la readmisión a razón de 73,68 € diarios, con la advertencia de que la opción deberá efectuarse en el plazo de los cinco días siguientes a la notificación de la sentencia, y que, de no hacerlo, se entenderá que el SNS-O opta por la readmisión.

En el procedimiento ha intervenido el MINISTERIO FISCAL.

El tenor de la sentencia a la que nos referimos no se comparte por el Asesor Jurídico-Letrado de la Comunidad Foral de Navarra que, actuando en nombre y representación del Gobierno de Navarra, la recurre en suplicación a través del planteamiento de dos motivos de suplicación distintos, mediante los cuales postula tanto la revisión de los hechos probados de la resolución controvertida, como que, por parte de esta Sala, se examine la aplicación que del derecho se hace en la misma.

SEGUNDO: El primer motivo de suplicación se ampara procesalmente en el apartado b) del artículo 193 de la LRJS y, a su través, se pretende variar la redacción del hecho probado cuarto de la sentencia recurrida, de tal forma que a su actual redacción se le añada el siguiente texto:

" Obran en autos y se da por reproducidas:

-Resolución 377E/2017 de 23 de marzo de la Directora de Profesionales del CHN, por la que se convoca el procedimiento de Acoplamiento Interno Previo de determinados puestos de Enfermero y TCAE para su provisión mediante concurso de méritos en el ámbito del CHN, entre los que se incluye la vacante NUM001.

-Resolución 190E/2018, de 13 de febrero, de la Directora de Profesionales del Complejo Hospitalario de Navarra, por la que se finaliza el procedimiento de Acoplamiento Interno Previo y en la que queda vacante la plaza ocupada por el demandante.

-Decreto Foral 52/2018, de 18 de julio por el que se aprueba la OPE parcial del SNS-O e ISPLN del año 2018, correspondiente a la tasa de estabilización prevista en la Ley 3/2017, de 27 de junio, incluyéndose dicha vacante.

-Resolución 1375E/2018, de 31 de octubre, del Director Gerente del SNS-O por la que se aprueba la convocatoria para la provisión, mediante concurso de traslado por concurso de méritos de 323 vacantes de T.C.A.E para el SNS-O, entre las que se incluye la vacante NUM001.

-Resolución 1200E/2019, de 25 de septiembre, del Director Gerente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, por la que se finaliza el concurso de traslados y en la que también queda vacante la plaza NUM001 ocupada por el demandante -Resolución 905E/2019 de 29 de julio, del Director Gerente del SNS-O por la que se aprobó la convocatoria para la provisión mediante concurso- oposición, de 210 puestos de trabajo de TCAE (BON 172, de 2 de septiembre de 2019).

-Resolución 676/2022 de 14 de marzo, de la Directora General de Función Pública, por la que se nombra personal funcionario al servicio de la administración de la Comunidad Foral de Navarra y sus organismos autónomos para desempeñar el puesto de trabajo de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y se les adjudica plaza, entre las que se encuentra la plaza que ocupaba el demandante".

La adición del párrafo transcrito se sustenta en los documentos obrantes a los folios 72 a 74 y 87 a 89 de las actuaciones, y en el parecer de quien plantea el motivo, resulta esencial para la resolución de la litis, pues refrenda, no solo que en el contrato administrativo cuestionado concurren los presupuestos habilitantes necesarios para considerar su validez, sino que también puede apreciarse la inexistencia de una extralimitación temporal en la contratación habida cuenta de la actuación desarrollada por la administración para la provisión de la vacante ocupada por el actor.

Pues bien, la solicitud debe merecer favorable acogida por lo siguiente: se basa en documentos hábiles para provocar la variación que se pide; el contenido del texto que quiere adicionarse se desprende directamente y sin acudir a conjeturas e hipótesis de los documentos que le sirve de soporte; y su inclusión en el relato fáctico de la sentencia es relevante para el resultado del pleito, pues demuestra cual ha sido el comportamiento de la Administración en el proceso de cobertura de la plaza ocupada por el demandante, circunstancia que, al fin y a la postre, puede determinar a qué órganos judiciales corresponde el conocimiento del asunto planteado, así como el propio derecho cuyo reconocimiento se pretende.

Por lo dicho, la petición se estima.

TERCERO: El segundo y último motivo del recurso se ampara procesalmente en el apartado c) del artículo 193 de la LRJS y en él se denuncia que la resolución recurrida infringe los artículos 1 y 2 de la LRJS; el artículo 9 de la LOPJ; el 1 de la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa; la jurisprudencia que interpreta los preceptos citados; así como lo dispuesto en el artículo 88.b) del Texto Refundido del Estatuto del Personal al servicio de las Administraciones Públicas de Navarra; en el Decreto Foral 1/2002 y en los artículos 2.1.c) y 5 del Decreto Foral 68/2009, de 28 de septiembre.

En breve resumen, el SNS-O defiende que el contrato administrativo de cobertura de vacante suscrito por la demandante no tiene carácter fraudulento; que tiene naturaleza administrativa; que es una relación contractual pública que se sustenta en una habilitación legal para la cobertura de una plaza vacante no es inusualmente largo; que tiene pleno encaje legal en la Ley Foral 11/1992, de 20 de octubre; y que se ha extinguido siguiendo los procedimientos legalmente establecidos para la cobertura de vacante, lo que determina, a su entender, que el conocimiento de la cuestión planteada deba atribuirse a los órganos judiciales del orden contencioso-administrativo de la jurisdicción.

A este respecto, se recuerda en el recurso que la sentencia recurrida defiende la competencia del orden social de la jurisdicción para conocer del asunto litigioso, en la consideración de que la plaza ocupada por el actor ha estado vacante durante una duración superior a tres años sin justificación, lo que hace que la contratación deba considerarse inusualmente larga.

