Sentencia Social Nº 241/2...il de 2006

Última revisión
06/04/2006

Sentencia Social Nº 241/2006, Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, Sala de lo Social, Sección 1, Rec 90/2006 de 06 de Abril de 2006

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Orden: Social

Fecha: 06 de Abril de 2006

Tribunal: TSJ Extremadura

Ponente: CANO MURILLO, ALICIA

Nº de sentencia: 241/2006

Núm. Cendoj: 10037340012006100247

Núm. Ecli: ES:TSJEXT:2006:550

Resumen:
El TSJ confirma la improcedencia de pretensión instada por trabajadora, diplomada universitaria en enfermería (DUE), que interesa la declaración de estar afecta de grado de incapacidad permanente, al desestimar el recurso interpuesto por la interesada. Basa la sala su pronunciamiento en que la demandante presenta "cuadro depresivo reactivo a sus dolores, fibromialgia," por lo que no se infiere que por el momento sea incapacitante, sin perjuicio de que en su caso, en momentos de brotes agudos de origen a situación de incapacidad temporal.

Encabezamiento

T.S.J.EXTREMADURA SALA SOCIAL

CACERES

SENTENCIA: 00241/2006

TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE EXTREMADURA

SALA DE LO SOCIAL (C/PEÑA S/Nº (TFNº 927 620 236 FAX 927 620 246))

N.I.G: 10037 34 4 2006 0100084, MODELO: 40230

TIPO Y Nº DE RECURSO: RECURSO SUPLICACION 90/2006

Materia: OTROS DCHOS. SEG.SOCIAL

Recurrente: Soledad

Recurridos: INST.NAC.SEGURIDAD SOCIAL, TESORERIA GENERAL DE LA SEGURIDAD S

JUZGADO DE ORIGEN/AUTOS: JDO. DE LO SOCIAL N. 1 de CACERES de DEMANDA 699 /2005

Ilmos. Sres.

D. PEDRO BRAVO GUTIÉRREZ

Dª ALICIA CANO MURILLO

Dª MANUELA ESLAVA RODRÍGUEZ

En CÁCERES, a seis de Abril de dos mil seis, habiendo visto en recurso de suplicación los presentes autos de la Sala de lo Social de este Tribunal Superior de Justicia, compuesta por los

Ilmos. Sres. citados, de acuerdo con lo prevenido en el artículo 117.1 de la Constitución Española ,

EN NOMBRE DE S.M. EL REY

Y POR LA AUTORIDAD QUE LE CONFIERE

EL PUEBLO ESPAÑOL

Ha dictado la siguiente

S E N T E N C I A Nº 241

En el RECURSO DE SUPLICACION 90/2006, formalizado por la Sra. Letrado Dª. MARGARITA ABELLA GARCÍA, en nombre y representación de D ª. Soledad, contra la sentencia de fecha 25 de noviembre de 2.005, dictada por el JUZGADO DE LO SOCIAL Nº. 1 de CÁCERES en sus autos número 699/2005 , seguidos a instancia de la RECURRENTE, frente al INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y la TESORERÍA GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, en reclamación por OTROS DERECHOS DE SEGURIDAD SOCIAL, siendo Magistrado-Ponente la Ilma. Sra. Dª ALICIA CANO MURILLO, y deduciéndose de las actuaciones habidas los siguientes,

Antecedentes

PRIMERO: Según consta en los autos, se presentó demanda por la citada parte actora contra la mencionada parte demandada, siendo turnada para su conocimiento y enjuiciamiento al señalado Juzgado de lo Social, el cual, tras los pertinentes actos procesales de tramitación y previa celebración de los oportunos actos de juicio oral, en el que quedaron definitivamente configuradas las respectivas posiciones de las partes, dictó la sentencia referenciada anteriormente.

