La DGT analiza la exenció...n flexible

Última revisión
19/06/2024

La DGT analiza la exención en IRPF de rentas en especie por entrega de acciones o participaciones a los trabajadores en un plan de retribución flexible

Tiempo de lectura: 6 min

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Materias: fiscal

Fecha: 19/06/2024

A través de una consulta de abril, se plantea la posibilidad de que proceda la exención del artículo 42.3.f) de la LIRPF en caso de que los empleados de una empresa adquieran acciones de la entidad en el marco de un plan de retribución flexible. 

La DGT analiza la exención en IRPF de rentas en especie por entrega de acciones o participaciones a los trabajadores en un plan de retribución flexible
La DGT analiza la exención en IRPF de rentas en especie por entrega de acciones o participaciones a los trabajadores en un plan de retribución flexible


La consulta vinculante de la Dirección General de Tributos (V0667-24), de 15 de abril de 2024, se pronuncia acerca de la aplicación de la exención que el artículo 42.3.f) de la LIRPF establece para los rendimientos del trabajo en especie por entrega de acciones o participaciones a los trabajadores. En concreto, en el supuesto de hecho planteado, la empresa del consultante contaba con un plan de retribución flexible para los empleados en cuyo marco se les permite, entre otras, la compra de acciones de la entidad, con un límite de 12.000 euros anuales, con obligación de mantenerlas durante un mínimo de tres años. 

Como primer paso, el Centro Directivo analiza la naturaleza de los rendimientos obtenidos por esa vía. Considerando los artículos 17.1 y 42.1 de la LIRPF, recuerda que los rendimientos del trabajo en especie deben distinguirse de aquellos supuestos en los que existe una simple mediación de pago por parte de la empresa respecto de gastos efectuados por el empleado (en los que la empresa se limita a abonar una cantidad por cuenta y orden del empleado). Entonces, el trabajador estaría destinando parte de sus retribuciones dinerarias a la adquisición de ciertos bienes, derechos o servicios, pero el pago de los mismos lo realizaría directamente el empleador. De existir una simple mediación de pago en los términos indicados, las cantidades abonadas por la empresa a un tercero no tendrían la consideración de rendimientos del trabajo en especie, sino que se tratará de una aplicación de los rendimientos del trabajo dinerarios.

Ahora bien, no siempre que el empleador satisfaga o abone cantidades a terceros para que estos proporcionen a su trabajador el bien, derecho o servicio de que se trate se estará ante retribuciones dinerarias (por mediación de pago), pues a veces la retribución en especie se instrumenta mediante un pago directo del empleador al tercero en cumplimiento de los compromisos asumidos con sus trabajadores (esto es, para hacer efectiva la retribución en especie acordada). Para que opere tal supuesto, Tributos señala que es «necesario que la retribución en especie esté así pactada con los trabajadores, ya sea en el convenio colectivo o en el propio contrato de trabajo, es decir, que la empresa venga obligada (en función del convenio o contrato) a suministrarles el bien, derecho o servicio». En tales casos, las cantidades que la empresa satisfaga a los suministradores no se considerarán mediación de pago, sino retribuciones en especie acordadas en el contrato de trabajo, resultando de aplicación todas las previsiones que para ellas se recogen en el artículo 42 de la LIRPF.

Así las cosas, en el supuesto de hecho planteado, si está así pactado en el convenio o contrato, la entrega de acciones a los trabajadores de la sociedad, por su condición de tales, se calificará como rendimiento del trabajo en especie sometido a ingreso a cuenta (artículo 42.1 de la LIRPF); y su valoración se efectuará, conforme a la regla del artículo 43 de la LIRPF, por el valor de mercado de las acciones recibidas el día de su percepción.

En cuanto a la posibilidad de aplicar la exención del artículo 42.3.f) de la LIRPF, dicho precepto establece que estarán exentos los siguientes rendimientos del trabajo en especie: «en los términos que reglamentariamente se establezcan, la entrega a los trabajadores en activo, de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, de acciones o participaciones de la propia empresa o de otras empresas del grupo de sociedades, en la parte que no exceda, para el conjunto de las entregadas a cada trabajador, de 12.000 euros anuales, siempre que la oferta se realice en las mismas condiciones para todos los trabajadores de la empresa, grupo o subgrupos de empresa» (prescindimos de la previsión específica establecida para las empresas emergentes, por no resultar aquí de interés).

En desarrollo de todo ello, el artículo 43 del RIRPF determina lo siguiente:

«(...)

2. La aplicación de lo previsto en el apartado anterior exigirá el cumplimiento de los siguientes requisitos:

1.º Que la oferta se realice en las mismas condiciones para todos los trabajadores de la empresa y contribuya a la participación de estos en la empresa. En el caso de grupos o subgrupos de sociedades, el citado requisito deberá cumplirse en la sociedad a la que preste servicios el trabajador al que le entreguen las acciones.

No obstante, no se entenderá incumplido este requisito cuando para recibir las acciones o participaciones se exija a los trabajadores una antigüedad mínima, que deberá ser la misma para todos ellos, o que sean contribuyentes por este Impuesto.

(...)

2.º Que cada uno de los trabajadores, conjuntamente con sus cónyuges o familiares hasta el segundo grado, no tengan una participación, directa o indirecta, en la sociedad en la que prestan sus servicios o en cualquier otra del grupo, superior al 5 por ciento.

3.º Que los títulos se mantengan, al menos, durante tres años.

El incumplimiento del plazo a que se refiere el número 3.º anterior motivará la obligación de presentar una autoliquidación complementaria, con los correspondientes intereses de demora, en el plazo que medie entre la fecha en que se incumpla el requisito y la finalización del plazo reglamentario de declaración correspondiente al período impositivo en que se produzca dicho incumplimiento».

Sobre esa base, el Centro Directivo concluye que la exención de 12.000 euros anuales del primer párrafo básicamente exigiría:

  • Los beneficiarios de la entrega de acciones o participaciones sean trabajadores en activo y que, en el caso de los grupos de sociedades del artículo 42 del Código de Comercio, los beneficiarios sean trabajadores de cualquier sociedad del grupo si lo que se entrega son acciones o participaciones de la sociedad dominante del grupo.
  • La entrega debe realizarse por la empresa en la que los trabajadores prestan sus servicios o por otra del grupo.
  • La oferta de acciones debe realizarse en las mismas condiciones para todos los trabajadores de la empresa y contribuir a la participación de estos en la empresa. En ese sentido, y dado el artículo 43.2.1.º del RIRPF, el cumplimiento del requisito de que la entrega se realice en las mismas condiciones para todos los trabajadores, debe entenderse referido a cada empresa individualmente considerada.


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