Pues bien, como hemos apuntado, el SNS-O no comparte este criterio y sostiene que el contrato cuestionado, que es de fecha 03/10/2017, tiene plena validez y que, en consecuencia, la jurisdicción competente para conocer del asunto planteado es la contencioso-administrativa y no la social.

A ello añade que la Administración ha desplegado una actividad ininterrumpida dirigida a cubrir la plaza; que no ha existido incumplimiento alguno por parte de la Administración de sus obligaciones a la hora de proceder a la provisión de la vacante ocupada por el actor; y que, en definitiva, no ha incumplido ningún plazo, motivo por el cual no es posible afirmar que la Administración haya utilizado la contratación temporal de manera injustificada o que aquella deba considerarse inusualmente larga.

En apoyo de esta pretensión el recurso recuerda la doctrina de esta Sala establecida en supuestos similares y hace referencia -igualmente- a resoluciones de la Sala Cuarta del TS que apoyan el pedimento, concluyendo que debe apreciarse la excepción de incompetencia de jurisdicción que solicita en recurso.

Pues bien, para dar respuesta a este planteamiento deben abordarse las siguientes cuestiones:

1.- Competencia para el conocimiento de la cuestión planteada.

El recurso sostiene, como acabamos de exponer, y así se concreta en el suplico del mismo, que los órganos judiciales competentes para el conocimiento de la cuestión jurídica planteada, son los del orden jurisdiccional contencioso administrativo y no los órganos judiciales del orden social. Por ello, solicita que, por parte de esta Sala, se declare la incompetencia de la jurisdicción laboral para enjuiciar la pretensión deducida en este procedimiento, remitiendo a las partes a la jurisdicción contenciosa si allí quieren plantear la cuestión objeto del litigio.

Para resolver la cuestión competencial planteada, no está de más recordar que, como es sabido (y así lo hemos expuesto en múltiples sentencias, como son, a título de ejemplo, las de 25/09/2018 (rec. 246/18); 21/11/2019 (rec. 355/19); 05/11/2020 (rec. 218/20) o 10/06/21 (rec. 179/21) entre otras), el tema de la incompetencia o competencia de la jurisdicción social para conocer de un asunto determinado, es una cuestión de orden público procesal que debe ser resuelta por este órgano judicial colegiado con libertad, sin sujetarse a los presupuestos y concretos motivos del recurso, sin someterse a los límites de la declaración de hechos probados de la sentencia de instancia y con amplitud en el examen de toda la prueba practicada, para decidir - finalmente y con sujeción a derecho- sobre una cuestión cuya especial naturaleza la sustrae al poder dispositivo de las partes ( Sentencias Tribunal Supremo 23 de octubre de 1989 , 5 de marzo , 6 de abril , 17 de mayo y 11 de julio de 1990 , entre otras). A este respecto, también debemos recordar que la calificación jurídica que merezca la relación mantenida entre las partes no viene condicionada por la denominación que se le atribuya o por la opinión que al respecto puedan manifestar los propios interesados pues, como establece la doctrina jurisprudencial, los contratos tienen la naturaleza jurídica que se deriva de su contenido obligacional, independientemente de la denominación que le otorguen los intervinientes ( sentencia Tribunal Supremo 21 de junio de 1990 ) debiendo estarse para determinar su auténtica naturaleza a la realidad de su contenido manifestado por los actos realizados en su ejecución, lo que debe prevalecer sobre el "nomen iuris" empleado por los contratantes ( Sentencia Tribunal Supremo 23 de octubre de 1989 ); siendo así que la determinación del carácter laboral o no de la relación que une a las partes, no es algo que quede a la libre disposición de éstas, sino que es una calificación que debe surgir del contenido real de los requisitos que legalmente delimitan el tipo contractual ( Sentencias Tribunal Supremo de13 de diciembre de 1985 , 18 de abril y 21 de julio de 1988 , y 5 de julio de1990 ).

Esta Sala, en sentencia de 21 de julio de 2009, con criterio reiterado en otras posteriores como las de 10 y 12 de enero de 2011, 24 de febrero, 14 de abril de 2011 o 18 de junio de 2012, afirma (en aplicación de una doctrina consolidada del Tribunal Supremo: SSTS 4 de diciembre de 1998, 3 de junio de 1999, y otras) que la procedencia de la contratación administrativa queda condicionada a la concurrencia del presupuesto material sustantivo que la habilita, sin que -en consecuencia- la Administración Foral goce de una facultad arbitraria de fijar el contenido de los contratos de arrendamiento de servicios en la contratación de su personal, amparándose formalmente en la normativa administrativa, pues si la prestación de servicios se ha efectuado sobre la base de un contrato de trabajo efectivo, fuera cual fuera la forma del mismo, la relación no queda excluida del régimen laboral en virtud del artículo 1.3 a) del Estatuto de los Trabajadores . De esta forma, el orden jurisdiccional social será competente para conocer de las acciones ejercitadas siempre y cuando un contrato formalmente administrativo encubra, por ser fraudulento, la realidad de una relación laboral. En tal sentido, debe tenerse en cuenta que la adecuación del contrato administrativo a las previsiones legales, en cuanto a su objeto y a su forma, no excluye que puedan presentarse supuestos de fraude de ley, lo que exige constatar si se produce o no una desviación del cauce administrativo legalmente previsto para la contratación y, específicamente, la adecuación del objeto concreto del contrato a las previsiones normativas.

