Última revisión
08/07/2026
Los graduados sociales alertan: el absentismo escala al 5,21% y ya es un problema estructural

El Consejo General de Graduados Sociales de España, a través de la Fundación Justicia Social, ha publicado el informe Absentismo en España: un desequilibrio entre derechos laborales y productividad. En él, sitúa la tasa equivalente de absentismo en el 5,21% en 2025 y sostiene que el fenómeno ha dejado de ser coyuntural para consolidarse como una tendencia estructural ligada, sobre todo, al aumento de los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes. El documento identifica además que entre el 65% y el 70% de las causas médicas del absentismo estructural se concentran en tres grandes grupos patológicos: osteomusculares, trastornos mentales y neoplásicas. El absentismo aparece también vinculado al incremento de procesos de incapacidad temporal y a fallos estructurales en su gestión.
El informe refleja un deterioro sostenido de los principales indicadores. El porcentaje de bajas sobre trabajadores protegidos en el Régimen General habría pasado del 3,41% en 2019 al 5,81% en 2025, lo que supone un incremento del 70,43%. A su vez, los procesos iniciados crecieron un 14,4% hasta 926.394 en 2025, mientras que los procesos activos superaron los 1,24 millones al cierre del ejercicio. La incidencia mensual media se situó en 40,89 procesos por cada mil trabajadores, una magnitud que evidencia el peso creciente del absentismo sobre la organización del trabajo y la productividad.
Entre los factores explicativos del aumento, el documento destaca el envejecimiento de la población trabajadora. En concreto, señala un aumento de 1,5 millones de afiliados de entre 50 y 64 años entre 2019 y 2025, así como un crecimiento del 160,35% en el grupo de mayores de 64 años. Junto a ello, menciona cambios normativos e institucionales, la digitalización de las bajas, la ampliación de permisos de conciliación y la saturación de la atención primaria, con esperas medias de 17,5 días. Diversas evaluaciones sectoriales, como las de la AIReF, alertan también de una deficiencia estructural en la gestión de la incapacidad temporal, de mayores duraciones medias de los procesos y de un incremento especialmente significativo en patologías de mayor gasto, como los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas.
La concentración de las bajas en determinadas patologías constituye uno de los ejes centrales del informe. Las patologías osteomusculares representan el 45,5% del total de personas en baja, mientras que la salud mental y los riesgos psicosociales suponen el 20,3%. Los trastornos musculoesqueléticos destacan como el problema de salud relacionado con el trabajo más común en España, con especial incidencia en espalda, cuello, hombros, codos, muñecas, rodillas, pies o piernas, vinculados a factores como la manipulación de cargas, movimientos repetitivos y posturas forzadas.
Incentivando la preocupación por la salud mental y los riesgos psicosociales, se describe que la exposición a estos factores puede provocar ansiedad, estrés, depresión, agotamiento emocional, burnout y otras alteraciones. Esto genera efectos negativos no solo sobre la salud de los profesionales, sino también sobre el absentismo, el presentismo, la rotación, el clima laboral y la productividad general, lo que evidencia el avance de los trastornos mentales en el entorno de trabajo y la necesidad de reforzar la prevención.
El informe pone asimismo el foco en el impacto económico y organizativo del absentismo. El coste se manifiesta de forma directa e indirecta para las empresas, con especial intensidad en las pymes, donde una o dos bajas simultáneas pueden comprometer la actividad diaria. En el plano público, el texto señala que el gasto en incapacidad temporal alcanzó los 16.500 millones de euros en 2024 y que la Seguridad Social arrastra un patrimonio neto negativo de 106.138,7 millones de euros. Diversas organizaciones empresariales advierten sobre el riesgo que esta situación supone para la continuidad y supervivencia de muchas pequeñas y medianas empresas, considerándolo un grave problema operativo.
Frente a este escenario, el estudio sostiene que la respuesta no debe pasar por recortar prestaciones, sino por mejorar el control, la reincorporación y la prevención. Entre las medidas propuestas figuran modelos de reincorporación progresiva tras bajas de larga duración, una mayor coordinación entre el INSS, los servicios públicos de salud, las mutuas y la prevención empresarial, así como el refuerzo de políticas preventivas con enfoque de edad. Este planteamiento insiste en la necesidad de que la evaluación de riesgos y los planes preventivos presten atención específica a los trastornos musculoesqueléticos y a los factores psicosociales como elementos directamente relacionados con la salud laboral.
El documento, en suma, presenta el absentismo como un reto técnico, integral y preventivo, y no como un debate reducido a la confrontación entre fraude y recorte de derechos. La conclusión es que el fenómeno se asocia cada vez más a causas médicas de carácter estructural —especialmente musculoesqueléticas y de salud mental— y a problemas de gestión y prevención cuya corrección exige coordinación institucional y medidas adaptadas a la realidad demográfica y organizativa del empleo en España.
Fuente: CGCOGSE.
