Última revisión
17/09/2017
Sentencia CIVIL Nº 447/2017, Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 1, Rec 1364/2015 de 14 de Septiembre de 2017
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Orden: Civil
Fecha: 14 de Septiembre de 2017
Tribunal: AP - Barcelona
Ponente: PORTELLA LLUCH, MARIA DOLORES
Nº de sentencia: 447/2017
Núm. Cendoj: 08019370012017100486
Núm. Ecli: ES:APB:2017:9682
Núm. Roj: SAP B 9682/2017
Encabezamiento
Sección nº 01 de la Audiencia Provincial de Barcelona. Civil
Paseo Lluís Companys, 14-16 - Barcelona - C.P.: 08018
TEL.: 934866050
FAX: 934866034
EMAIL:aps1.barcelona@xij.gencat.cat
N.I.G.: 0810142120148124481
Recurso de apelación 1364/2015 -B
Materia: Juicio Ordinario
Órgano de origen:Juzgado de Primera Instancia nº 7 de L'Hospitalet de Llobregat
Procedimiento de origen:Procedimiento ordinario 680/2014
Parte recurrente/Solicitante: CATALUNYA BANC, S.A., Conrado , Florencia
Procurador/a: Erlisbeth Canoles Medina, Ignacio Lopez Chocarro, Erlisbeth Canoles Medina
Abogado/a: Ignasi Fernandez de Senespleda, JOAN RUANA LLOP
Parte recurrida:
Procurador/a:
Abogado/a:
SENTENCIA Nº 447/2017
Lugar: Barcelona
Fecha: 14 de septiembre de 2017
La Sección Primera de la Audiencia provincial de Barcelona, formada por las Magistradas Doña Mª
Dolors PORTELLA LLUCH, Doña Maria Dolors MONTOLIO SERRA y Doña Isabel Adela GARCÍA DE
LA TORRE FERNÁNDEZ, actuando la primera de ellas como Presidenta del Tribunal, ha visto el recurso de
apelación nº 1364/15, interpuesto contra la sentencia dictada el día 31 de julio de 2015 en el procedimiento nº
680/14, tramitado por el Juzgado de Primera Instancia nº 7 de Hospitalet de Llobregat en el que son recurrentes
Doña Florencia , Don Conrado y CATALUNYA BANC, S.A., y previa deliberación pronuncia en nombre
de S.M. el Rey de España la siguiente resolución.
Antecedentes
PRIMERO.- La sentencia antes señalada, tras los correspondientes Fundamentos de Derecho, establece en su fallo lo siguiente: ' ESTIMO la demanda presentada por la Procuradora Dª. Erlisbeth Canoles Medina, en nombre y representación de Dª. Florencia y D. Conrado , frente a CATALUNYA BANC S.A., sobre indemnización de daños y perjuicios por el quebranto sufrido en la suscripción de Obligaciones de deuda subordinada así como del canje de esas obligaciones y la venta de las acciones de Catalunya Banc al Frob el 9/7/13 y, en su virtud CONDENO a la demandada a abonar a los actores cantidad de 10.761,71 euros correspondientes a la diferencia entre la cantidad suscrita y la recuperada, con sus intereses legales desde la fecha de presentación de la demanda y hasta su completo pago. De dicha cantidad deberá deducirse la cantidad de 4.101,36 euros por rendimientos percibidos. Sin costas.'
SEGUNDO.- Las partes antes identificadas han expresado en sus respectivos escritos de apelación y, en su caso, de contestación, las peticiones a las que se concreta su impugnación y los argumentos en los que las fundamentan, que se encuentran unidos a los autos.
Fundamenta la decisión del Tribunal la Ilma. Sra. Magistrada Ponente Doña Mª Dolors PORTELLA LLUCH.
Fundamentos
PRIMERO.- Planteamiento del litigio. Sentencia de instancia. Recurso de apelación I.- La representación de Don Conrado y Doña Florencia , ambos jubilados, instó demanda de juicio ordinario contra Catalunya Banc SA, en ejercicio de acción de nulidad y subsidiariamente de resolución por incumplimiento contractual y de resarcimiento de daños y perjuicios, en la que expuso que en fecha 6 de julio de 2011 adquirieron 32 títulos de obligaciones subordinadas de la 7ª emisión por un valor de 48.000 euros, a iniciativa y por consejo de Don Octavio , empleado de la demandada, sin ser conscientes de la situación de la entidad en la fecha de la contratación y sin que se les diera información detallada del producto que estaban suscribiendo ni de la posibilidad de perder el dinero invertido.
Refiere la parte actora que su perfil era de cliente conservador, que tan solo tenían estudios primarios, aportando informe de vida laboral y montante de las pensiones de jubilación percibidas, por lo que se denunció la inadecuada confección del test de conveniencia que atribuyó al Sr. Conrado un conocimiento financiero avanzado del que carecía, creándose de este modo un error esencial y excusable que propició la prestación viciada del consentimiento contractual.