En definitiva, la validez de la contratación administrativa queda limitada a los concretos supuestos previstos en la normativa aplicable y con los límites que esta misma normativa establece interpretados conforme a la doctrina jurisprudencial aplicable.

Así, y en atención al contenido del recurso y al contenido del escrito de impugnación del mismo, esta Sala debe analizar si la relación -formalmente administrativa- existente entre los litigantes, se corresponde materialmente con ella o encubre una vinculación laboral por incumplirse los requisitos y exigencias legales y jurisprudenciales precisos para apreciar su validez.

Solo después del mencionado examen, para el que debe tenerse en consideración la doctrina del TJUE y del TS sobre la materia, será posible determinar la naturaleza real de la contratación existente entre los litigantes y, solo entonces, podremos establecer si la competencia para el conocimiento de la cuestión planteada debe atribuirse al orden social de la jurisdicción o a los órganos judiciales del orden jurisdiccional contencioso administrativo.

Por lo dicho, y encontrándose la cuestión competencial, indisolublemente unida al fondo del asunto, la Sala debe dar respuesta al resto de alegaciones planteadas en el recurso (más allá de la alegación de incompetencia de jurisdicción) y, fundamentalmente, a aquellas en las que se defiende la validez de la contratación formalmente administrativa existente entre las partes, para así determinar si la decisión adoptada en la instancia de desestimar de la excepción de incompetencia de jurisdicción es ajustada o no a derecho.

2.- Potestad de la parte recurrente para contratar administrativamente y contratación del demandante.

Como ya hemos tenido ocasión de resumir anteriormente, la parte recurrente sostiene que el contrato entre las partes se ha celebrado conforme a las normas de derecho público que disciplinan los contratos administrativos suscritos en el ámbito de la Comunidad Foral de Navarra; que no se ha celebrado en fraude de ley, ni existe abuso de la contratación temporal; y que concurren los presupuestos habilitantes del mismo.

Pues bien, es conocido y así lo ha expuesto esta Sala en innumerables ocasiones, que la Administración Pública de Navarra tiene potestad para poder contratar administrativamente aplicando - para ello- lo resuelto por el TC en su Sentencia de 20/09/1990 (dictada en conflicto positivo de competencia entre el Gobierno de la Nación y el Gobierno de Navarra), en donde se concluye que la Ley Orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra -LORAFNA- en su artículo 49.1 b) otorga a esta Comunidad Foral competencia exclusiva en materia de función pública, con respeto siempre de los derechos y deberes esenciales que la legislación básica del Estado reconozca a los funcionarios públicos.

Así, el artículo 87 de la, actualmente derogada, Ley Foral 13/1983, de 30 de marzo , reguladora del Estatuto de Personal al Servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, contemplaba la contratación administrativa en los supuestos siguientes:

a) La realización de estudios o proyectos concretos o trabajos singulares no habituales.

b) La provisión temporal de las vacantes existentes en sus respectivas plantillas siempre que dichas vacantes hubieran sido objeto de previa convocatoria para su provisión por funcionarios.

Después, la Ley Foral 9/1992, de 23 de junio, de Presupuestos Generales de Navarra para 1992, en su Disposición Adicional 2ª, modificó el artículo 87 de la antes citada Ley del Estatuto del Personal, añadiendo como causas habilitantes para la contratación del personal en régimen administrativo temporal:

a) La sustitución de personal fijo.

b) La atención de nuevas necesidades de personal docente debidamente justificadas, siempre que se acredite la insuficiencia de personal fijo para hacer frente a las mismas.

Esa redacción se incorporó al Texto Refundido del Estatuto del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, aprobado por Decreto Foral Legislativo 251/1993, de 30 de agosto, conformando el artículo 88 del mentado texto, precepto que fue modificado por Ley Foral 21/1998, de Presupuestos Generales de Navarra para 1999, de forma que el referido artículo 88 pasa a regular los supuestos en los que las Administraciones Públicas de Navarra podrán contratar personal en régimen administrativo, en los siguientes términos:

a) Para la realización de estudios o proyectos concretos o trabajos singulares no habituales.

b) Para la sustitución del personal y la provisión temporal de las vacantes existentes en sus respectivas plantillas orgánicas.

c) Para la atención de nuevas necesidades de personal docente debidamente justificadas, siempre que se acredite la insuficiencia de personal fijo para hacer frente a las mismas (regulación que se repite en el Decreto Foral 1/2002 que se dice infringido).

Toda esta nueva regulación supuso una ampliación de los supuestos de contratación administrativa establecidos con carácter general y evidencia las diferencias con el régimen común o estatal.

En efecto, la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de Medidas para la Reforma de la Función Pública no solamente no incluye en su artículo 1 al personal al servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, sino, lo que es más importante, la Disposición Adicional Décimo Cuarta determina que esta Ley será de aplicación en Navarra en los términos establecidos en el artículo 149.1.18 CE, en la Disposición Adicional Primera de la norma fundamental y en la Ley Orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, cuyo artículo 49.1 b) que, como antes se dijo, otorga a Navarra la competencia exclusiva en materia de la función pública.

Por su parte, los artículos 2.1.c) del Decreto Foral 1/2002, de 7 de enero (actualmente derogado) y del Decreto Foral 68/2009, de 28 de septiembre (que lo sustituye), por los que se regula la contratación de personal en régimen administrativo de las Administraciones Públicas de Navarra, y a los que ya nos hemos referido anteriormente, establecen los supuestos en los que se puede proceder a este tipo de contrataciones administrativas.

En el ámbito del Servicio Navarro de Salud la Ley 11/1992, de 20 de octubre, en su artículo 29.1 posibilita la contratación de personal en régimen administrativo para "b) La provisión temporal de las vacantes existentes en sus respectivas plantillas orgánicas, por un plazo máximo de tres años".

