Última revisión
11/12/2025
Sentencia Social 888/2025 Tribunal Superior de Justicia de Comunidad de Madrid. Sala de lo Social. Sección Primera, Rec. 258/2025 de 16 de octubre del 2025
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Orden: Social
Fecha: 16 de Octubre de 2025
Tribunal: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Social. Sección Primera
Ponente: IGNACIO MORENO GONZALEZ-ALLER
Nº de sentencia: 888/2025
Núm. Cendoj: 28079340012025100878
Núm. Ecli: ES:TSJM:2025:12130
Núm. Roj: STSJ M 12130:2025
Encabezamiento
Domicilio: C/ General Martínez Campos, 27 , Planta Baja - 28010
Teléfono: 914931977
Fax: 914931956
34001360
Juzgado de lo Social nº 34 de Madrid Seguridad social 434/2023
Ilmo. Sr. D. IGNACIO MORENO GONZÁLEZ-ALLER
Ilma. Sra. DÑA. ÁNGELA MOSTAJO VEIGA
Ilma. Sra. DÑA. MARÍA DEL CARMEN LÓPEZ HORMEÑO
En la Villa de Madrid, a 16-10-2025, habiendo visto en recurso de suplicación los presentes autos la Sección Primera de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, compuesta por la/los Ilma/os. Sra/es. citados, de acuerdo con lo prevenido en el artículo 117.1 de la Constitución española de 27 de diciembre de 1.978,
ha dictado la siguiente
En el recurso de suplicación número 258-25 interpuesto por D. Valeriano contra la sentencia de fecha 9-12-2024, dictada por el Juzgado de lo Social número 34 de los de Madrid, en sus autos número 434-23 seguidos a instancia del aquí recurrente frente a INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y TESORERÍA GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL sobre SEGURIDAD SOCIAL, siendo Magistrado-Ponente el Ilmo. Sr. D. IGNACIO MORENO GONZÁLEZ-ALLER, y deduciéndose de las actuaciones habidas los siguientes
Antecedentes
Fundamentos
1.- Mediante Resolución del INSS de fecha 17-7-2019 se reconoció al demandante D. Valeriano la incapacidad permanente total para su profesión habitual de CAPATAZ DE INDUSTRIA, con una base reguladora de 2.280,01 euros mensuales.
2.- En el dictamen propuesta del EVI de fecha 9-5-2019 se determinó el siguiente cuadro clínico: obesidad severa, coxartrosis derecha y S. femoropatelar. Y las limitaciones orgánicas y funcionales siguientes:
3.- En el informe de revisión de grado de fecha 15-7-2020 se establece como diagnóstico: espondiloartrosis lumbar más estenosis de canal lumbar, obesidad severa, coxartrosis derecha y S femoropatelar. Limitaciones orgánicas y/o funcionales: situación similar a la previamente valorada, mantener fecha de revisión 1-6-2021. Evaluación clínico laboral: IPT con fecha de revisión.
4.- El actor presentó escrito ante el INSS, registrado el 4 de octubre de 2022, por agravación de su estado clínico y funcional, solicitando que se revisase el grado de incapacidad permanente total y se le reconociese el grado de incapacidad permanente absoluta. Dicha solicitud no fue tramitada, por lo que no existe expediente ni resolución expresa del INSS sobre el particular.
5.- El actor, al no recibir respuesta, y entendiendo se le desestimó su petición de revisión de grado por silencio administrativo negativo, presentó demanda ante el Decanato de los Juzgados de lo Social el 21 de abril de 2023, solicitando por agravación el reconocimiento del grado de IPA y que se le examinara por el médico forense adscrito a los Juzgados de Madrid. El conocimiento del asunto recayó en el Juzgado de lo Social nº 34 de Madrid, que, mediante auto de 20 de septiembre de 2023, acordó no haber lugar a la práctica de prueba en relación con el informe del médico forense,
6.- El juicio se celebró el 24 de abril de 2024 y, tras el trámite de conclusiones, la parte actora reiteró se emitiera informe por el médico forense, diligencia final que fue rechazada por el iudex a quo
7.- El INSS en el acto del juicio reconoció que no se había tramitado expediente de revisión y que no tenía resolución administrativa que defender.