SEGUNDO: En dicha sentencia recurrida en suplicación se consignaron los siguientes hechos en calidad de expresamente declarados probados: "PRIMERO.- La demandante en el presente procedimiento, Soledad, nacida el día 14 de septiembre de 1.960 y de profesión DUE (diplomada universitaria en enfermería) interesó del INSS la declaración de invalidez. Incoado el pertinente expediente, se emitió con fecha 5 de mayo de 2005 el informe médico de síntesis, proponiéndose por el equipo de valoración de incapacidades con fecha 10 de mayo de 2.005, la declaración de no estar afecta de grado alguno de invalidez, propuesta aceptada por la Dirección Provincial del INSS.- SEGUNDO.- La demandante formula la pertinente reclamación previa, la cual fue rechazada por el INSS, agotándose la vía administrativa.- TERCERO.- La demandante presenta el siguiente cuadro clínico residual: cuadro depresivo reactivo a sus dolores, fibromialgia.- CUARTO.- La base reguladora originaria aceptada por las partes es de 1615,23 euros".

TERCERO: En dicha sentencia recurrida en suplicación se emitió el siguiente fallo o parte dispositiva: "FALLO.- DESESTIMANDO la demanda interpuesta por Soledad contra el INSS y la TGSS y en virtud de lo que antecede, absuelvo a los últimos de los pedimentos que contra ellos se formulan".

CUARTO: Frente a dicha sentencia se anunció recurso de suplicación por la parte demandante. Tal recurso no fue objeto de impugnación por la contraparte.

QUINTO: Elevados por el Juzgado de lo Social de referencia los autos principales, en unión de la pieza separada de recurso de suplicación, a esta Sala de lo Social, tuvieron los mismos entrada en fecha 30-1-06, dictándose las correspondientes y subsiguientes resoluciones para su tramitación en forma.

SEXTO: Nombrado Magistrado-Ponente, se dispuso el pase de los autos al mismo para su conocimiento y estudio, señalándose el día 23-3-06 para los actos de deliberación, votación y fallo.

A la vista de los anteriores antecedentes de hecho, se formulan por esta Sala los siguientes,

Fundamentos

PRIMERO: Frente a la decisión de instancia, que desestima la demandada deducida por la trabajadora, diplomada universitaria en enfermería (DUE), al considerar que no está afecta de grado alguno de incapacidad permanente, se alza la vencida, la cual, en dos motivos de recurso, con sustento en los apartados b) y c) del artículo 191 de la Ley de Procedimiento Laboral , solicita la revisión de los hechos declarados probados por la resolución recurrida y el examen del derecho sustantivo aplicado por la misma, para interesar el reconocimiento de la situación de incapacidad permanente absoluta o, subsidiariamente, la de incapacidad permanente total para su profesión habitual.

Así, en el primer motivo, con el cobijo procesal indicado, propone a la Sala la revisión del hecho probado tercero de la resolución recurrida, ofreciendo la siguiente redacción: "La demandante presenta el siguiente cuadro clínico residual: cuadro depresivo crónico reactivo a sus dolores, fibromialgia, y parestesia que no mejora con tratamiento, algias generalizadas intensas y dolor en las articulaciones, con depresión crónica resistente a tratamiento, de 45 kilos de peso".

Y deduce tal petición de la enumeración de los medios de prueba que siguen en la forma que se expone:

a) Documento número 7 emitido por el especialista en salud mental del Servicio Extremeño de Salud, Area de Salud de Cáceres, doctor Eduardo de fecha 23 de diciembre de 2003, diagnosticada de depresión e inicia tratamiento antidepresivo.

b) Documento número 8 obrante al folio 62 de los autos. Informe médico de consulta de Psiquiatría del Area de Salud de Cáceres, de fecha 22 de junio de 2004, emitido por el mismo doctor en el que se dice, en cuanto a la capacidad laboral, que está limitada y en mayor medida por el diagnóstico de fibromialgia.

c) Documento número 9, que consta al folio 63, informe médico de la misma procedencia que los anteriores, de fecha 23 de mayo de 2005, con el siguiente diagnóstico: cuadro depresivo crónico, secundario a patología reumatológica crónica y con limitaciones funcionales.