La Ley Foral 15/1995, de 29 de diciembre, de Presupuestos Generales de Navarra para el ejercicio 1996, en su Disposición Adicional 17ª modificó el apartado 1 del artículo 29 de la Ley Foral 11/1992, pero en su apartado b) recoge la posibilidad de contratar administrativamente para la sustitución del personal y "la provisión temporal de las vacantes existentes en su plantilla orgánica".

Esta regulación, completada con su desarrollo reglamentario (Decreto Foral 1/2002 de 7 de enero, posteriormente modificado por el Decreto Foral 68/2009, de 28 de septiembre), supone que se amplían los supuestos de contratación administrativa establecidos con carácter general.

La facultad reconocida de la administración de Navarra de contratar en régimen administrativo en los casos previstos en el artículo 88 del Texto Refundido del Estatuto del Personal al servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, como se ha dicho, en todo caso, debe ajustarse a sus presupuestos habilitantes.

De esta forma, es evidente que la regulación de la contratación administrativa en la Comunidad Foral de Navarra es más amplia que en el régimen común o estatal, si bien aquella deberá someterse a los postulados legales que posibilitan tales contrataciones. Así, y como hemos apuntado, es doctrina consolidada de esta Sala y por todos conocida, la que defiende la competencia de la jurisdicción social en casos en los que, bajo la apariencia de una contratación administrativa, se encubre una relación laboral o cuando la contratación administrativa no se ajustaba al cauce legal correspondiente.

Pues bien, dicho lo anterior, es un hecho acreditado que el demandante ha venido prestando sus servicios por cuenta del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea a través de la suscripción de diversos contratos y, entre ellos, el contrato para la cobertura temporal de una vacante al que se refiere la demanda que principia las presentes actuaciones.

Así, y en lo que ahora interesa, el 03/10/2016 las partes suscribieron un contrato administrativo para la cobertura de la vacante NUM001, para prestar servicios como auxiliar de enfermería. UD Enfermería E-I (Complejo Hospitalario de Navarra).

Como consta en autos, tras la revisión postulada por el Servicio recurrente, y así se tiene por probado:

"Por Resolución 377E/2017 de 23 de marzo de la Directora de Profesionales del CHN, se convocó el procedimiento de Acoplamiento Interno Previo de determinados puestos de Enfermero y TCAE para su provisión mediante concurso de méritos en el ámbito del CHN, entre los que se incluía la vacante NUM001.

Mediante Resolución 190E/2018, de 13 de febrero, de la Directora de Profesionales del Complejo Hospitalario de Navarra, se finalizó el procedimiento de Acoplamiento Interno Previo, quedando vacante la plaza ocupada por el demandante.

A través del Decreto Foral 52/2018, de 18 de julio, se aprobó la OPE parcial del SNS-O e ISPLN del año 2018, correspondiente a la tasa de estabilización prevista en la Ley 3/2017, de 27 de junio, incluyéndose dicha vacante.

Mediante Resolución 1375E/2018, de 31 de octubre, del Director Gerente del SNS-O, se aprobó la convocatoria para la provisión, mediante concurso de traslado por concurso de méritos de 323 vacantes de T.C.A.E para el SNS-O, entre las que se incluyó la vacante NUM001.

Por Resolución 1200E/2019, de 25 de septiembre, del Director Gerente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, se finalizó el concurso de traslados, quedando vacante la plaza NUM001 ocupada por el demandante.

Entretanto, por Resolución 905E/2019 de 29 de julio, del Director Gerente del SNS-O, se aprobó la convocatoria para la provisión mediante concurso-oposición, de 210 puestos de trabajo de TCAE.

Y finalmente, por Resolución 676/2022 de 14 de marzo, de la Directora General de Función Pública, tras concluirse dicho proceso selectivo, se nombró personal funcionario al servicio de la administración de la Comunidad Foral de Navarra y sus organismos autónomos para desempeñar el puesto de trabajo de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y se les adjudicó plaza, entre las que se encontraba la plaza que ocupaba el demandante."

La sentencia de instancia, pese a lo expuesto, considera que el demandante mantiene con la parte demandada una relación laboral pues, pese a no negar que el contrato suscrito entre las partes fue inicialmente válido, es lo cierto que en ella se afirma que el actor ha prestado sus servicios de forma ininterrumpida durante más de tres años, dando lugar a una contratación inusualmente larga, sin que se haya acreditado la concurrencia de causas extraordinarias que justifiquen la falta de cobertura de la plaza en un periodo superior a tres años.

Pues bien, es cierto que los Juzgados de lo Social de Navarra y esta Sala de lo Social, venían declarando que si en el contrato formalmente administrativo se identificaba el número de plaza vacante y la parte demandante había sido destinada a la cobertura temporal de dicha plaza vacante, realizando las tareas propias de esa categoría profesional y no otras, y el contrato se ajustaba a las previsiones legales, los órganos judiciales del orden jurisdiccional social no éramos competentes para conocer de las cuestiones litigiosas que se planteaban en tal ámbito. También defendíamos que la superación del plazo de tres años para la inclusión de la plaza en la siguiente oferta pública de empleo, no trasformaba la relación en una vinculación indefinida no fija.

Sin embargo, esta Sala en resoluciones tales como las de 05/11/2020 (rec. 128/2020); 10/06/2021 (rec. 179/2021) o 11/11/2021 (rec.325/2021), entre otras muchas, ha variado tal criterio en atención a los pronunciamientos del TJUE ( SSTJUE 19/03/2020, 11/02/2021, 03/06/2021 entre otras); o del TS en su sentencia de 28/06/2021.

