Última revisión
22/10/2020
Sentencia CIVIL Nº 196/2020, Juzgados de lo Mercantil - Murcia, Sección 2, Rec 101/2018 de 27 de Julio de 2020
GPT Iberley IA
Copiloto jurídico
Relacionados:
Tiempo de lectura: 24 min
Orden: Civil
Fecha: 27 de Julio de 2020
Tribunal: Juzgados de lo Mercantil - Murcia
Ponente: QUINTANA ARANDA, JAVIER
Nº de sentencia: 196/2020
Núm. Cendoj: 30030470022020100184
Núm. Ecli: ES:JMMU:2020:2322
Núm. Roj: SJM MU 2322:2020
Encabezamiento
En Murcia, a veintisiete de julio de dos mil veinte.
Vistos por mí, Javier Quintana Aranda, Magistrado- Juez de refuerzo del Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Murcia, los presentes autos calificación concursal del concurso 101/18, promovidos por la Administración Concursal de Exportaciones y Agricultura Peyma, S.L., y por el Ministerio Fiscal, contra Exportaciones y Agricultura Peyma, S.L. y contra don Gregorio y Héctor, representado este último por la Procurador de los Tribunales Sra. Fortes Pardo y con la asistencia letrada del Sr. Martínez Carrasco, en este juicio que versa sobre calificación concursal, y atendiendo a los siguientes:
Antecedentes
Que en fecha 17 de febrero de 2020, el Ministerio Fiscal presentó escrito de conformidad con la calificación efectuada por la Administración Concursal, interesando una inhabilitación de tres años (acontecimientos 33).
Pone de manifiesto que no cabe pronunciamiento de condena contra don Héctor por cuanto dejó de ser de administrador el 12 de septiembre de 2017.
Fundamentos
La Administración Concursal interesa la declaración de culpable en virtud de las causas contenidas en los artículos 164.2, 1º y 4º, y 165, 1º y 3º.
El concurso fue declarado por auto de 17 de octubre de 2018.
La sección 6ª se abrió por auto de 18 de julio de 2019.
Para la calificación del concurso como culpable la LC parte de una cláusula general prevista en el artículo 164.1 que establece: 'El concurso se calificará como culpable cuando en la generación o agravación del estado de insolvencia hubiera mediado dolo o culpa grave del deudor o, si los tuviere, de sus representantes legales y, en caso de persona jurídica, de sus administradores o liquidadores, de hecho y de derecho, apoderados generales, y de quienes hubieren tenido cualquiera de estas condiciones dentro de los dos años anteriores a la fecha de declaración del concurso.'
Partiendo de la indicada disposición legal, unánimemente se viene considerando que para el éxito de la pretensión de calificación han de concurrir los siguientes requisitos: a) la existencia de un comportamiento, activo u omisivo del deudor, o de lo que la ley denomina personas afectadas; b) la generación o la agravación de un estado de insolvencia; c) la imputación de la conducta a título de dolo o culpa; y d) la existencia de una vinculación causal entre la conducta y el resultado dañoso.
No obstante lo anterior, el legislador, consciente de la dificultad de probar la concurrencia de estos requisitos, ha facilitado la prueba de la concurrencia de dolo o culpa a través de una doble vía: a) mediante la tipificación de determinadas conductas, consideradas especialmente graves, cuya ejecución determina, iuris et de iure, la calificación de culpabilidad; y b) estableciendo, con el carácter de presunciones iuris tantum, susceptibles pues de prueba en contrario, determinados comportamientos en cuya ejecución presupone el requisito de la actuación dolosa o culpable.
Las presunciones iuris et de iure se establecen en el artículo 164.2 LC en los siguientes términos 'En todo caso, el concurso se calificará como culpable cuando concurra cualquiera de los siguientes supuestos:
1º Cuando el deudor legalmente obligado a la llevanza de contabilidad incumpliera sustancialmente esta obligación, llevara doble contabilidad o hubiera cometido irregularidad relevante para la comprensión de su situación patrimonial o financiera en la que llevara.
2º Cuando el deudor hubiera cometido inexactitud grave en cualquiera de los documentos acompañados a la solicitud de declaración de concurso o presentados durante la tramitación del procedimiento, o hubiera acompañado o presentado documentos falsos.
3º Cuando la apertura de la liquidación haya sido acordada de oficio por incumplimiento del convenio debido a causa imputable al concursado.
4º Cuando el deudor se hubiera alzado con la totalidad o parte de sus bienes en perjuicio de sus acreedores o hubiera realizado cualquier acto que retrase, dificulte o impida la eficacia de un embargo en cualquier clase de ejecución iniciada o de previsible iniciación.
5º Cuando durante los dos años anteriores a la fecha de la declaración de concurso hubieran salido fraudulentamente del patrimonio del deudor bienes o derechos.