d) Documento obrante al folio 170 de los autos, consistente en el informe del médico de la Seguridad Social, Reumatólogo, Dr. Antonio, de fecha 24 de agosto de 2005 en el que, en revisión médica periódica del diagnóstico de fibromialgia y depresión, diagnostica cansancio muscular. En cuanto a este informe referido no obra en el folio 170 de los autos sino al 169, y el mentado cansancio muscular en el apartado de manifestaciones de la paciente "En el momento actual refiere....".

e) Documento número 5 y folio 7 de los autos, informe médico del SES evacuado por la Unidad de Reumatología del Area de Salud de Cáceres, de fecha 23 de octubre de 2003 en el que figura el trastorno en origen hace cinco años o seis: fibromialgia, con dolor en trece puntos del aparato locomotor.

f) Documento número 2 y folio 9 de los autos: informe médico del SES de fecha 21 de abril de 2003 del propio servicio, con el diagnóstico de cervicalgia, más vértigos, más parestesias, que no mejoran al tratamiento.

g) Pericial médica privada del Doctor Juan Pedro, documento 3, folio 10 al 17 de los autos, en el que se hace constar el diagnóstico de limitación en movilidad de columna cervical con dolor a la presión y rotaciones, dolor en raquis dorsolumbar a la presión, lo que el mentado perito pone en relación con la profesión habitual en centro de trabajo de Residencia de Mayores incluidos cuidados paliativos y movilización de enfermos, donde presta servicios a turnos de ocho horas y fundamentalmente de pié.

h) Documento número 6 al folio 21 al 59, consistente en informe de la función neuromuscular, en el que se destaca al folio 28 una reducción muy importante de su capacidad de trabajo con déficit de la extensión en ambos codos con importante déficit para mover carros con material de cura o llevar bolsas de la compra (folio 26, tabla 2) y dolor en los 16 de los 18 puntos gatillo.

i) Documento número 9, folios 96 y 97, consistente en el informe médico del EVI de fecha 12 de mayo de 2005, en el que detalla como afecciones psíquicas "Llama la atención su extrema delgadez -45 kilos de peso- refiriendo insomnio y astenia generalizada proviniente de sus algias", siendo de evolución crónica, de lo cual el recurrente omite "actividad psicomotora normal, con buena capacidad de respuesta y conducta apropiada. No objetivo alteraciones en el curso y contenido del pensamiento, ni signos de ansiedad, ni miedos, ni temores, no conductas evitativas", al igual que "Paciente consciente y orientada en tiempo y espacio, acude acompañada por su esposo, con indumentaria apropiada y aspecto cuidado".

Siendo la descrita la posición de la recurrente en cuanto a la pretensión revisoria, hemos de exponer, para su rechazo íntegro, la doctrina de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo plasmada en sentencias de 11 de junio de 1993, 15 y 26 de julio y 26 de septiembre de 1995, 2 y 11 de noviembre de 1998, 2 de febrero de 2000, 24 de octubre de 2002 y 12 de mayo de 2003 , que ha venido declarando que es preciso para que prospere la revisión fáctica (aún razonando en clave de recurso de casación, mas aplicable al recurso de suplicación): "1º.- Que se citen documentos concretos de los que obren en autos que demuestren de manera directa y evidente la equivocación del juzgador, cuando tales pruebas no resulten contradichas por otros elementos probatorios unidos al proceso. 2º.- En segundo lugar, que se señale por la parte recurrente el punto específico del contenido de cada documento que ponga de relieve el error denunciado. 3º.- Que la modificación propuesta incida sobre la solución del litigio, esto es, que sea capaz de alterar el sentido del fallo de la resolución recurrida. 4º.- que se identifiquen de manera concreta los hechos probados cuya revisión se pretende, para modificarlos, suprimirlos o adicionarlos con extremos nuevos, y al mismo tiempo ha de proponerse la redacción definitiva para los hechos modificados". Y también, en lo que respecta a la forma de efectuar la revisión fáctica, de la doctrina de suplicación, al igual que la del Tribunal Supremo, sentada en relación a esta función jurisdiccional, puede desprenderse una serie de «reglas básicas», cuya finalidad es evitar que la discrecionalidad judicial se extralimite hasta el punto de transformar el recurso excepcional de suplicación en una segunda instancia. Estas «reglas» las podemos compendiar del siguiente modo:

1º) La revisión de hechos no faculta al tribunal a efectuar una nueva valoración global y conjunta de la prueba practicada, sino que la misma debe operar sobre la prueba documental alegada que demuestre patentemente el error de hecho.