El TJUE establece en sus resoluciones conclusiones tales como las siguientes:

-La cláusula 5 del Acuerdo Marco debe interpretarse en el sentido de que la expresión "utilización sucesiva de contratos o relaciones laborales de duración determinada" incluye también la prórroga automática de los contratos de trabajo de duración determinada de los trabajadores del sector público.

-Una normativa nacional que permite la renovación de contratos de duración determinada para cubrir temporalmente una plaza a la espera del resultado de los procesos de selección de un titular, solo está justificada si la renovación de contratos tiene por objeto atender necesidades de carácter temporal y no cuando su objeto es atender necesidades de carácter permanente o duradero.

-La utilización de contratos de duración determinada para cubrir necesidades permanentes se opone a la premisa en la que se basa el Acuerdo Marco.

-La observancia de la cláusula 5.1.a) del Acuerdo Marco requiere que se compruebe que la renovación de sucesivos contratos o relaciones laborales de duración determinada trata de atender a necesidades provisionales, debiendo examinarse caso por caso todas las circunstancias del asunto.

-La normativa nacional ( artículo 70 del EBEP) fija un plazo de tres años para la organización de los procesos selectivos, plazo que permite, de manera indirecta, evitar perpetuar las relaciones temporales de trabajo de las personas que ocupan plazas vacantes. No obstante, ese plazo es variable e incierto al poder ser objeto de prórroga por diversos motivos, pudiendo llegar a permitir la renovación de contratos temporales para atender necesidades en realidad permanentes y duraderas. Por ello, aunque la normativa parece limitar formalmente la utilización de contratos de interinidad, no permite garantizar que su aplicación se ajuste a las exigencias de la cláusula 5 del Acuerdo Marco, debiendo el Juez nacional comprobar estos extremos.

-Una normativa nacional que prevé la organización de procesos selectivos para cubrir de manera definitiva plazas ocupadas provisionalmente con una relación de servicio de duración determinada, pero que no garantiza que esos procesos se organicen efectivamente, no es adecuada para prevenir la utilización abusiva de la contratación temporal por parte del empleador.

-Una normativa nacional que prohíbe la asimilación de trabajadores contratados sobre la base de sucesivos contratos de interinidad a "trabajadores indefinidos no fijos" o la concesión de una indemnización, y no establece ninguna medida efectiva para prevenir y sancionar los abusos constatados respecto de trabajadores del sector público, no parece atenerse a las exigencias de la jurisprudencia del TJUE.

-Al aplicar el derecho interno, los órganos jurisdiccionales nacionales deben interpretarlo en la medida de lo posible a la luz de la letra y la finalidad de la Directiva de que se trate para alcanzar el resultado que esta persigue, lo que obliga a modificar, en caso necesario, su jurisprudencia si esta se basa en una interpretación del Derecho interno incompatible con los objetivos de una directiva.

-Las consideraciones puramente económicas, relacionadas con la crisis económica de 2008, no pueden justificar la inexistencia, en el Derecho nacional, de medidas destinadas a prevenir y sancionar la utilización sucesiva de contratos de trabajo de duración determinada.

Por otro lado, la Sala Cuarta del TS, en su sentencia de 28/06/2021 (rcud. 3263/2019 ), examina la incidencia que sobre la decisión que dicta tiene la STJUE de 3 de junio de 2021 (Asunto C- 726/19 ) y, en lo que ahora interesa, considera que, atendiendo a lo que el Tribunal europeo dispone, es necesario efectuar una nueva reflexión sobre algunos aspectos de su doctrina.

La reflexión a la que nos referimos es la siguiente, y transcribimos textualmente:

"1.- El contrato de interinidad por vacante es aquél que puede celebrarse para cubrir temporalmente un puesto de trabajo durante el proceso de selección o promoción para su cobertura definitiva. Se trata de un contrato a término, aunque de fecha incierta respecto de su finalización, en la medida en que su persistencia será la del tiempo que dure el proceso de selección o promoción para la cobertura definitiva de la plaza que, en el caso de las Administraciones Públicas, coincidirá con el tiempo que duren dichos procesos, de conformidad con la normativa específica que en cada caso será aplicable.

Desde antiguo, la jurisprudencia ha admitido la legalidad de este tipo contractual respecto de las administraciones públicas ( SSTS de 10 de julio de 2007, Rec. 3468/1995 ; de 9 de octubre de 1997, Rec. 505/1997 y de 3 de febrero de 1998, Rec. 400/1997 ), lo que implica la licitud y regularidad de la contratación, a través del contrato de interinidad, para ocupar plazas vacantes hasta que éstas sean cubiertas en propiedad del modo reglamentariamente establecido ( SSTS de 6 de octubre de 1995, Rec. 1026/1995 y de 1 de junio de 1998, Rec. 4063/1997 ; entre otras). Obviamente, la licitud de la contratación está supeditada a la existencia de vacante, de suerte que la ausencia de plaza vacante determina que la contratación efectuada se considere fraudulenta por inexistencia de causa que la justifique y, obviamente, el contrato se considere por tiempo indefinido y a jornada completa ( SSTS de 8 de junio de 1995, Rec. 3298/1994 y de 20 de junio de 2000, Rec. 4282/1999 ).