Sin embargo, y ante la resolución del FROB y el canje de las obligaciones por acciones, los demandantes aceptaron la oferta de compra del FGD que les abonó la cantidad de 37.238,30 euros, por lo que su petición se concretó a los siguientes extremos: a) la declaración de nulidad por error invalidante en el consentimiento de la orden de suscripción de los 32 títulos indicados y de las órdenes de recompra y canje en virtud de la doctrina de la propagación, b) subsidiariamente se declare la resolución por incumplimiento por parte de la demandada de sus obligaciones legales por inadecuada e insuficiente información sobre las características y riesgos del producto.
II.- La entidad demandada se opuso a la reclamación con los argumentos que en síntesis indicamos: Es irrelevante la nulidad del canje y recompra si se declara la nulidad de la orden inicial y en cualquier caso, aquella declaración de nulidad sería competencia de la jurisdicción contencioso-administrativa.
Las operaciones efectuadas fueron en realidad tres de las que una fue vendida, aportando documentos 2 y 3 de fechas 6 de julio de 2011 y 6 de septiembre de 2011 por el total indicado en la demanda de 48.000 euros.
La entidad demandada actuó en cumplimiento del mandato recibido por los actores.
El canje fue obligatorio y los perjuicios que se derivaran del mismo no son imputables a la entidad, destacando además que la venta de las acciones al FGD fue voluntaria de los actores.
La compra de títulos-valores produjo unos rendimientos de 4.101,36 euros.
No hubo asesoramiento.
La entidad demandada cumplió la directiva MIFID.
No procede resarcimiento de daños y perjuicios porque no hay negligencia (i), la causa del daños es la crisis económica (ii), y no hay nexo causal porque los actores vendieron voluntariamente sus acciones (iii).
Confirmación de las órdenes iniciales y actos propios incompatibles con las acciones ejercitadas en la demanda.
III.- La sentencia dictada en la instancia entendió que 'la demandada no cumplió con su obligación de proporcionar toda la información necesaria para que los actores conocieran y comprendieran, especialmente antes de suscribir las órdenes de compra de las obligaciones subordinadas, las características esenciales, la naturaleza y los riesgos de estos productos eminentemente complejos e inadecuados para clientes con un perfil conservador como el de los demandantes'.
La juzgadora estimó la demanda sobre indemnización de daños y perjuicios por el quebranto sufrido en la suscripción de obligaciones subordinadas así como el canje de esas obligaciones y su posterior venta, condenó a la demandada al reintegro de 10.761,71 euros (diferencia entre la cantidad suscrita y la recuperada) pero estableció que de esta cantidad debía deducirse la cantidad de 4.101,36 euros por los rendimientos percibidos y no hizo condena en costas.
IV.- Frente a la indicada resolución han planteado recurso de apelación ambas partes litigantes.
La representación de la parte demandada que expuso las alegaciones que resumidamente indicamos: El contrato celebrado entre las partes sobre el que recaería el vicio en el consentimiento es el contrato de compraventa de títulos valores .
La parte actora dispuso de toda la información que además estaba registrada en la CNMV, lo que hace inexcusable el error alegado, destacando que la orden de suscripción ya indicaba que el producto era agresivo.
Confirmación de los contratos con el canje y venta de las acciones e incompatibilidad entre estas actuaciones de confirmación y las acciones ejercitadas en la demanda.
En cualquier caso, improcedencia de cobrar el interés legal del dinero desde la compra de las acciones.
La representación de la parte actora fundamentó su recurso en los extremos siguientes: La sentencia de instancia no fundamenta la causa de desestimación de la acción de anulabilidad ejercitada con carácter principal, a pesar de que hubiera sido la consecuencia lógica de su propia argumentación, limitándose a estimar, si bien que en parte, la acción subsidiaria de resolución, insistiendo la parte en que no cabe otra resolución ajustada a derecho que la que estime la acción de nulidad planteada como acción principal.
Subsidiariamente, improcedente descuento de los rendimientos.
No procede que no se haga condena en costas pues el caso no plantea dudas de derecho.
SEGUNDO.- Marco normativo de las obligaciones de deuda subordinada.
I.- Interesa recordar que las obligaciones constituyen, con carácter general, valores emitidos por una sociedad en serie o en masa como consecuencia de un empréstito que ha realizado y que reconocen la existencia a su cargo de una deuda, siendo su finalidad económica la de proporcionar a la sociedad determinados medios patrimoniales.
Las obligaciones subordinadas son una modalidad de las obligaciones antes descritas cuya única diferencia estriba en su situación jurídica en caso de procedimiento concursal del emisor, toda vez que en aplicación de las reglas de prelación de créditos, las obligaciones subordinadas se sitúan detrás de los acreedores comunes y conforme a la mención que efectúa la CNMV en su guía informativa sobre los productos de renta fija, 'Ese tipo de emisiones las llevan a cabo las entidades de crédito, bancos y cajas, porque les computan como recursos propios al calcular el ratio de solvencia exigido por el Banco de España' .