8.- Las partes en el acto de juicio mostraron conformidad a que, en caso de estimarse la demanda, la base reguladora de la prestación asciende a 2.280, 01 euros mensuales y que la fecha de efectos sería la de 45 días después a la solicitud efectuada el 4 de octubre de 2022 (grabación del acto del juicio).
9.- En la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social nº 34 de Madrid el 9 de diciembre de 2024, en sus nº 434/2023, se ha desestimado la demanda con esta argumentación:
Agrega que, ante la falta de evaluación médica en el ámbito administrativo, solicitó, considerándola PRUEBA FUNDAMENTAL, la pericial MÉDICO FORENSE, y ello venía motivado, principalmente, en la recta aplicación del artículo 93.2 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, precepto que establece expresamente que
A su juicio, ello le ha provocado una clara y grave indefensión, impidiendo una correcta y actualizada valoración de su estado de salud por un profesional independiente, al no haber sido el mismo realizado por los correspondientes profesionales del INSS; en evidente vulneración del artículo 24.1 de nuestra Constitución, incurriendo el Juzgador en una absoluta falta de tutela judicial efectiva.
En respuesta a este primer motivo lo primero que debemos indicar es que, para obtener una declaración como la propugnada por la recurrente, es necesario y en otros requisitos que no traemos a colación por innecesarios en este supuesto, que en el procedimiento de instancia se haya infringido una norma procesal o una de las garantías de esa misma naturaleza explícitas en la Constitución, sobre todo en el art. 24.1. Sin embargo, no basta con que el órgano judicial haya incurrido en alguna irregularidad; sino que además es imprescindible que tal infracción determine la indefensión de la afectada -sentencia del Tribunal Constitucional ( TCo) 158/1989-. Indefensión no solo en un sentido puramente formal, sino también material -TCo, resoluciones 158/1989 y 124/1994-. Dicha situación, recordemos, supone impedir el ejercicio de la potestad de alegar y demostrar en el proceso los propios derechos y, en su manifestación más trascendente, se constituye en obstáculo insalvable para ejercitar el de defensa de la involucrada. Se le priva, de esa manera, el justificar sus derechos e intereses para que le sean reconocidos, o para replicar dialécticamente las posicionescontrarias en la ejecución del indispensable principio de contradicción - TCo, sentencia 89/1986-.
Tampoco es suficiente para declarar la nulidad, la escueta fundamentación de la sentencia -TCo, resolución 154/1995-. En ese sentido, aunque desde la más pura técnica procesal resulte deseable que sea detallada y exprese el completo proceso lógico que condujo a la Juez a su decisión, e igualmente plausible una descripción exhaustiva de lo que se considera probado -TCo, resolución 27/1993-, la obligada tutela se satisface cuando simplemente se expresa con claridad el motivo que lleva a resolver la pretensión - Tco, sentencias 58/1994 y 192/1994-. Siendo así que el citado derecho fundamental no impone servilismo a las alegaciones de las partes -Sala de lo Social del Tribunal Supremo (TS), resolución de 5-5-2005, rec. 18/2005 -; ni hace exigible una respuesta pormenorizada a los argumentos de los litigantes.
Porque la motivación no está necesariamente reñida con el laconismo - TCo, sentencias 154/1995; y TS 30-9-2003-. Por otro lado, no es necesaria la exhaustiva descripción del proceso intelectual, ni la pormenorizada respuesta a las alegaciones de las partes - resoluciones del TCo 36/1989; y del TS de 30-9-2003-.
A lo anterior uniremos que una solicitud de esa naturaleza es contraria a los principios de economía y rapidez procesal - art. 74.1, de la LRJS-
Ello determina que únicamente pueda decretarse la nulidad cuando la infracción sea de tal calado que haya ocasionado verdadera indefensión. Es decir,y por su carácter excepcional, debe ser el último remedio a adoptar y cuando no exista otra alternativa.
Dicho esto, y para dar respuesta a la censura planteada, centrada en la nulidad y reposición de las actuaciones por entender el actor se le causa indefensión por no haberse aceptado la prueba del médico forense y resultar incongruente la sentencia, debemos tomar como punto de partida la doctrina acuñada por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo.