Técnicamente, dado que, por definición, el contrato se extiende hasta que la plaza vacante que ocupa el interino sea cubierta por el procedimiento legal o reglamentariamente establecido, mientras esto no ocurra estaremos en presencia de un único contrato y, en ningún caso, de contratos sucesivos, salvo que el trabajador sea cambiado a otra vacante. Sin embargo, esta visión, que pudiera considerarse técnicamente correcta y amparada por la jurisprudencia europea en la medida que son los Estados miembros a los que les corresponde determinar en qué condiciones los contratos de duración determinada se considerarán sucesivos ( STJUE de 1 de febrero de 2021, C-760/18 ), no es, sin embargo, coherente con la propia finalidad del Acuerdo Marco cuyo objetivo es, en todo caso, evitar los abusos en la materia.

Por ello, teniendo en cuenta que, en la interpretación del derecho interno, los órganos judiciales nacionales estamos obligados a garantizar el resultado perseguido por el Derecho de la Unión y que evitar el abuso en la contratación temporal constituye objetivo básico del mismo, la interpretación del contrato de interinidad debe tener en cuenta, además de los aspectos técnico jurídicos, la situación del trabajador interino, sus expectativas y la actividad desplegada por la Administración como entidad contratante.

Desde tal perspectiva, aun cuando el contrato haya cumplido los requisitos, previstos en el artículo 4.1 y 2.b RD 2720/1998, de 18 de diciembre , lo cual comporta que haya identificado la plaza, cuya cobertura legal o reglamentaria se pretende -cobertura que queda necesariamente vinculada al oportuno proceso de selección previsto legal o reglamentariamente-, no cabe duda de que una duración excesivamente larga del contrato de interinidad debida, exclusivamente, a la falta de actividad administrativa dirigida a la cobertura definitiva de la plaza debe ser tenida en cuenta como elemento decisivo en orden a la configuración de la decisión judicial sobre la duración del contrato. Igualmente, el no cumplimiento de las expectativas del trabajador contratado en orden a la duración de su contrato, expectativas que derivan de los tiempos ordinarios para la cobertura de la vacante que ocupa, y que deben ser tenidas en cuenta en la apreciación judicial de la situación y en la calificación de la propia contratación. También el hecho de que los trámites administrativos para la cobertura de la vacante se dilaten en el tiempo de manera innecesaria. Circunstancias todas ellas que obligan a prescindir de la idea de que estamos teóricamente ante un único contrato porque la realidad es que el efecto útil del contrato suscrito inicialmente ha perdido todo valor en atención al incumplimiento de las exigencias de provisión que toda vacante conlleva y de las indeseables consecuencias inherentes a tal situación cuales son la persistencia innecesaria en situación de temporalidad.

2.-Desde otra perspectiva, cabe también reflexionar sobre las diferentes normas presupuestarias que, a raíz de la crisis del 2008, paralizaron la convocatoria de ofertas públicas de empleo. Aunque la Sala nunca ha afirmado que las consecuencias de aquella crisis podían justificar la extensión de la contratación, si entendió que quedaba justificada aquella detención de convocatorias cuando las normas legales españolas ( artículos 3 RDL 20/2011 y 21 de las Leyes 22/2013 y 36/2014, entre otras) paralizaron las convocatorias públicas de empleo, dando así cumplimiento al Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria de 2de marzo de 2012, tratando de garantizar, de esta forma, una adaptación continua y automática a la normativa europea a través de tales normas que perseguían continuar con el objetivo de garantizar la sostenibilidad financiera de todas las Administraciones Públicas, fortalecer la confianza en la estabilidad de la economía española, y reforzar el compromiso de España con la Unión Europea en materia de estabilidad presupuestaria.

La paralización de las ofertas públicas de empleo eran medidas al servicio de la estabilidad presupuestaria y del control del gasto pero, dado que impedían la convocatoria de vacantes que estaban ocupadas por trabajadores interinos, el cumplimiento de tales finalidades resulta dudoso ya que, con la convocatoria y subsiguiente ocupación de plazas vacantes cubiertas por trabajadores interinos, el gasto no se incrementa porque ya existía puesto que no se trataban de plazas de nueva creación sino de plazas que ya estaban cubiertas interinamente y que provocaban el mismo gasto que si hubieran estado cubiertas de forma definitiva. Por tanto, la justificación de la inactividad administrativa ya no resulta tan clara ya que, materialmente, tal inactividad no contribuía, ni directa ni indirectamente, a la sostenibilidad presupuestaria o a la contención del gasto público.

Y aquí es donde incide el pronunciamiento de la precitada STJUE de 3 de junio de 2021 (Asunto C-726/19 ), con el que se establece que consideraciones puramente económicas, relacionadas con la crisis económica de 2008, no pueden justificar la inexistencia, en el Derecho nacional, de medidas destinadas a prevenir y sancionar la utilización sucesiva de contratos de trabajo de duración determinada. Con esa conclusión el TJUE viene a alterar las consecuencias jurídicas derivadas de las previsiones contenidas en la normativa presupuestaria que hemos citado anteriormente -en las que se contemplaba la suspensión de los procedimientos de cobertura de las plazas vacantes en los organismos del sector público-, que hasta la fecha hemos considerado como el dato decisivo para entender justificada la dilación en el tiempo de los procesos de convocatoria y cobertura de vacantes, que legitimaban la concertación y el mantenimiento de los contratos de interinidad. Desaparece de esta forma la razón por la que nuestra anterior doctrina entendía justificada, en concretas y determinadas circunstancias ligadas a la vigencia temporal de las leyes presupuestarias citadas, la prolongada extensión de tales contratos, lo que necesariamente obliga a rectificarla en ese extremo.

