Articulo 8 Plan director de la Red Natura 2000
Artículo 8. Dinámica de usos del suelo
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El análisis de los cambios de ocupación del territorio que se producen como consecuencia de las diversas actividades humanas sobre el territorio, y por la dinámica natural de los ecosistemas, constituye un indicador de trascendental importancia para avanzar en el conocimiento de las potencialidades hacia un desarrollo más sostenible de un territorio.
Según los datos Corine Land Cover (CLC) correspondientes al año 2005, el territorio gallego se caracteriza por el predominio de coberturas forestales y espacios abiertos (61 % del territorio) acompañado de coberturas agrícolas (37 %), orientadas a la ganadería (principalmente prados y cultivos forrajeros) y autoconsumo (huertas). Las coberturas artificiales (que se componen de zonas urbanas; zonas industriales, comerciales y de transportes; zonas de extracción minera, escombreras y zonas en construcción, zonas verdes artificiales, no agrícolas) representan el 1,7 % del territorio. La población se encuentra dispersa por toda la geografía, en parte asociada a usos agrícolas tradicionales por lo que la mayor parte de esta superficie se corresponde con un tejido urbano discontinuo.
Las bases de datos CLC-Change 1990-2000 y CLC-Change 2000-2006 permiten conocer los principales cambios que se produjeron en las coberturas de ocupación del suelo en los períodos 1987-2000 y 2000-2005 en Galicia. De forma general, estos datos indican un mantenimiento del sistema territorial con limitados cambios en las coberturas de usos del suelo. Estos cambios apenas representan para el período 2000-2005 el 1,5 % de la superficie gallega y el 2,7 % si nos referimos al período 1987-2000. No obstante, la mayor parte de estos cambios se relacionan con cambios de cobertura dentro de una misma categoría general (por ejemplo, cambio en el tipo de cobertura forestal o cambio en el tipo de cobertura agrícola). Así, si sólo tenemos en cuenta los cambios entre las distintas categorías de coberturas del suelo registrados en el período 2000-2005 tan sólo representan el 0,16 % de la superficie gallega y el 0,6 % en el período 1987-2000. Estos reducidos cambios se pueden asociar de forma mayoritaria con el incremento en las infraestructuras de transporte y zonas industrial y comerciales y con los flujos en ambos sentidos entre las coberturas forestales y agrícolas.
La información proporcionada por CLC-Change 1990-2000 y CLC-Change 2000-2006 relativa a los flujos en la superficie de coberturas forestales y espacios abiertos indican una limitada fluctuación en ambos períodos (merma del 0,48 % y del 0,15 % de la superficie forestal en los períodos 1987-2000 y 2000-2005, respectivamente). Las formaciones arbóreas vieron disminuida ligeramente su superficie en ambos períodos, especialmente en el más reciente (merma del 0,5 % y del 1,9 % de la superficie con cobertura arbórea en 1987-2000 y 2000-2005). Las coberturas de vegetación arbustiva y herbácea, por su parte, experimentaron una diferente dinámica en los dos períodos, disminuyendo su superficie entre los años 1987 y 2000 (0,5 % de la cobertura de vegetación arbustiva y herbácea) e incrementando ésta en el período 2000-2005 (incremento del 2 % de la cobertura de vegetación arbustiva y herbácea).
Los datos relativos a los flujos en las coberturas agrícolas en Galicia indican que experimentaron una muy reducida dinámica en estos dos períodos; disminuyendo en 1.300 ha en el período 1987-2000. En el período 2000-2005 las coberturas agrícolas permanecieron relativamente estables y no experimentaron apenas variaciones en su superficie.
Las coberturas artificiales se incrementaron en 8.800 ha (0,3 % de la superficie gallega) en el período 1987-2000, vinculadas mayoritariamente al desarrollo de las redes de infraestructuras de transporte. En el período 2000-2005 el incremento de la superficie de las coberturas artificiales fue de mucha menor intensidad (2.500 ha), siendo las zonas industriales comerciales y de transporte las que registraron la mayor parte de este incremento.
A la vista de los resultados obtenidos en el análisis de coberturas de uso del suelo elaborado a partir de CLC y las características territoriales, estructurales y socioeconómicas de Galicia se pueden mencionar algunos de los rasgos principales que pueden marcar la evolución futura en las coberturas de uso del suelo. De forma general, se puede afirmar que los cambios en las coberturas de los usos del suelo en Galicia serán graduales y progresivos, con un ritmo lento, inferior al de otras comunidades autónomas que experimentan un mayor dinamismo en sus coberturas del terreno. Por lo tanto, puede hablarse de una tendencia a mantenerse el sistema territorial gallego a corto y medio plazo.
A pesar de esta tendencia al mantenimiento del sistema territorial y a ritmo lento que se puede prever para los cambios en las coberturas de usos del suelo es previsible que los pequeños cambios surgidos dentro de la matriz estable continúen la tendencia general puesta de manifiesto en años pasados. Es de esperar que dichos cambios surjan en determinadas áreas del territorio gallego, ya que las zonas del interior de Galicia presentan, en general, una tendencia demográfica más regresiva que las áreas costeras, huyendo de esta tendencia los ayuntamientos que albergan los núcleos urbanos y cabeceras de comarca y las cercanías de sus enlaces por carretera. Por lo tanto, es de esperar que las coberturas artificiales sigan incrementando su superficie en las comarcas litorales y en las cercanías de las áreas urbanas y cabeceras de comarca.
En los espacios de la Red Natura 2000 es de esperar que la dinámica de usos del suelo conduzca a incrementar la superficie de los hábitats naturales de interés comunitario listados en el anexo I de la Directiva 92/43/CEE, de acuerdo con los objetivos de ésta, y especialmente de aquellos considerados prioritarios en detrimento de los medios artificiales, superficies forestales con especies alóctonas y mosaicos agrícolas intensivos.
Las directrices de ordenación del territorio de Galicia (DOT) constituyen el elemento central del conjunto de instrumentos de ordenación del territorio contemplados en la Ley 10/1995, de 23 de noviembre, de ordenación del territorio de Galicia. Éstas tienen como finalidad establecer las pautas espaciales de asentamiento de las actividades, precisando la definición de un modelo territorial para Galicia; marcando una serie de retos territoriales y unas orientaciones estratégicas para el modelo territorial gallego, por lo que la evolución futura de las diferentes coberturas de uso del suelo se encuentra en parte sujeta a estas directrices. Entre las orientaciones que proponen las DOT se pueden mencionar, entre otras, el favorecimiento de la compacidad, armonización del desarrollo de las ciudades con el fin de prever la urbanización difusa; fortalecimiento de los núcleos tradicionales y del litoral y valorización del territorio; mejora de la accesibilidad, movilidad y comunicación; freno a la despoblación rural y favorecimiento del reequilibrio territorial; protección del patrimonio natural y cultural.
