La UE apuesta por desarro...su control

Última revisión
17/09/2026

La UE apuesta por desarrollar la IA sin renunciar a su control

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Materias: administrativo

Fecha: 17/09/2026

La UE reforzará su capacidad e inversión en IA para seguir en la carrera tecnológica, combinando innovación, autonomía y controles de seguridad.

La UE mantendrá la carrera por el desarrollo de la IA

 

La Unión Europea no plantea frenar el desarrollo de la inteligencia artificial. Su estrategia pasa por mantenerse en la carrera tecnológica, reforzar sus capacidades propias y atraer inversión, al tiempo que aplica salvaguardias frente a los riesgos de los modelos más avanzados.

Este planteamiento ha sido reafirmado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su discurso sobre el estado de la Unión pronunciado el 16 de septiembre de 2026. La IA fue presentada como una infraestructura básica para la economía y la seguridad europeas, con capacidad para mejorar la productividad, la calidad de vida y el funcionamiento de la sociedad.

El mensaje institucional combina dos ideas que la UE considera compatibles: Europa debe aprovechar las oportunidades de la IA y, simultáneamente, establecer condiciones de seguridad para su desarrollo y utilización. Por tanto, la regulación europea no se configura como una renuncia a innovar, sino como parte de una política más amplia de competitividad, autonomía tecnológica y gestión de riesgos.

Europa quiere seguir en la carrera tecnológica

La Comisión sostiene que la UE necesita disponer de capacidades propias de inteligencia artificial, especialmente cuando estén en juego la seguridad nacional, la independencia tecnológica o la competitividad de su tejido productivo.

Entre las líneas anunciadas se encuentra el incremento de la capacidad informática europea, imprescindible para entrenar y operar modelos avanzados. También se prevén nuevas fórmulas que combinen fondos públicos y privados para financiar empresas emergentes y compañías europeas con potencial de crecimiento.

Esta orientación da continuidad a «The AI Continent Action Plan», puesto en marcha por la Comisión el 9 de abril de 2025 con la finalidad de situar a la Unión como líder mundial en este ámbito. El plan incorpora el desarrollo de infraestructura a escala europea para entrenar modelos avanzados y proyecta las factorías y gigafactorías de IA como instrumentos centrales de la política industrial europea.

Regular los riesgos para poder aprovechar la IA

La apuesta por el desarrollo no supone ignorar los riesgos. La Comisión advierte de que los modelos de frontera pueden incrementar las capacidades para realizar ciberataques, introducir código malicioso o desarrollar comportamientos difíciles de controlar. También presta especial atención a los modelos capaces de mejorar de forma recursiva sus propias prestaciones.

Frente a estas amenazas, la respuesta europea no pasa por paralizar con carácter general la innovación, sino por establecer controles proporcionados. La presidenta de la Comisión ha señalado el Reglamento de Inteligencia Artificial como una pieza esencial para fijar salvaguardias y situar a Europa en condiciones de influir en los estándares internacionales.

El Reglamento (UE) 2024/1689, de 13 de junio, establece un marco jurídico uniforme para el desarrollo, la comercialización, la puesta en servicio y la utilización de sistemas de IA. Su regulación se basa en diferentes niveles de riesgo: prohíbe determinadas prácticas, impone obligaciones reforzadas para los sistemas de alto riesgo y establece reglas específicas para los modelos de IA de uso general.

Para los modelos de uso general con riesgo sistémico se contemplan, entre otras medidas, evaluaciones con herramientas adecuadas al estado de la técnica, pruebas destinadas a detectar vulnerabilidades y actuaciones para identificar y mitigar los riesgos sistémicos que puedan derivarse de su desarrollo o utilización.

La aplicación del Reglamento se ha articulado mediante un calendario gradual y ha sido objeto de ajustes dirigidos a facilitar el cumplimiento. La normativa europea también contempla espacios controlados de pruebas y ensayos en condiciones reales, de modo que empresas y administraciones puedan innovar dentro de entornos supervisados.

Cooperación internacional sin perder autonomía

La UE pretende reforzar la cooperación con socios que compartan estándares de seguridad, como Canadá o el Reino Unido. Esta colaboración puede comprender la evaluación y verificación de modelos, los mecanismos de alerta temprana y la seguridad de los sistemas de inteligencia artificial.

La Comisión también plantea mantener un diálogo con los principales laboratorios que desarrollan modelos de frontera. El objetivo es apoyar iniciativas de la industria que permitan acompasar el avance de los modelos más potentes cuando existan riesgos relevantes, sin que esta supervisión implique abandonar la competición tecnológica mundial.

La cooperación internacional convivirá con una política de soberanía tecnológica. Para Bruselas, depender completamente de infraestructuras, modelos o proveedores de terceros países puede generar vulnerabilidades económicas y de seguridad. De ahí la prioridad concedida a la supercomputación, la financiación de empresas europeas, la formación especializada y la conexión entre industria y centros académicos.

La conclusión es clara: la UE no pretende frenar la inteligencia artificial, sino acelerar su desarrollo bajo reglas de seguridad. Europa quiere innovar, financiar compañías propias y ampliar su capacidad informática, pero también exigir controles frente a los usos y modelos que puedan comprometer derechos, mercados o seguridad.

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