3.-La conclusión de cuanto se lleva expuesto, tanto de nuestra propia y consolidada jurisprudencia, como de la aplicación de las conclusiones que se extraen de la doctrina del TJUE [ SSTJUE de 19 de marzo de 2020 (asuntos acumulados C-103/18 y C-429/2018 ) y de 11 de febrero de 2021, (M. V. y otros C-760/18 ), entre otras] debe conducir a precisar y rectificar la aplicación de nuestra doctrina, en el sentido expresado, para afirmar que , aun cuando el contrato de trabajo de interinidad por vacante haya cumplido los requisitos del art. 4.1 y 2.b RD 2720/1998 en los términos ya expuestos, una situación en la que un empleado público nombrado sobre la base de una relación de servicio de duración determinada -hasta que la plaza vacante para la que ha sido nombrado sea provista de forma definitiva- ha ocupado, en el marco de varios nombramientos o de uno sólo durante un período inusual e injustificadamente largo, el mismo puesto de trabajo de modo ininterrumpido durante varios años y ha desempeñado de forma constante y continuada las mismas funciones, cuando el mantenimiento de modo permanente de dicho empleado público en esa plaza vacante se deba al incumplimiento por parte del empleador de su obligación legal de organizar un proceso selectivo al objeto de proveer definitivamente la mencionada plaza vacante, ha de ser considerada como fraudulenta; y, en consecuencia, procede considerar que el personal interino que ocupaba la plaza vacante debe ser considerado como indefinido no fijo.

Con carácter general no establece la legislación laboral un plazo preciso y exacto de duración del contrato de interinidad por vacante, vinculando la misma al tiempo que duren dichos procesos de selección conforme a lo previsto en su normativa específica [ artículo 4.2 b) RD 2720/1998, de 18 de diciembre ), normativa legal o convencional a la que habrá que estar cuando en ella se disponga lo pertinente al efecto. Ocurre, sin embargo, que, en multitud de ocasiones, la norma estatal, autonómica o las disposiciones convencionales que disciplinan los procesos de selección o de cobertura de vacantes no establecen plazos concretos y específicos, para su ejecución. En tales supuestos no puede admitirse que el desarrollo de estos procesos pueda dejarse al arbitrio del ente público empleador y, consecuentemente, dilatarse en el tiempo de suerte que la situación de temporalidad se prolongue innecesariamente. Para evitarlo, la STJUE de 3 de junio de 2021 , citada, nos indica la necesidad de realizar una interpretación conforme con el Acuerdo Marco sobre el trabajo de duración determinada incorporado como Anexo a la Directiva 1999/70/CE ; y, especialmente, nos compele a aplicar el derecho interno de suerte que se satisfaga el efecto útil de la misma, especialmente por lo que aquí interesa, del apartado 5 del citado Acuerdo Marco. En cumplimiento de tales exigencias esta Sala estima que, salvo muy contadas y limitadas excepciones, los procesos selectivos no deberán durar más de tres años a contar desde la suscripción del contrato de interinidad, de suerte que si así sucediera estaríamos en presencia de una duración injustificadamente larga.

Dicho plazo es el que mejor se adecúa al cumplimento de los fines pretendidos por el mencionado Acuerdo Marco sobre contratación determinada y con el carácter de excepcionalidad que la contratación temporal tiene en nuestro ordenamiento jurídico. En efecto, ese plazo de tres años es o ha sido utilizado por el legislador en bastantes ocasiones y, objetivamente, puede satisfacer las exigencias que derivan del apartado 5 del reiterado Acuerdo Marco sobre el trabajo de duración determinada. Así, ese es el límite general que tienen los contratos para obra o servicio determinado [ artículo 15.1 a) ET ]; constituye, también, el límite máximo de los contratos temporales de fomento al empleo para personas con discapacidad (Ley 44/2006, de 29 de diciembre) y ha sido usado por el legislador en otras ocasiones para establecer los límites temporales de la contratación coyuntural. Por otro lado, tres años es el plazo máximo en el que deben ejecutarse las ofertas de empleo público según el artículo 70 EBEP . La indicación de tal plazo de tres años no significa, en modo alguno, que, en atención a diversas causas, no pueda apreciarse con anterioridad a la finalización del mismo la irregularidad o el carácter fraudulento del contrato de interinidad. Tampoco que, de manera excepcional, por causas extraordinarias cuya prueba corresponderá a la entidad pública demandada, pueda llegar a considerarse que esté justificada una duración mayor".

De esta manera, la Sala Cuarta entiende, con carácter general, que una duración en la contratación temporal superior a tres años debe considerarse injustificadamente larga, lo que comporta que el trabajador interino pase a ostentar la condición de indefinido no fijo, sin que el cómputo de este plazo pueda interrumpirse por normas presupuestarias sobre paralización de ofertas públicas de empleo, ya que la cobertura de vacantes cubiertas por trabajadores interinos no implica incremento presupuestario.

En el supuesto traído a enjuiciamiento, y teniendo en consideración las particularidades que concurren en el mismo, esta Sala debe apreciar la excepción de incompetencia de jurisdicción planteada por la parte recurrente al no apreciarse irregularidad alguna en la contratación administrativa suscrita entre las partes.

El contrato administrativo que es objeto de controversia se suscribió cumpliéndose las exigencias legales habilitantes y, como explicaremos más adelante, su duración no puede considerarse inusual e injustificadamente larga en el sentido que, a tales efectos, le atribuyen las resoluciones del TJUE y del TS a las que antes hemos hecho referencia. El contrato administrativo suscrito entre las partes se formalizó el 03/10/2016 de conformidad con lo establecido en la Ley 11/1992, de 20 de octubre y en el Decreto Foral 68/2009, de 28 de septiembre. El contrato identifica la vacante ocupada por la demandante y en su desarrollo la actora desempeñó tareas propias del puesto de trabajo de auxiliar de enfermería, nivel D en el Complejo Hospitalario de Navarra, puesto para el que fue contratado. Desde este punto de vista nadie niega, ni siquiera la sentencia recurrida, la validez formal de tal contratación, contratación amparada en el supuesto habilitante legalmente establecido.