La emisión de obligaciones viene actualmente regulada en el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, de Sociedades de Capital, en cuyo artículo 401 dispone que las sociedades de capital podrán emitir y garantizar series numeradas u otros valores que reconozcan o creen una deuda, reiterando en esencia lo anteriormente establecido en el artículo 284 del real decreto legislativo 1564/1989, de 22 de diciembre que aprobó el texto refundido de la ley de sociedades anónimas ahora derogado por la norma 1/2010 citada.
La denominada 'financiación subordinada' fue sancionada por la Ley 13/1985, tras la reforma parcial operada por medio de la Ley 19/2003, de 4 de julio, y desarrollada por el Decreto 216/2008, de 15 de febrero, regulador de los recursos propios de las entidades financieras, y se define por exclusión como toda aquella financiación que presenta la característica de que sus titulares, en caso de prelación de créditos, van tras los acreedores comunes y por delante de los preferentistas y accionistas.
Los artículos 12 y 14 del real decreto 216/2008, de 15 de febrero , de recursos propios de las entidades financieras, refrendan la función de garantía de la financiación subordinada frente a terceros que contraten con la entidad, y han sido en parte modificadas por el real decreto 771/2011, de 3 de junio.
Atendida la naturaleza de las indicadas obligaciones el Banco de España ya destacó en su Memoria de Supervisión Bancaria de 2003 que ' aun cuando gran parte de estos instrumentos se negocia en mercados organizados entre inversores institucionales...es cada vez más frecuente la existencia de emisiones distribuidas a la clientela a través de la red de oficinas de las entidades', y añade que 'En este último caso, el BE insiste especialmente en la necesidad de informar claramente a la clientela sobre la naturaleza de estos valores, que constituyen verdadero capital de riesgo, y, cuando los tipos de interés que se practican no reflejan de manera realista dicha naturaleza, advierte a los emisores del posible riesgo reputacional en que incurren' .
III.- La inapropiada y masiva comercialización a minoristas de perfil conservador de estos productos por parte de las entidades bancarias ha obligado a los poderes públicos a tomar medidas encaminadas a minimizar sus efectos y a la futura mejor protección del cliente bancario y a su correcta información.
Véase en tal sentido el estudio efectuado por el Defensor del Pueblo en marzo de 2013 o la Comunicación de 10 de abril de 2014 de la CNMV sobre comercialización de instrumentos financieros complejos, entre otros muchos, y sobre todo, el Real Decreto-Ley 24/2012 de 31 de agosto, de reestructuración y resolución de entidades de créditos, que tras calificar a las obligaciones subordinadas de instrumentos híbridos, adopta medidas de futuro con las que trata de evitar lo que en el preámbulo denomina que han sido ' prácticas irregulares' en su comercialización, norma que ha estado vigente hasta el 15 de noviembre de 2012 en que ha sido derogada por la ley 9/2012 de 14 de noviembre de reestructuración y resolución de entidades de crédito, en cuyos artículos 39 y siguientes adopta medias de gestión de los instrumentos híbridos y deuda subordinada ' para asegurar un adecuado reparto de los costes de reestructuración o de resolución de la entidad conforme a la normativa en materia de ayudas de Estado de la Unión Europea y a los objetivos y principios establecidos en los artículos 3 y 4 y, en particular, para proteger la estabilidad financiera y minimizar el uso de recursos públicos', añadiendo que ' Las acciones que incluyan los planes de reestructuración y de resolución a los efectos del apartado anterior podrán afectar a las emisiones de instrumentos híbridos, como participaciones preferentes u obligaciones convertibles, bonos y obligaciones subordinadas o cualquier otra financiación subordinada, con o sin vencimiento, obtenida por la entidad de crédito, ya sea de forma directa o a través de una entidad íntegramente participada, directa o indirectamente, por aquella'.
Dicho carácter complejo se deduce, igualmente, de la Directiva 2009/111/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de 2009, por la que se modificaron las Directivas 2006/48/CE, 2006/49/ CE y 2007/64/CE en lo que respecta a los bancos afiliados a un organismo central, a determinados elementos de los fondos propios, a los grandes riesgos, al régimen de supervisión y a la gestión de crisis.
TERCERO.- Deber de información a cargo de la entidad financiera .
I.- Corresponde a la entidad demandada la carga de probar que informó de manera clara y suficiente a la ahora demandante de la naturaleza y efectos del producto (i), así como de que era idóneo para las necesidades y características del cliente (ii).