2º) No es posible admitir la revisión fáctica de la sentencia impugnada con base en las mismas pruebas que la sirvieron de fundamento, en cuanto no es aceptable sustituir la percepción que de ellas hizo el juzgador, por un juicio valorativo personal y subjetivo de la parte interesada ( SSTS 16 de diciembre de 1967, 18 y 27 de marzo de 1968, 8 y 30 de junio de 1978, 6 de mayo de 1985 y 5 de junio de 1995 ).

3º) En el supuesto de documento o documentos contradictorios y en la medida que de ellos puedan extraerse conclusiones contrarias e incompatibles, debe prevalecer la solución fáctica realizada por el juez o Tribunal de Instancia, órgano judicial soberano para la apreciación de la prueba ( SSTC 44/1989, de 20 de febrero y 24/1990, de 15 de febrero , con la salvedad de que su libre apreciación sea razonable (SSTS 10 de marzo de 1980, 30 de octubre de 1991, 22 de mayo y 16 de diciembre de 1993 y 10 de marzo de 1994 ).

4º) La revisión fáctica no puede sustentarse en medios de prueba que no sean la prueba documental pública o privada en el sentido ya expuesto, y la pericial ( artículo 191.b) y 194 de la Ley de Procedimiento Laboral ), tal y como ha puesto de relieve el Tribunal Supremo en sentencias de 10 de febrero y 6 de noviembre de 1990 , en relación a la prueba testifical y la de confesión judicial, en la que se incluye el supuesto del artículo 94.2 de la Ley de Procedimiento Laboral .

Como se ha adelantado la revisión no puede prosperar, en tanto que lo que pretende el recurrente es que la Sala examine de nuevo la prueba practicada a fin de extraer conclusión diferente a la del Magistrado de instancia, que ha valorado los informes periciales a los que alude el recurrente, prueba que no puede tenerse en cuenta por dicho motivo, tal y como ha quedado expuesto, incumbiendo tal tarea al Magistrado de instancia y no a la Sala, que no puede sustituir el imparcial criterio del Magistrado de instancia, por el subjetivo e interesado de la parte, de lo que es buen exponente las puntualizaciones que hemos ido realizando al respecto de algunos de los informes que el recurrente cita. Y es que este precisamente es el resultado que trata de evitar la doctrina del Alto Tribunal expuesta: que la Sala examine nuevamente el total de los medios de prueba practicado para llegar a las conclusiones que pretende el recurrente. La antedicha afirmación se efectúa con apoyo en que la recurrente se sustenta en los enumerados informes médicos, los cuales están sometidos como tal a las reglas excepcionales de revisión de hechos probados, impuestas por asentarse en la propia naturaleza extraordinaria del recurso de suplicación. En estos casos no estamos, en principio, ante error de clase alguna, sino ante el resultado de la simple valoración de la prueba, razón por la cual lo que propone el recurrente se enfrenta a toda una doctrina jurisprudencial referida a la coexistencia de varias pruebas documentales y periciales que presentan conclusiones plurales divergentes, que indica que en tales casos sólo podrá mostrarse en apoyo del error invocado aquellas pericias emitidas por organismos profesionales que evidencien una mayor solvencia o relevancia científica que los que sirvieron de base al juzgador de instancia para formar su convicción ( sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo de 24 de junio de 1986 ); ello sin olvidar que (tal y como pone de relieve la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha, de 13 de marzo de 1996 ), el artículo 348 de la Ley de Enjuiciamiento civil establece que el Tribunal valorará los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica, sin estar obligados a sujetarse a los dictámenes de los peritos, de donde se colige que la valoración de referida prueba corresponde en cada caso al Juez o Tribunal que conoce del asunto (artículo 97.2 de la Ley de Procedimiento Laboral ), sin que puedan sostenerse criterios generales que, sin apoyatura legal alguna y en contra del principio de igualdad de partes en el proceso, otorguen mayor valor a una prueba sobre la otra, pues la exigencia de una indebida carga de la prueba puede vulnerar los derechos reconocidos en el artículo 24 de la Constitución Española , como ya ha declarado el Tribunal Constitucional en sentencia 227/1991 , ya que ello produce indefensión (sentencias del propio Tribunal 14/1992 y 26/1993 ). El Magistrado de instancia ha considerado como relevante el informe evacuado por el Médico Evaluador, respecto del cual si alguna duda quedaba sobre el alcance de los padecimientos de la demandante, viene refrendado por el informe del Médico Forense acordado como diligencia final, y ello no supone más que la aplicación del criterio del Tribunal Supremo en la materia estudiada, en el sentido de que no puede dudarse de la profesionalidad, objetividad y eficacia de la Equipo de Valoración de Incapacidades que, además, tiene a la vista el dictamen Médico emitido por la Unidad de Valoración Médica. Como exponente de ello destacan las sentencias del Tribunal Supremo de 29 de abril y 23 de noviembre de 1994, 24 de marzo de 1995 y 18 de marzo de 1997 , habiendo dejado sentado el Alto Tribunal que «una constante jurisprudencia ha venido subrayando que los dictámenes procedentes de órganos o departamentos especializados del Mº de Sanidad y Consumo -u órganos equivalentes de la Comunidad Autónoma- ofrecen garantías de imparcialidad y competencia que no los sujetan de modo estricto a las reglas propias de otras pruebas periciales». No se puede olvidar, por otra parte, que el diagnóstico sigue siendo el mismo: fibromialgia y trastorno depresivo reactivo a las algias; que desde luego es crónica la fibromialga, pero que tal y como aprecia el Magistrado de instancia, ello no está reñido con la afirmación de que no tenga, al menos de momento, limitación funcional.