La declaración de la relación laboral que aprecia la sentencia del Juzgado se soporta, no tanto en el carácter fraudulento de esa contratación, cuanto en la consideración de que su duración ha sido larga en exceso.

Pues bien, a este respecto, es un hecho acreditado que, como ya hemos tenido ocasión de reflejar en este mismo razonamiento, la plaza vacante ocupada por el demandante ( NUM001) fue incluida, a los cinco meses del inicio del contrato, el procedimiento de acoplamiento interno convocado para proveer diversas plazas y seguidamente, en julio de 2018, fue incluida en la OPE correspondiente. En octubre de 2018 se convocó un concurso de traslados en el que se incluyó la plaza ocupada por el actor al no haber sido esta cubierta en los procesos anteriores. En esta ocasión tampoco fue cubierta la plaza, y finalmente en septiembre de 2019 fue convocado un concurso oposición en el que uno de los aspirantes obtuvo esa plaza dando lugar al cese del reclamante.

Pues bien, teniendo en cuenta este actuar de la Administración, no es posible aplicar, cuasi-automáticamente el plazo de tres años al que hace referencia el TS en su sentencia de 28/06/2021. Recuérdese que tal referencia temporal tiende a sancionar el mantenimiento de modo permanente de un empleado público en la plaza vacante, si este es debido al incumplimiento por parte del empleador de su obligación legal de organizar un proceso selectivo al objeto de proveer definitivamente la mencionada plaza vacante. Solo en estos casos de desidia por parte de la Administración, la contratación ha de ser considerada como fraudulenta. En el caso enjuiciado, el proceso para la cobertura de plaza ocupada por la demandante se inició en menos de un año tras su contratación, y la convocatoria para su provisión se hizo de conformidad con lo previsto en la normativa de aplicación, por lo que no puede afirmarse que el contrato administrativo, formalmente válido, encubra en realidad una relación laboral. El hecho de que inicialmente la plaza quedara desierta (tras el acoplamiento interno) no puede achacarse a la Administración que, tras esa circunstancia, volvió a aprobar otra convocatoria de oferta pública de empleo a escasos meses de la anterior, y seguidamente otro proceso de concurso de traslados y nueva convocatoria (concurso oposición) para la cobertura de la plaza, en donde ésta fue definitivamente adjudicada.

En definitiva, en el caso enjuiciado, no es posible apreciar fraude en la contratación y por ello deben ser los órganos judiciales del orden contencioso administrativo los encargados de dar respuesta a la cuestión planteada, es decir, son esos órganos los que deben analizar las consecuencias derivadas del cese de la demandante.

A ello no puede oponerse la doctrina de la Sala Cuarta establecida en sentencias de 17/01/2023 o de 24/09/2022 ( rec. 732/2022 y 2958/2021) (citadas en la sentencia recurrida) pues en los supuestos entonces analizados las circunstancias concurrentes en la contratación existente entre los litigantes eran esencialmente distintas a las que constan como probadas en la relación que ahora se cuestiona. Así, por ejemplo, en el supuesto de la sentencia de 24/09/2022 la duración de la contratación por vacante entre las partes se prolongó durante más de once años, sin apreciarse razón justificativa alguna de la falta de provisión de la vacante durante un periodo de tiempo tan largo. Es cierto que en aquel caso el puesto de trabajo ocupado por el demandante se incluyó en los distintos concursos efectuados, sin embargo aquellas convocatorias se repitieron prolongadamente en el tiempo hasta el punto de poder considerar la existencia de un déficit estructural de personal determinante de la existencia de concursos infructuosos, y esta circunstancia no concurre en el caso analizado en donde el número de concursos en los que se ha ofertado la plaza de la actora debe considerarse adecuado y pertinente para provocar la cobertura definitiva de la plaza.

El recurso, por lo dicho, se estima y todo ello sin expresa condena en costas.

Vistos los preceptos legales citados, y demás de general y pertinente aplicación.

Fallo

Que ESTIMANDO el recurso de suplicación interpuesto por el Asesor Jurídico-Letrado de la Comunidad Foral de Navarra, actuando en nombre y representación del SERVICIO NAVARRO DE SALUD-OSASUNBIDEA, frente a la sentencia nº 107/2023, dictada el 26 de mayo de 2023 por el Juzgado de lo Social nº 4 de Navarra en los autos nº 378/2022, seguidos a instancias de D. Florian contra la parte recurrente, debemos declarar y declaramos la incompetencia de los órganos judiciales del orden jurisdiccional social para conocer de la cuestión planteada, y sin entrar a conocer del fondo del asunto, debemos declarar que el orden jurisdiccional competente para conocer de la acción ejercitada, es el orden jurisdiccional contencioso administrativo, todo ello sin expresa condena en costas.

Notifíquese a las partes y al Ministerio Fiscal la Sentencia dictada, con la advertencia que contra la misma, puede interponerse Recurso de Casación para la unificación de doctrina ante la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, anunciándolo a través de esta Sala por escrito, dentro de los DIEZ DÍAS hábiles siguientes a su notificación, durante el cual tendrán a su disposición en la oficina judicial de esta Sala los autos para su examen.

Firme que sea esta resolución, devuélvanse los autos al Juzgado de lo social de procedencia con la misma, dejándose certificación en el rollo a archivar por esta Sala.

Así, por nuestra Sentencia, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de tutela o la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda. Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios a las leyes.

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