6º Cuando antes de la fecha de la declaración de concurso el deudor hubiese realizado cualquier acto jurídico dirigido a simular una situación patrimonial ficticia.'
Como decíamos anteriormente la constatación de la comisión de alguna de estas conductas determina por sí sola la declaración de culpabilidad del concurso. En este sentido la SAP de Barcelona de 24 de abril de 2007 establece que 'Esta expresión 'en todo caso' no admite margen de exención de responsabilidad basado en la ausencia de dolo o culpa grave, pues la culpa grave subyace a la mera realización de la conducta tipificada a continuación, ya que se estima que cuando menos constituye una negligencia grave del administrador'.
Las presunciones iuris tantum se establecen en el artículo 165 LC cuando establece 'El concurso se presume culpable, salvo prueba en contrario, cuando el deudor o, en su caso, sus representantes legales, administradores o liquidadores:
1º Hubieran incumplido el deber de solicitar la declaración del concurso.
2º Hubieran incumplido el deber de colaboración con el juez del concurso y la administración concursal, no les hubieran facilitado la información necesaria o conveniente para el interés del concurso o no hubiesen asistido, por sí o por medio de apoderado, a la junta de acreedores.
3º Si el deudor obligado legalmente a la llevanza de contabilidad, no hubiera formulado las cuentas anuales, no las hubiera sometido a auditoría, debiendo hacerlo, o, una vez aprobadas, no las hubiera depositado en el Registro Mercantil en alguno de los tres últimos ejercicios anteriores a la declaración de concurso.'
Esta redacción procede de la reforma operada por Ley 9/2015, de 25 de mayo, de cuyas disposiciones transitorias se desprende que esta modificación será de aplicación a los procedimientos concursales en tramitación en los que no se hubiese formado la Sección Sexta. Por lo tanto, a los procedimientos concursales en que se hubiera formulado la Sección Sexta le será de aplicación la anterior redacción que indicaba en el encabezamiento y con las mismas presunciones;
'Se presume la existencia de dolo o culpa grave, salvo prueba en contrario, cuando el deudor o, en su caso, sus representantes legales, administradores o liquidadores:'
La diferencia es relevante pues conforme a la antigua redacción este tipo de presunciones iuris tantum acreditan, salvo prueba en contrario, la existencia de dolo o culpa, pero resulta necesario además para justificar la calificación como culpable, que se acredite la relación de causalidad entre estas omisiones contempladas por la ley y la generación o agravación de la insolvencia. Por el contrario, con la nueva redacción la presunción abarca la consideración del concurso como culpable, siendo la demandada la que tendrá que demostrar que dicha situación no ha generado o agravado la insolvencia.
A la presente calificación debe aplicarse la citada reforma, que entró en vigor el 27 de mayo de 2015, antes por tanto de abrir la pieza de calificación.
Establece el artículo 25 del Real Decreto de 22 de agosto de 1885 por el que se publica el Código de Comercio:
1. Todo empresario deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su empresa que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balances e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo establecido en las Leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas anuales y otro Diario.
2. La contabilidad será llevada directamente por los empresarios o por otras personas debidamente autorizadas, sin perjuicio de la responsabilidad de aquéllos. Se presumirá concedida la autorización, salvo prueba en contrario.
El artículo 28 del mismo texto legal, dice así:
1. El libro de Inventarios y Cuentas anuales se abrirá con el balance inicial detallado de la empresa. Al menos trimestralmente se transcribirán con sumas y saldos los balances de comprobación. Se transcribirán también el inventario de cierre de ejercicio y las cuentas anuales.
2. El Libro Diario registrará día a día todas las operaciones relativas a la actividad de la empresa. Será válida, sin embargo, la anotación conjunta de los totales de las operaciones por períodos no superiores al trimestre, a condición de que su detalle aparezca en otros libros o registros concordantes, de acuerdo con la naturaleza de la actividad de que trate.
Como observa la Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de octubre de 2010 esta obligación del empresario no queda limitada a la elaboración de las cuentas anuales, aunque éstas alcancen su máxima expresión, pues lo impone la tutela de los plurales intereses protegidos por la exigencia contenida en el mencionado artículo 25 del Código de Comercio de una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su empresa, que permite un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balances e inventarios.
En cuanto a los presupuestos de la causa de culpabilidad que ocupa este fundamento, dice así la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Burgos, de fecha 31 de julio de 2017:
Dice por su parte lo siguiente la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 15ª, SAP de Barcelona, del 27 de enero de 2016:
En el presente caso, el 31 de mayo de 2018 la concursada presentó ante la Agencia Tributaria la declaración censal de cese de actividad, pero no existen indicios de que se llevase algún tipo de contabilidad desde el mes de enero hasta el mes de mayo de 2018.