SEGUNDO: En el segundo y tercer motivo de recurso, la disconforme propone a la Sala, con amparo procesal en el apartado c) del artículo 191 de la Ley de Procedimiento Laboral , el examen del derecho sustantivo y la jurisprudencia aplicados por la sentencia de instancia, denunciando la infracción de los artículos 136, 137.1.b) y c) y 2 de la Ley General de la Seguridad Social , artículo 12, punto 2 y 3 de la Orden de 15 de abril de 1969, y sentencias de esta Sala de Extremadura, de las que cita las de 23 de septiembre de 2004, RS 480/2004, 14 de octubre de 2005 y 15 de septiembre de 2005, RS 402/2005 , según la recurrente sobre fibromialgia y trastorno depresivo.

En torno a la cuestión planteada, como esta Sala ya ha venido razonando en numerosas resoluciones, la invalidez permanente está definida en la actualidad en el artículo 136 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio (con anterioridad artículo 134 que por error cita la recurrente del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social), redactado conforme a lo dispuesto en el artículo 34,1 de la Ley 42/1994, de 30 de diciembre , y posteriormente reenumerado, pasando a ser el artículo 136, según lo dispuesto por el artículo 15, a) de la Ley 39/1999 de 5 de noviembre , para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras. En efecto, en dicho artículo, su número 1, señala que, "En la modalidad contributiva, es invalidez permanente la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del inválido, si dicha posibilidad se estima como incierta o a largo plazo". Tres son, por tanto, las notas características que definen el concepto de invalidez permanente: 1) Que las reducciones anatómicas o funcionales sean objetivables ("susceptibles de determinación objetiva"), es decir, que se puedan constatar médicamente de forma indudable, no basándose en la mera manifestación subjetiva del interesado; 2) Que sean "previsiblemente definitivas", esto es, incurables, irreversibles; siendo suficiente una previsión seria de irreversibilidad para fijar el concepto de invalidez permanente, ya que, al no ser la Medicina una ciencia exacta, sino fundamentalmente empírica, resulta difícil la absoluta certeza del pronóstico, que no puede emitirse sino en términos de probabilidad; y 3) Que las reducciones sean graves desde la perspectiva de su incidencia laboral, hasta el punto de que disminuyan o anulen su capacidad laboral en una escala gradual que va desde el mínimo de un 33% de disminución en su rendimiento para la profesión habitual - incapacidad permanente parcial- a la que impide la realización de todas o las fundamentales tareas de la misma -incapacidad permanente total- hasta la abolición del rendimiento normal para cualquier profesión u oficio que el mercado laboral pudiera ofrecer -incapacidad permanente absoluta-. Dicha calificación de la incapacidad permanente es la que continua en vigor, conforme a la redacción dada al artículo 137 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social , puesto que conforme al artículo 8, Dos de la Ley 24/1997, de 15 de julio, de Consolidación y racionalización del sistema de Seguridad Social (BOE de 16 de julio), "Se añade en el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio , una nueva disposición transitoria, la quinta bis, con el siguiente contenido: .....Calificación de la incapacidad permanente.