Esta distribución de la carga de la prueba resulta, en primer lugar, de la disposición contenida en el párrafo último del artículo 217 LEC , en el sentido de que para la aplicación de lo dispuesto en los apartados anteriores, los tribunales deberán tener presente la disponibilidad y facilidad probatoria que corresponda a cada una de las partes del litigio, y es claro que la demandada está en mejor situación para acreditar los extremos indicados pues conocía el producto que ofertó y llevó la iniciativa en su contratación.
La jurisprudencia ha sido rigurosa en esta exigencia de prueba, resultando de interés la STS de 18 de abril de 2013 en la que al tratar de valores negociables de Lehman Brothers, el alto tribunal consideró que ' La información es muy importante en este ámbito de la contratación. De ahí el estándar elevado impuesto al profesional en la normativa que ha sido examinada. El suministro de una deficiente información por parte de la empresa que presta servicios de inversión al cliente puede suponer una negligencia determinante de la indemnización de los daños y perjuicios causados' II.- La expresada carga probatoria está actualmente recogida en la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID), trasladada al derecho interno español mediante la ley 47/2007, de 19 de diciembre que modificó a ley 24/1988, de 28 de julio, del mercado de Valores, y el RD 217/2008, aún no promulgada en la fecha en que se suscribieron las obligaciones de autos.
Sin embargo, esta normativa tan solo ha reforzado la que ya recogía con anterioridad la ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores la cual incluía unas ' Normas de Conducta' (Título VII) en desarrollo de las cuales se dictó el Real Decreto 629/1993, de 3 de mayo, sobre normas de actuación en los Mercados de Valores y Registros Obligatorios que, a modo de Anexo, incluía un ' Código General de Conducta ' en el que se destacaban en su artículo 5 relativo a 'Información a los Clientes' , las siguientes obligaciones: 1) O frecer y suministrar a sus clientes toda la información de que dispongan cuando pueda ser relevante para la adopción por ellos de decisiones de inversión dedicando a cada uno el tiempo y la atención adecuados para encontrar los productos y servicios más apropiados a sus Objetivos.
2) Disponer de los sistemas de información necesarios con la periodicidad adecuada para proveerse de toda la información relevante al objeto de proporcionarla a sus clientes.
3) Ofrecer y suministrar toda la información de que dispongan cuando pueda ser relevante para la adopción por ellos de decisiones de inversión, debiendo dedicar a cada uno el tiempo y la atención adecuados para encontrar los productos y servicios más apropiados a sus objetivos ' (...) 4) Facilitar a la clientela un información ' clara, correcta, precisa, suficiente y entregada a tiempo para evitar su incorrecta interpretación y haciendo hincapié en los riesgos que cada operación conlleva, muy especialmente en los productos financieros de alto riesgo, de forma que el cliente conozca con precisión los efectos de la operación que contrata '.
CUARTO.- Análisis de la prueba practicada I.- La prueba testifical practicada en la instancia en la persona de Don Octavio puso de manifiesto que se transmitía a los clientes la idea de que se podía recuperar rápidamente la inversión y que los empleados ignoraban que hubiese riesgo de pérdida.
Esta declaración pone de manifiesto que ni siquiera los propios comercializadores hicieron énfasis en la calificación de agresivo que en la fecha de las órdenes de compra ya tenía el producto de autos, pues obsérvese que en los dos documentos aportados (doc. 2 y 3, f. 118 y 119) el producto tan solo estaba indicado para inversores dispuestos a asumir disminuciones a corto plazo de la inversión y mayores volatilidades.
Por consiguiente, cuando en julio y septiembre de 2011 se comercializaron a los actores estos productos la entidad había entrado en pérdidas y ya se habían efectuado las primeras inyecciones de capital público para evitar su quiebra, de modo que no solo no se informó de las características normales del producto, ya de por sí arriesgadas, sino que se comercializó el producto en un momento en que el riesgo ya se había materializado convirtiendo en prácticamente imposible la recuperación de la inversión.
También debe atenderse para valorar adecuadamente la prueba, que el test de conveniencia practicado al Sr. Conrado parte de afirmaciones inveraces pues se pretende que estaba dispuesto a perder rendimientos y capital a pesar de tratarse de un cliente minorista, y se le atribuyen conocimientos avanzados que no se corresponde ni con su formación ni con su actividad.
QUINTO.- Deber de información y de asesoramiento I.- La entidad demandada había asumido frente a sus clientes un específico deber de información y de asesoramiento pues aunque no se hubiera suscrito un contrato de gestión de cartera, que presupone un asesoramiento continuado de las inversiones del cliente, el consejo o asesoramiento puntual para concretas inversiones debe ser tenido como tal asesoramiento y la entidad debe cumplir las exigencias legales para tal fin.
Así lo ha entendido tanto la jurisprudencia del TS como la propia normativa contenida en la LMV.