En lo que hace a la incongruencia, según pacífica jurisprudencia
A nuestro modo de ver las cosas ciertamente la sentencia de instancia yerra cuando hace un juicio de comparación entre el dictamen del EVI de 9-5-19 y el informe de revisión de grado de 15-7-20, dado que lo ajustado a derecho habría sido confrontar el estado clínico y funcional del actor comparando el que tenía en el momento de ser declarado afecto de IPT y el que presentaba a la fecha de solicitud, el 4-10-22, de la revisión de grado actualizado con los informes médicos posteriores y hasta la celebración del acto del juicio. A este respecto , la evolución de las dolencias es un aspecto de obligada consideración a tenor de la doctrina sentada por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en sentencias de 25 de junio de 1998 (Rec. 3783/1997), 7 de diciembre de 2004 (Rec. 4274/2003), 5 de marzo de 2013 (Rec. 1453/2012), 6 de febrero de 2019 (Rec. 46/2017) y 1 de diciembre de 2021 (Rec. 345/2019), salvo que se trate de dolencias sobrevenidas con posterioridad al hecho causante cuya etiología no guarde relación con las padecidas en ese momento, que no es el caso de las esgrimidas en el motivo.
Con todo, y a pesar de esta incongruencia de la sentencia de instancia, la salvaremos en aplicación del artículo 202.2 LRJS, a fin de evitar su nulidad que tiene un carácter último y excepcional, ya que contamos, afortunadamente, con los elementos fácticos suficientes para resolver el debate, en especial con el informe actualizado del hospital 12 de octubre al que se remite el hecho probado cuarto, sobre el que más adelante volveremos. En este orden de cosas, la disposición a considerar es el art. 200.2 de la Ley General de la Seguridad Social, en tanto condiciona la revisión de la incapacidad permanente total por agravación a que desde la fecha en que se produjo el reconocimiento del grado invalidante de incapacidad permanente total el estado de salud del beneficiario haya evolucionado desfavorablemente, agravándose, en forma tal que prive de virtualidad a la declaración anteriormente efectuada.
Por lo que se refiere la negación de la prueba del médico forense, sin desconocer que su actuación es especialmente relevante, como viene declarando la doctrina de suplicación, cuando se constituye en medio de evitación de la indefensión de quienes por insuficiencia o carencia total de recursos económicos no pueden valerse de la prueba pericial médica que estiman fundamental en la defensa de sus pretensiones, esta intervención es incardinable en la LRJS ,y por tanto, al ser facultad discrecional del órgano judicial, su denegación no puede producir indefensión si, como en el caso concreto aquí enjuiciado acontece, se explican motivadamente las razones por el iudex a quo, el cual, como ha quedado dicho, señala que hay informes médicos suficientes en los que fundar su decisión.
A este respecto, conviene recordar que el TS ha declarado la obligación de razonar la resolución que se adopte indicando que si bien la simple lectura del precepto (hoy LRJS art.93.2), podría llevar al ánimo del intérprete la idea de que la decisión sobre la práctica de esta prueba es una facultad discrecional del juez en cuanto dice que éste «podrá» requerir la intervención de un médico forense, sin necesidad de manifestar las razones de su rechazo, esa conclusión no es la que mejor cuadra a la finalidad de la norma y a la de otras de nuestro ordenamiento positivo [ STS de 20-09-2005, rec. 2565/2004].
En su fundamento jurídico cuarto la STS de 20-9-2005 señala que:
"
La nueva redacción dada al artículo 93.2 LRJS permite concluir la facultad del juez estableciendo como marco en el que se debe desenvolver las circunstancias del caso, la especialidad requerida, la necesidad de la intervención y siempre sobre la base de reconocimientos e informes que constaran ya con carácter previo. Y esto es lo que acontece en el supuesto aquí enjuiciado.