- Lo dispuesto en el artículo 137 de esta Ley únicamente será de aplicación a partir de la fecha en que entren en vigor las disposiciones reglamentarias, a que se refiere el apartado 3 del mencionado artículo 137, que deberán dictarse en el plazo máximo de un año. Entre tanto, se seguirá aplicando la legislación anterior.", al no haberse producido la determinación reglamentaria del porcentaje de reducción de la capacidad para el trabajo para la determinación de la calificación de la incapacidad permanente en sus distintos grados en función de ese porcentaje a que se refiere el artículo 137.2 de la Ley General de la Seguridad Social según la redacción dada por la mentada Ley 24/1997 .

TERCERO: Partiendo de lo expuesto del inalterado relato fáctico declarado probado, tanto en lo relativo a su profesión habitual como a los padecimientos que recoge el Juzgador de instancia en su resolución, resultando, estos últimos, de la libre apreciación de la prueba practicada ( artículo 97.2 de la Ley de Procedimiento Laboral ), y en especial del informe de valoración médica y del informe médico forense, y no de los aportados por el disconforme en cuyas conclusiones basa esencialmente el recurrente sus alegatos, la demandante presenta "cuadro depresivo reactivo a sus dolores, fibromialgia," conforme al hecho probado tercero de la sentencia atacada. En relación a dichas enfermedades concluye el Médico Evaluador y el Forense, que ni los padecimientos físicos ni psíquicos le producen limitación o impedimento para el desarrollo de su profesión habitual. Y efectúa tal afirmación en tanto que el estado mental de la actora en la actualidad no condiciona un deterioro de su capacidad laboral, sin olvidar que en supuestos que no se acompaña con otro tipo de trastornos psíquicos, modernamente se viene recomendando la laborterapia; y la fibromialgia, enfermedad que admite graduación, de los referidos informes no se infiere que por el momento sea incapacitante, sin perjuicio de que en su caso, en momentos de brotes agudos de origen a situación de incapacidad temporal.

En lo que respecta a las sentencias que el recurrente invoca de esta misma Sala hemos de decir, teniendo incluso en consideración el tipo de dolencias de la actora, que desde luego, como ya hemos expuesto, admiten graduación, tal y como se ha pronunciado con reiteración el Tribunal Supremo a propósito de la resolución de recursos de casación para la unificación de doctrina - sentencia, entre otras, de 20 de mayo de 1992, 15 de diciembre de 1998 y 9 de marzo de 1999 - que las decisiones en materia de invalidez no son extensibles ni generalizables, pues los elementos de hecho difícilmente llegan a identificarse, por recaer en individualidades diferenciadas, y de ahí que lesiones aparentemente idénticas pueden afectar de modo distinto a los trabajadores en cuanto a su incidencia en la capacidad de trabajo, "y es que, en puridad, no hay invalideces, hay inválidos".