Respecto a la jurisprudencia sirve de ejemplo la STS de 20 de enero de 2003 al destacar « [...] la complejidad de los mercados de valores que prácticamente obliga a los inversores a buscar personas especializadas en los referidos mercados que les asesoren y gestionen lo mejor posible sus ahorros; de ahí, el nacimiento y reconocimiento legal, de empresas inversoras, cuya actividad básica, consiste en prestar, con carácter profesional y exclusivo, servicios de inversión a terceros.».
Y la posterior Sentencia de 18 de abril de 2013, que aunque referida a la gestión de cartera es extrapolable a cualquier caso en que medie asesoramiento, el TS dispuso que 'La confianza que caracteriza este tipo de relaciones negociales justifica que el cliente confíe, valga la redundancia, en que el profesional al que ha hecho el encargo de asesorarle y gestionar su cartera le ha facilitado la información completa, clara y precisa. Sin conocimientos expertos en el mercado de valores, el cliente no puede saber qué información concreta ha de demandar al profesional. Al cliente que ha comunicado al profesional que desea inversiones con un perfil de riesgo muy bajo no puede perjudicar que no haya indagado sobre el riesgo que suponían los valores cuya adquisición le propone dicho profesional, porque no le es jurídicamente exigible. El hecho de que el codemandante fuera empresario tampoco puede justificar que el banco hubiera cumplido las obligaciones que la normativa legal del mercado de valores le impone. La actuación en el mercado de valores exige un conocimiento experto'.
Resulta también de interés la STS de 24 de enero de 2014 al señalar que 'Ordinariamente existe una desproporción entre la entidad que comercializa servicios financieros y su cliente, salvo que se trate de un inversor profesional. La complejidad de los productos financieros propicia una asimetría informativa en su contratación, lo que ha provocado la necesidad de proteger al inversor minorista no experimentado en su relación con el proveedor de servicios financieros. Como se ha puesto de manifiesto en la doctrina, esta necesidad de protección se acentúa porque las entidades financieras al comercializar estos productos, debido a su complejidad y a la reseñada asimetría informativa, no se limitan a su distribución sino que prestan al cliente un servicio que va más allá de la mera y aséptica información sobre los instrumentos financieros, en la medida en que ayudan al cliente a interpretar esta información y a tomar la decisión de contratar un determinado producto'.
Finalmente, afirma la STJUE de 30 de mayo de 2013, caso Genil que ' la cuestión de si un servicio de inversión constituye o no un asesoramiento en materia de inversión no depende de la naturaleza del instrumento financiero en que consiste sino de la forma en que este último es ofrecido al cliente o posible cliente» (apartado 53). Y esta valoración debe realizarse con los criterios previstos en el art. 52 Directiva 2006/73 , que aclara la definición de servicio de asesoramiento en materia de inversión del art. 4.4 Directiva 2004/39/CE .' III.- En lo que respecta a la normativa, la función de asesoramiento en este tipo de productos resulta de lo establecido en el artículo 63 de la LMV que en su apartado f) considera servicios de inversión, el asesoramiento sobre inversión en uno o varios instrumentos previstos en el número 4 de este artículo que expresamente dispone que los servicios de inversión se prestarán en el caso de los instrumentos financieros previstos en el artículo 2 de la misma ley , precepto que tanto en su anterior redacción como en la posterior a la reforma operada por la ley 47/2007, incluye a las operaciones de cualquier tipo que sean objeto de negociación en el mercado secundario, con expresa mención tras la reforma a las participaciones preferentes (art. 2 h ) LMV).
SEXTO.- Vicio de la voluntad. Error en el consentimiento Los hechos acreditados nos llevan a entender que la contratación estaba viciada de error, supuesto del que expresamente se ocupa el art. 4:103 de los Principios de Derecho Europeo de Contratos (PECL), que vienen siendo utilizados por la Sala 1ª del Tribunal Supremo como texto interpretativo de las normas vigentes en esta materia en nuestro Código civil (entre otras, STS, Sala 1ª, de 17 de diciembre de 2008 ), reconociendo tal precepto el derecho de la parte de anular el contrato cuando haya sufrido un error como consecuencia de la información facilitada por la otra parte, siempre que la parte inducida a error no hubiera celebrado el contrato en caso de haber obtenido una información adecuada.
Se trata por ello de establecer quién debe asumir el riesgo de la inexactitud, decantándose los PECL por imputar tal riesgo al contratante que facilitó la información errónea, en nuestro caso, a la entidad demandada.