No puede apreciarse esta causa de culpabilidad, por cuanto no se prueba que entre los meses de enero y mayo de 2018 la concursada hubiera realizado alguna actividad que debiera contabilizar. La AC advierte la Administración Concursal que era una empresa externa la encargada de llevar esa contabilidad, y no ha sido requerida para que informase acerca de que en efecto no se ha contabilizado nada en dichos meses. Además, en el informe de la AC, no se hace referencia a una falta de contabilidad absoluta, sino a que 'respecto a los últimos seis meses de actividad de la mercantil no se encuentra actualizada al completo y, desde julio de 2018, es inexistente tras el cese de la actividad'.
El incumplimiento por tanto no queda probado.
Como expresa la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Granada, del 22 de septiembre de 2014:
La sentencia del Tribunal Supremo de 27 de marzo de 2014, resalta que en el alzamiento lo característico es la clandestinidad, la carencia de causa. La misma sentencia en cuanto a la salida fraudulenta de bienes, identifica la
Considera la Administración Concursal que concurre esta causa porque la concursada no informó de la no inscripción de la finca número NUM000 del Registro de la Propiedad número dos de San Javier (plaza de garaje que figura en el inventario de la masa activa), y que pertenece a la concursada por escritura de 26 de abril de 2017.
Conforme a la doctrina expuesta, no estamos ante un negocio o acto que se caracterice por la clandestinidad, sino una falta de información de una falta de acceso al registro que no se puede equiparar a un alzamiento, más teniendo cuenta la falta de efecto constitutivo de derechos de nuestro sistema registral.
Por su carácter sistemático puede transcribirse el resumen jurisprudencial fijado en cuanto a los presupuestos de esta presunción de culpabilidad en la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Alicante, de fecha 1 de septiembre de 2016:
-
-
-
Considera la Administración Concursal que la concursada no cumplió con este deber desde el cuarto trimestre del 2017, en el que había dejado de hacer frente a sus pagos reiteradamente siendo la declaración de concurso interesada por una acreedora.
Por su parte el Ministerio Fiscal refiere que desde el mes de junio de 2017 la concursada dejó de pagar regularmente sus obligaciones haciendo referencia a incumplimientos en cuanto a facturas de junio a septiembre a favor de Mercagrisa, S.L., así como respecto de obligaciones con proveedores como Sol y Tierra Campo de Cartagena, S.L. y Murcia Cartón, S.L.
No consta prueba, ni se hace referencia a los autos, que indique el momento en que se produce la insolvencia de la concursada. Así, no se hace referencia a la documentación contable (por ejemplo, las últimas cuentas anuales depositadas) que puedan ilustrar sobre el fondo de maniobra, o el patrimonio neto. La existencia de deudas por si sola puede ser un indicio de la insolvencia, pero no es suficiente para entender que concurre esta causa, si no se hace referencia a los vencimientos de las deudas.
Conforme al artículo 253 de la LSC, los administradores de la sociedad están obligados a formular en el plazo de tres meses contados desde el cierre del ejercicio social las cuentas anuales.
Se denuncia que no constan formuladas las cuentas anuales del ejercicio 2017.
Sin embargo, no se aporta prueba documental (por ejemplo nota simple del RM), acreditativo de este extremo.
Por tanto no puede tenerse por acreditado este incumplimiento.
Como no se constata ninguno de los hechos fundamentales de la culpabilidad del concurso, procede la declaración del fortuito del mismo.
En cuanto a las costas, apreciándose dudas de hecho no se imponen costas a ninguna de las partes.
Vistos los preceptos legales citados y demás de concordante y general aplicación al caso de autos
Fallo
Que debo declarar y declaro fortuito el concurso de Exportaciones y Agricultura Peyma, S.L., con la solución de los demandados de las pretensiones deducidas en su contra.
Sin imposición de costas.
Contra esta sentencia podrá interponerse en este Juzgado recurso de apelación en el plazo de veinte días a contar desde su notificación de conformidad con lo previsto en los artículos 457 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Se le hace saber a las partes que para entablar el mencionado recurso deberán consignar el importe que, al efecto, señala la Disposición Adicional Decimoquinta de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Dicha consignación deberá efectuarse en la cuenta de este Juzgado, mediante ingreso en la cuenta expediente correspondiente al órgano y procedimiento judicial en que se ha dictado, debiéndose especificar en el campo concepto del documento Resguardo de ingreso que se trata de un 'Recurso', seguido del código y tipo de recurso de que se trate ( 00- Reposición; 01- Revisión de resoluciones Secretario Judicial, 02- Apelación y 03- Queja); caso contrario no se admitirá a trámite el recurso.
Así por esta mi sentencia, de la que se expedirá testimonio para su unión a los autos y cuyo original se incluirá en el libro de sentencias, lo pronuncio, mando y firmo.