No se nos oculta que teniendo en cuenta las circunstancias aquí concurrentes, y habida cuenta de la inexistencia de expediente administrativo de revisión, ya que incomprensiblemente el INSS no tramitó la solicitud , como era su deber, efectuada por el actor el 4-10-22, de ahí que la letrada del INSS afirmara en juicio "que no tenía resolución que defender", acaso habría sido pertinente y prudente por parte del Juez a quo, atendiendo a las máximas de la experiencia humana, haber accedido a reclamar el informe del médico forense, para completar precisamente la ausencia de informes médicos en el expediente administrativo, lo que le fue reiterado por segunda vez en el juicio, manteniendo su decisión. Pero una vez más creemos que la nulidad de la sentencia debe ser evitada, ya que, como ut supra hemos resaltado, su denegación no puede producir indefensión al explicarse las razones por el iudex a quo para su denegación, aparte de contar con un informe muy reciente del hospital público 12 de octubre concluyente sobre la evolución negativa de la repercusión funcional de la estenosis de canal y espondiloartrosis lumbar que limitan en todas las actividades de la vida diaria.
En suma, y con estas precisiones, el motivo inicial claudica.
Aceptamos la revisión formulada al tener refrendo indubitado y fehaciente en la documentación que la sustenta.
También solicita la revisión del hecho probado séptimo, para el que propone esta redacción alternativa:
No puede aceptarse y por dos causas, principalmente. A saber:
La primera es que el relato fáctico ha de limitarse a los hechos en positivo, sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo (TS) de 30-9-2010, rec. 186/2009. Y de pretender incluirse aquellos que sean negativos, esa misma resolución subraya su excepcionalidad, limitándolos a:
La segunda consiste en que deviene inocua, ya que como hemos apuntado, y una vez visionada la grabación del juicio, el propio INSS reconoció que no se tramitó incomprensiblemente expediente alguno, de ahí que no tuviera resolución que defender, estando claro que la solicitud se resolvió en sentido negativo por silencio.
Prescindiendo de volver a analizar, para no ser reiterativos, sobre la incongruencia e indefensión denunciada, para lo cual nos remitimos a los razonamientos más arriba expresados, son tres las consideraciones justifican el motivo merezca prosperar al haber experimentado el estado clínico y funcional del asegurado un empeoramiento significativo que le hace merecedor del grado de IPA.
Son las que a continuación desglosamos:
A).- Según dispone el apartado 5 del art. 194 de la Ley General de la Seguridad Social, en la redacción dada por su disposición transitoria vigésima sexta, en relación con el art. 193.1 de ese mismo Texto Legal, la situación de incapacidad permanente absoluta es predicable de la persona trabajadora que, después de haber estada sometida al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que le privan de la aptitud necesaria para llevar a cabo cualquier tipo de trabajo. Noción que según doctrina jurisprudencial constante y notoria debe ser interpretada bajo la premisa de que la aptitud para el desempeño de una actividad laboral no puede definirse por la mera posibilidad de un ejercicio esporádico de determinadas tareas, sino por la de llevarlas a cabo con la necesaria profesionalidad y conforme a las exigencias mínimas de continuidad, dedicación y eficacia que todo quehacer laboral comporta.
B).- A la luz de la noción legal y del criterio jurisprudencial expresados, la valoración del estado del demandante que resulta del hecho probado cuarto, y por lo tanto del informe de 14 de marzo de 2024 del hospital 12 de octubre, al que se remite, pone de relieve que la estenosis de canal, fibrosis y espondilosis degenerativa multinivel ha evolucionado muy desfavorablemente respecto al informe de 15-7-2020, al punto que ha empeorado la clínica dolorosa con dolores mecánicos importantes que le limita en todas las actividades de su vida cotidiana para las que necesita ayuda de un tercero, pues tras RM y TC se confirma que existe una pseudoartrisis de los tornillos inferiores, limitando la movilidad , requiriendo ayuda en domicilio para actividades diarias, lo que nos lleva a concluir que carece de la capacidad necesaria para desarrollar, con la continuidad y el rendimiento exigibles, cualquier clase de actividad laboral reglada que, por muy sencilla, liviana y sedentaria que sea, requiere un mínimo de energía y esfuerzo, que no pueden ser aportadas por quien presenta el cuadro descrito.
C).- Corolario de lo argumentado es que hayamos de revocar el fallo de instancia y estimar la demanda rectora de autos, reconociendo al actor la pensión correspondiente al grado de incapacidad permanente absoluta, en la cuantía y con la fecha de efectos fijados ut supra y que no fueron controvertidas entre las partes, sin que haya lugar a pronunciamiento en materia de costas al no haberse formulado escrito de impugnación y gozar en todo caso el demandante del beneficio legal de justicia gratuita (art. 235.1 de la Ley Reguladora de esta Jurisdicción).