Obsérvese que el concepto de error que ofrecen los PECL ha sido recogido en la Propuesta de Modernización del Código Civil en materia de Obligaciones y Contratos elaborada por la Sección de Derecho Civil de la Comisión General de Codificación (Boletín de Información del Ministerio de Justicia, Año LXIII Enero 2009), y así el art. 1298 CC presenta la siguiente redacción: '1. El contratante que en el momento de celebrar el contrato padezca un error esencial de hecho o de derecho, podrá anularlo si concurre alguna de las circunstancias siguientes: 1.º Que el error hubiera sido provocado por la información suministrada por la otra parte. 2.º Que esta última hubiera conocido o debido conocer el error y fuere contrario a la buena fe mantener en él a la parte que lo padeció. 3.º Que la otra parte hubiera incidido en el mismo error 2. Hay error esencial cuando sea de tal magnitud que una persona razonable y en la misma situación no habría contratado o lo habría hecho en términos sustancialmente diferentes en caso de haber conocido la realidad de las cosas. 3 Los contratos no serán anulables por error cuando sea inexcusable y cuando la parte que lo padeció, de acuerdo con el contrato, debía soportar el riesgo de dicho error...' No parece distinto el criterio que nuestra doctrina ha ofrecido respecto al tratamiento del error, y así De Castro sostiene lo siguiente: 'El error relevante como vicio del consentimiento consiste en la creencia inexacta, respecto de algún dato que se ha de valorar como motivo principal del negocio, según y conforme resulte de la conducta negocial de las partes, en las concretas circunstancias del negocio. Se requiere una disconformidad entre lo que se considera presupuesto del negocio (p.ej., lo que se debe dar o hacer) y el resultado que ofrece la realidad (lo dado o lo hecho). El dato respecto al que existe el error ha de ser estimado de importancia decisiva para la celebración del negocio, para quien alegue el vicio y, además, que, en sí mismo, pueda ser considerado base del negocio (condición sine qua non), teniendo en cuenta lo que resulte expresa o tácitamente de la conducta de quien o quienes hayan dado lugar al negocio'.
En igual sentido se viene pronunciando la jurisprudencia de la Sala 1º del Tribunal Supremo que en la sentencia de 22 de mayo de 2006 , entre otras, señala que 'para que el error, como vicio de la voluntad negocial, sea invalidante del consentimiento es preciso, por una parte, que sea sustancial o esencial, que recaiga sobre las condiciones de la cosa que principalmente hubieran dado motivo a la celebración del contrato, o, en otros términos, que la cosa carezca de alguna de las condiciones que se le atribuyen, y precisamente de la que de manera primordial y básica motivó la celebración del negocio atendida la finalidad de éste ( sentencias de 12 de julio de 2002 , 24 de enero de 2003 y 12 de noviembre de 2004 )' , añadiendo más adelante que ' y, además, y por otra parte, que sea excusable, esto es, no imputable a quien los sufre y no susceptible de ser superado mediante el empleo de una diligencia media, según la condición de las personas y las exigencias de la buena fe, con arreglo a la cual el requisito de la excusabilidad tiene por función básica impedir que el ordenamiento proteja a quien ha padecido el error cuando éste no merece esa protección por su conducta negligente, ya que en tal caso ha de establecerse esa protección a la otra parte contratante que la merece por la confianza infundida por esa declaración'.
Como recuerda la reciente STS de 21 de noviembre de 2012 , hay error vicio cuando la voluntad del contratante se forma a partir de una creencia inexacta. Es decir, cuando la representación mental que sirve de presupuesto para la realización del contrato es equivocada o errónea. Y e s lógico que un elemental respeto a la palabra dada -pacta sunt servanda- imponga la concurrencia de ciertos requisitos para que el error invalide el contrato y pueda quien lo sufrió quedar desvinculado (...) La seguridad jurídica, asentada en el respeto a lo pactado, impone en esta materia unos criterios razonablemente rigurosos ' .
Finamente, la STS de 20 de enero de 2014 especifica lo siguiente: 'El error vicio exige que la representación equivocada se muestre razonablemente cierta, de modo que difícilmente cabrá admitirlo cuando el funcionamiento del contrato se proyecta sobre el futuro con un acusado componente de aleatoriedad, ya que la consiguiente incertidumbre implica la asunción por los contratantes de un riesgo de pérdida, correlativo a la esperanza de una ganancia. Aunque conviene apostillar que la representación ha de abarcar tanto al carácter aleatorio del negocio como a la entidad de los riesgos asumidos, de tal forma que si el conocimiento de ambas cuestiones es correcto, la representación equivocada de cual sería el resultado no tendría la consideración de error.
Por otro lado, el error ha de ser, además de relevante, excusable. La jurisprudencia valora la conducta del ignorante o equivocado, de tal forma que niega protección a quien, con el empleo de la diligencia que era exigible en las circunstancias concurrentes, habría conocido lo que al contratar ignoraba y, en la situación de conflicto, protege a la otra parte contratante, confiada en la apariencia que genera toda declaración de voluntad seriamente emitida'.