Es por todo ello que hemos de concluir con el Juez a quo que la demandante no se encuentra afecta de grado de invalidez permanente alguno, ni absoluta ni total, no concurriendo las infracciones denunciadas, lo que conduce a la desestimación del recurso interpuesto y la confirmación íntegra de la resolución de instancia.

VISTOS los anteriores preceptos y los demás de general aplicación,

Fallo

Que debemos desestimar y desestimamos el recurso de suplicación interpuesto por la Sra. Letrado Dª. MARGARITA ABELLA GARCÍA, en nombre y representación de D ª. Soledad, contra la sentencia de fecha 25 de noviembre de 2.005, dictada por el JUZGADO DE LO SOCIAL Nº. 1 de CÁCERES en sus autos número 699/2005 , seguidos a instancia de la RECURRENTE, frente al INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y la TESORERÍA GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, en reclamación por OTROS DERECHOS DE SEGURIDAD SOCIAL, y, en consecuencia, debemos confirmar y confirmamos la resolución de instancia.

Incorpórese el original de esta sentencia, por su orden, al Libro de Sentencias de esta Sala.

Expídanse certificaciones de esta sentencia para su unión a la pieza separada o rollo de suplicación, que se archivará en este Tribunal, y a los autos principales.

Notifíquese la presente sentencia a las partes y a la Fiscalía de este Tribunal Superior de Justicia.

Hágaseles saber a los antedichos, sirviendo para ello esta misma orden, que contra la presente sentencia pueden, si a su derecho conviene, interponer recurso de casación para la unificación de la doctrina, previsto en los artículos 216 y siguientes de la Ley de Procedimiento Laboral , que ha de prepararse mediante escrito presentado ante esta Sala de lo Social dentro del improrrogable plazo de los diez días hábiles inmediatos siguientes a la fecha de notificación de esta sentencia de acuerdo con los establecido, más en concreto, en los artículos 219, 227 y 228 de la citada Ley 1.995 . Asimismo se hace expresa advertencia a todo posible recurrente en casación para unificación de esta sentencia que no goce de la condición de trabajador o de causahabiente suyo o de beneficiario del Régimen Público de la Seguridad Social o del beneficio reconocido de justicia gratuita, y por lo que respecta a los dos últimos preceptos dichos (227 y 228), que el depósito de las 300 euros deberá ser efectuado ante la Sala Cuarta o de lo Social del Tribunal Supremo al tiempo de personarse ante ella y en su cuenta número 2410, abierta en el Banco Español de Crédito, Oficina 1.006 sucursal de la calle Barquillo nº 49, 28.004 Madrid, mientras que la consignación en metálico del importe de la condena eventualmente impuesta deberá acreditarse, cuando así proceda, por el recurrente que no goce del señalado beneficio de justicia gratuita ante esta Sala de lo Social al tiempo de preparar el recurso de casación para unificación citado, para lo cual deberá presentar en el tiempo dicho resguardo acreditativo de haber efectuado la indicada consignación en "Código de cuenta del Juzgado 1131-TRIB. SUP. JUST. SALA SOCIAL CACERES, Código Entidad: 0030, Código Oficina: 5036, Banco: BANCO ESPAÑOL DE CREDITO S.A., Nombre: CACERES O.P., Dirección: AV. ESPAÑA, 27, C.P. 10001 CACERES" bajo la CLAVE 66 Y CUENTA EXPEDIENTE del rollo de referencia pudiéndose, en su caso, sustituir dicha consignación en metálico por el aseguramiento de dicha condena mediante el correspondiente aval bancario en el que, expresa y necesariamente, habrá de hacerse constar la responsabilidad solidaria de la entidad bancaria avalista, documento escrito de aval que deberá ser ratificado por persona con poder bastante para ello de la entidad bancaria avalista.

Una vez adquiera firmeza la presente sentencia, devuélvanse los autos originales, para su debida ejecución, al Juzgado de lo Social de su procedencia, dejando de ello debida nota en los Libros de esta Sala.

Así, por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACIÓN: En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por la Ilma. Sra. Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.

DILIGENCIA: Seguidamente se procede a cumplimentar la notificación de la anterior resolución. Doy fe.

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