Vistos los preceptos citados y demás de general aplicación,
Fallo
Debemos estimar y estimamos el recurso de suplicación nº 258/2025 interpuesto por la representación letrada de Don Valeriano contra la sentencia de fecha 9 de diciembre de 2024, dictada por el Juzgado de lo Social núm. 34 de los de Madrid, en los autos nº 434/2023, cuyo pronunciamiento se revoca. En su lugar, estimando la demanda formulada por el actor le declaramos afecto de una incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, derivada de enfermedad común, condenando al INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y a la TESORERÍA GENERAL de la misma a estar y pasar por esta declaración y a abonarle una pensión vitalicia en cuantía inicial equivalente al 100 % de la base reguladora de 2.280,01 euros mensuales, con efectos desde los 45 días posteriores al 4 de octubre de 2022, a la que se aplicarán las revalorizaciones que procedan.
Sin costas.
Incorpórese el original de esta sentencia, por su orden, al Libro de Sentencias de esta Sección de Sala.
Expídanse certificaciones de esta sentencia para su unión a la pieza separada o rollo de suplicación, que se archivará en este Tribunal, y a los autos principales.
Notifíquese la presente sentencia a las partes y a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
Hágaseles saber a los antedichos, sirviendo para ello esta misma orden, que contra la presente sentencia pueden, si a su derecho conviene, interponer recurso de casación para la unificación de la doctrina, que ha de prepararse mediante escrito presentado ante esta Sala de lo Social de Madrid dentro del improrrogable plazo de los diez días laborales inmediatos siguientes a la fecha de notificación de esta sentencia de acuerdo con los establecido, más en concreto, en los artículos 220, 221 y 230 de la LRJS.
Asimismo se hace expresa advertencia a todo posible recurrente en casación para unificación de esta sentencia que no goce de la condición de trabajador o de causahabiente suyo o de beneficiario del Régimen Público de la Seguridad Social o del beneficio reconocido de justicia gratuita, deberá acreditarse ante esta Sala al tiempo de preparar el recurso el ingreso en metálico del depósito de 600 euros conforme al art. 229.1 b) de la LRJS y la consignación del importe de la condena cuando proceda, presentando resguardos acreditativos de haber efectuado ambos ingresos, separadamente, en la cuenta corriente número 2826000000 025825 que esta Sección Primera tiene abierta en el Banco de Santander, sita en el Paseo del General Martínez Campos 35, Madrid.
Se puede realizar el ingreso por transferencia bancaria desde una cuenta corriente abierta en cualquier entidad bancaria distinta de Banco de Santander. Para ello ha de seguir todos los pasos siguientes:
Emitir la transferencia a la cuenta bancaria siguiente: IBAN ES55 0049 3569 9200 0500 1274. En el campo ordenante, se indicará como mínimo el nombre o razón social de la persona física o jurídica obligada a hacer el ingreso y si es posible, el nif /cif de la misma. En el campo beneficiario, se identificará al juzgado o tribunal que ordena el ingreso. En el campo "observaciones o concepto de la transferencia", se consignarán los 16 dígitos que corresponden al procedimiento número 2826000000025825.
Pudiéndose, en su caso, sustituir dicha consignación en metálico por el aseguramiento de dicha condena mediante el correspondiente aval solidario de duración indefinida y pagadero a primer requerimiento emitido por la entidad de crédito.
Cuando en la sentencia se reconozca al beneficiario el derecho a percibir prestaciones, el condenado al pago de la misma deberá ingresar en la Tesorería General de la Seguridad Social el capital-coste de la pensión o el importe de la prestación a la que haya sido condenado en el fallo, una vez se determine por ésta su importe, lo que se le comunicará por esta Sala ( art. 230/2 de la LRJS) .
Una vez adquiera firmeza la presente sentencia, devuélvanse los autos originales, para su debida ejecución, al Juzgado de lo Social de su procedencia, dejando de ello debida nota en los Libros de esta Sección de Sala.
Así, por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de tutela o a la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda.
Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios a las leyes.