SÉPTIMO- Excusabilidad del error I.- El error expresado es ciertamente excusable atendida la singularidad de este tipo de productos siendo esclarecedora la STS de 20 de enero de 2014 , al destacar que ' La complejidad de los productos financieros propicia una asimetría informativa en su contratación, lo que ha provocado la necesidad de proteger al inversor minorista no experimentado en su relación con el proveedor de servicios financieros', añadiendo que la 'necesidad de protección se acentúa porque las entidades financieras al comercializar estos productos, debido a su complejidad y a la reseñada asimetría informativa, no se limitan a su distribución sino que prestan al cliente un servicio que va más allá de la mera y aséptica información sobre los instrumentos financieros, en la medida en que ayudan al cliente a interpretar esta información y a tomar la decisión de contratar un determinado producto' .
La expresada resolución concluye que 'La existencia de estos deberes de información que pesan sobre la entidad financiera incide directamente sobre la concurrencia del requisito de la excusabilidad del error, pues si el cliente minorista estaba necesitado de esta información y la entidad financiera estaba obligada a suministrársela de forma comprensible y adecuada, el conocimiento equivocado sobre los concretos riesgos asociados al producto financiero complejo contratado en que consiste el error, le es excusable al cliente'.
Estas consideraciones son ya doctrina consolidada y así se refleja en la STS de 8 de julio de 2014 y en las mas recientes de 10 y 13 de julio de 2015 .
Por consiguiente, acreditado en autos la deficiente información, y que los actores no podían disponer y no dispusieron, de otro medio distinto de conocimiento de la entidad del producto, es obligado colegir que se les causó un error invencible que determinó una contratación viciada.
OCTAVO.- Confirmación de la orden de venta objeto del presente litigio. Actos propios I.- Veamos a continuación si la venta al FGD puede tener los efectos a que se refieren los artículos 1309 al 1313 del Código civil , en definitiva, si este acto purificó el contrato de los vicios de que pudiera adolecer.
II.- Un breve recordatorio histórico nos obliga a señalar que ante la grave situación financiera que afectaba a varias entidades de crédito, se promulgó la Ley 9/2012 de 14 de noviembre, de reestructuración y resolución de entidades de crédito, cuya Exposición de Motivos destacaba el papel clave en la economía de las entidades de crédito y la exigencia de contar con procedimiento eficaces y flexibles que permitan garantizar la estabilidad del sistema financiero, siendo su finalidad (art. 1) 'Regular los procesos de actuación temprana, reestructuración y resolución de entidades de crédito, así como establecer el régimen jurídico del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, en adelante «el FROB» o «el Fondo», y su marco general de actuación, con la finalidad de proteger la estabilidad del sistema financiero minimizando el uso de recursos públicos'.
El mencionado organismo tenía por objeto 'gestionar los procesos de reestructuración de las entidades de crédito' ( art. 52 ley 9/2012 citada), y en cumplimiento de tal fin dictó la Resolución de 7 de junio de 2013 antes reseñada, de la Comisión Rectora del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, acordando implementar acciones de gestión de instrumentos híbridos de capital y deuda subordinada en ejecución del Plan de Resolución de Catalunya Banc, SA, aprobado el 27 de noviembre de 2012 por el FROB y el Banco de España y el 28 de noviembre de 2012 por la Comisión Europea.
En virtud de esta Resolución tuvo lugar el canje obligatorio de las participaciones preferentes adquiridas por la entidad demandante y su sustitución por acciones de la demandada, y posteriormente el Fondo de Garantía de Depósitos decidió en fecha 10 de junio de 2013 formular sendas ofertas de adquisición de las acciones emitidas por Catalunya Banc en el marco de gestión de instrumentos híbridos (participaciones preferentes y deuda subordinada) que había llevado a cabo el FROB.
III.- La circunstancias expuestas llevan a esta Sala a entender que no concurren los requisitos a que se refiere el artículo 1311 del Código civil para que pueda entenderse producida la tácita confirmación de un acto inicialmente anulable porque la actuación llevada a cabo por la parte demandante no puede considerarse que implique necesaria e inequívocamente la voluntad de renunciar a la mencionada acción de nulidad sino que la voluntad que cabe inferir de su actuación no es otra que la obtención de liquidez a la mayor brevedad posible, aunque sea meramente parcial, y sin perjuicio de instar la pretensión judicial para el logro de la declaración de nulidad que pueda suponer la total indemnidad de la referida parte.
La jurisprudencia ha sido constante en la exigencia de actos concluyentes e inequívocos para que pueda producirse este efecto confirmatorio, sirviendo de ejemplo la STS de 12 de enero de 2015 según la cual 'La confirmación del contrato anulable es la manifestación de voluntad de la parte a quien compete el derecho a impugnar, hecha expresa o tácitamente después de cesada la causa que motiva la impugnabilidad y con conocimiento de ésta, por la cual se extingue aquel derecho purificándose el negocio anulable de los vicios de que adoleciera desde el momento de su celebración', tras lo cual el Alto Tribunal concluyó muy gráficamente que 'No puede pedirse una actitud heroica a la demandante, pretendiendo que renuncie a ser reintegrada parcialmente de la cantidad invertida hasta que se resuelva finalmente la demanda en la que solicitó la anulación del contrato y la restitución del total de las cantidades invertidas.' La situación que contempla el Tribunal Supremo en la sentencia parcialmente transcrita es extrapolable al caso que nos ocupa pues no sería razonable exigir a la parte actora que desdeñara una oferta inmediata de obtener una parcial liquidación de su crédito y esperara a la resolución judicial del pleito, por lo que no hay razón para que esta venta impida la declaración de nulidad por error vicio en la formación del consentimiento inicial.
IV.- Finalmente no puede admitirse que la acción ejercitada en la demanda sea contraria a los actos anteriores efectuados por la parte actora. En lo que se refiere al cobro de los rendimientos porque tal cobro era una consecuencia normal del contrato y en lo que atañe al canje de los productos por acciones porque fue ajeno a la voluntad del cliente en la medida en que fue impuesto por el FROB en la Resolución de 7 de junio de 2013, como ya se ha explicado.
Finalmente respecto de la venta al FGD porque de este modo el cliente bancario reducía su perjuicio sin que ello pueda interpretarse como acto contrario a la voluntad resarcitoria total porque el artículo 111-8 CcCat que regula los actos propios requiere que se trate de una actuación inequívoca de la que deriven consecuencias incompatibles con la acción ejercitada, lo que no concurre.
NOVENO.- Efectos de la anulación de las órdenes de compra La declaración de nulidad de una obligación conlleva por disposición expresa del artículo 1303 Código civil que los contratantes se restituyan sus recíprocas prestaciones con sus intereses, de modo que la entidad demandada deberá reintegrar a los actores en la cantidad de 10.761,70 euros con los intereses de las suscripciones efectuadas desde sus fechas respectivas (6 de julio de 2011 y 6 de septiembre de 2011) y los actores deberán devolver los rendimientos obtenidos con sus intereses.
DECIMO.- Conclusión Corolario de lo explicado ha de ser la desestimación del recurso interpuesto por la parte demandada y la estimación del recurso planteado por la parte actora con la consiguiente declaración de nulidad de las órdenes de compra de obligaciones de deuda subordinada de 6 de julio de 2011 y 6 de septiembre de 2011, con el efecto reseñado de que los contratantes se restituyan sus recíprocas prestaciones con sus intereses, de modo que la entidad demandada deberá reintegrar a los actores en la cantidad de 10.761,70 euros con los intereses de las suscripciones efectuadas desde sus fechas respectivas (6 de julio de 2011 y 6 de septiembre de 2011) y los actores deberán devolver los rendimientos obtenidos con sus intereses.
DECIMO
PRIMERO.- Costas I.- La estimación de la acción principal ejercitada en la demanda y la ausencia de dudas de derecho conllevan la imposición a la parte demandada de las costas de la instancia ( art. 394 LEC ).
La desestimación del recurso de apelación planteado por la parte demandada conlleva que se impongan a la referida parte las costas de la alzada sin que proceda hacer expresa imposición en las costas de la alzada derivadas del recurso interpuesto por la parte actora al haber sido estimado ( art. 398 LEC ).
Fallo
Desestimamos el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de Catalunya Banc SA contra la 31 de julio de 2015 dictada por la Sra. Juez del juzgado de primera instancia número 7 de l'Hospìtalet de Llobregat con imposición a la recurrente de las costas de la alzada.Estimamos el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal de Doña Florencia y Don Conrado contra la expresada resolución que modificamos en el sentido de estimar la acción de anulabilidad de las órdenes de suscripción de fecha 6 de julio de 2011 y 6 de septiembre de 2011, debiendo las partes litigantes restituirse las mutuas prestaciones, de modo que operado el canje y venta al FGD, la entidad demandada deberá reintegrar a los actores en la cantidad de 10.761,70 euros con los intereses de las suscripciones efectuadas desde sus fechas respectivas y los actores deberán devolver los rendimientos obtenidos con sus intereses, siendo de cargo de la demandada las costas de la instancia y sin hacer expresa imposición en las de esta alzada derivadas del mencionado recurso.
Procédase a la devolución del depósito consignado al apelante respecto del cual se estima el recurso y con pérdida del depósito consignado respecto del recurso que se desestima.
La presente sentencia podrá ser susceptible de recurso de casación si concurren los requisitos legales ( art. 469 - 477 - disposición final 16 LEC ), y se interpondrá, en su caso, ante este Tribunal en el plazo de veinte días a contar desde la notificación de la presente.
Firme esta resolución, devuélvanse los autos al Juzgado de su procedencia, con certificación de la misma.
Pronuncian y firman esta sentencia los indicados Magistrados integrantes de este Tribunal.

